PROBLEMAS AMBIENTALES

Después de seis meses, las cianobacterias regresan a playas de Montevideo

Por primera vez desde mayo, la Unidad de Calidad del Agua de la Intendencia de Montevideo detectó el viernes pasado presencia de cianobacterias en ocho playas montevideanas.

Bandera sanitaria por presencia de cianobacterias en playa uruguaya. Foto: Archivo El País
La bandera sanitaria es colocada por la Intendencia de Montevideo cuando hay cianobacterias en la costa, entre otras razones. Foto: Archivo El País

Cuando el viernes pasado llegaron las muestras de las 21 playas montevideanas a la Unidad de Calidad de Agua del Servicio de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental, los técnicos de la Intendencia de Montevideo (IMM) enseguida se dieron cuenta que en algunas de esas muestras había unas manchitas negras que, lo más probable, fueran cianobacterias.

“Lo primero que hicimos fue mirarlas y a simple vista se detectaban”, dijo a El País la directora de la unidad, Jimena Risso. “Nosotros siempre estamos muy atentos y dijimos ‘¿y esto?’”, contó la ingeniera química. La última vez que los controles periódicos de la IMM en las playas montevideanas (cuatro veces a la semana en temporada, una a la semana el resto del año) detectaron cianobacterias había sido en mayo pasado.

Los técnicos miraron las muestras por el microscopio y vieron que las manchas en realidad eran verdes. Había cianobacterias en ocho playas: Pajas Blancas, Zabala, Santa Catalina, Cerro, Puerto del Buceo, Buceo, Playa de los Ingleses y Miramar.

La IMM tiene tres categorías: ausencia de cianobacterias, cianobacterias dispersas y espuma de cianobacterias. En estos casos eran cianobacterias muy dispersas, al punto que no había riesgo para la salud.

¿Y por qué aparecen ahora, cuando llega el calor? “Por eso justamente, por el calor”, respondió Risso. “La temperatura es uno de los factores que hace que se reproduzcan las cianobacterias y además a principios de noviembre hubo un pequeño aumento de caudal en el río Uruguay, lo que pudo haber contribuido para que fueran arrastradas”.

La otra pregunta que se plantea es si esta situación puede constituir una señal de que este verano volverán en buena cantidad las cianobacterias a las playas del sur del país, como sucedió el verano pasado.

“No, fue un fenómeno puntual”, dijo Risso. Y explicó: “Pero si en verano se vuelven a repetir lluvias abundantes como el verano pasado, las podemos volver a tener acá”.

La IMM no tiene forma de prevenir estos fenómenos y lo que hace es controlar e informar a la población si aparecen colonias.

Antecedentes.

Las primeras floraciones se detectaron en Uruguay a fines de la década de 1980 y los expertos coinciden en que es un fenómeno multicausal: incide el aporte de nutrientes (principalmente fósforo), las altas temperaturas, la disminución de la salinidad en el Río de la Plata y también la dirección de los vientos.

El panorama de las cianobacterias se puede complicar aún más con la inauguración de la nueva planta de UPM en Pueblo Centenario, prevista para 2022. Esa es la hipótesis que maneja Luis Aubriot, doctor en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias, quien dijo en agosto a El País que el escenario “es preocupante” ya que el fenómeno que está instalado hace años en el río Negro “se va a ver estimulado por el agregado de nutrientes” al agua.

“Hay algunos escenarios en los que UPM puede ser un factor que empeore la floración de cianobacterias sobre todo en el embalse de Palmar”, indicó Aubriot. El científico, uno de los pocos especialistas del país en el estudio de estas algas, dijo que la futura planta va a verter altas concentraciones de fósforo y nitrógeno y que esos son los dos nutrientes que las cianobacterias necesitan para crecer. “Al pasar por ese efluente van a recibir un baño de fósforo y nitrógeno, que luego se diluye en el río”, indicó Aubriot.

El verano de 2019, cuando la “mancha verde invadió todo
Cianobacterias en la playa Ramírez. Foto: Marcelo Bonjour

Algunos especialistas como Luis Aubriot, doctor en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias, dicen que es muy probable que la del verano de 2019 haya sido la mayor floración de cianobacterias registrada en el Río de la Plata y en la costa atlántica uruguaya. Sin embargo, los datos de la Intendencia de Montevideo indican que la temporada con mayor cantidad de eventos de cianobacterias fue la de 2009-2010 y no la pasada.

“Pero en 2019 se extendieron mucho en el tiempo: el evento empezó el 27 de enero y no paró, fue casi un solo episodio hasta ahora”, dijo hace unos meses a El País la encargada de la Unidad de Calidad del Agua de la IMM, Jimena Risso. De hecho, los casos se siguieron registrando hasta el mes de mayo, ya avanzado el otoño.

Estas algas están presentes en forma intensa en los embalses del río Negro y del río Uruguay, y seguirán estando allí al menos por un buen tiempo. Que lleguen o no en el próximo verano a las costas del Río de la Plata y del Océano Atlántico dependerá de las precipitaciones más o menos intensas.

Uno de los mayores problemas es que hay muy poca información sobre lo que ocurre en el río Negro: solo monitoreos esporádicos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y de UTE. “En las cianobacterias no hay una investigación activa y a largo plazo”, afirmó Aubriot.

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