HABLAN LOS EXPERTOS
"Nos ha llamado particularmente la atención la precocidad en estos cuadros que en general son frecuentes a mitad de abril o mayo ”, explicó el director del Pereira Rossell, Álvaro Galiana.
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Después de dos años atípicos para el sistema sanitario, con poca circulación de los virus respiratorios a excepción del covid-19, los pediatras empiezan a notar aumento en las consultas e internaciones de niños, en especial de menores de cinco años que son los más aquejados por estas infecciones. El fenómeno es parte de la “vuelta a la normalidad” y de la época del año, por el cambio de estación, sin embargo el incremento llegó antes de lo esperado para los expertos.
“Globalmente lo que hoy ocurre está dentro de lo esperable, pero ahora quizá nos ha llamado particularmente la atención la precocidad en estos cuadros que en general son frecuentes a mitad de abril o mayo y no tanto en el mes de marzo”, explicó el director del Hospital Pediátrico del Pereira Rossell, el infectólogo pediátrico Álvaro Galiana.
La circulación de los virus que causan la gripe (influenza) suelen monitorearse en base a hospitales de referencia (centinela). Es así que en el hemisferio sur puede observarse por adelantado cómo fue la circulación viral en el invierno boreal. Por eso la Organización Panamericana de la Salud les pidió a sus 15 países miembros -incluyendo Uruguay- que estén alertas y vigilantes de la marcha de los rinovirus y la influenza.
El motivo detrás del adelanto de la llegada de estos virus, que son típicos del invierno, no es una sola. Según la catedrática de Pediatría Catalina Pírez, la situación ahora se da a partir de que “hubo algunos casos de gripe (influenza) en verano con un brote importante en un colegio” y luego “varios casos aislados”, por lo tanto, “la actividad viral no cesó”. Además, después de dos otoños y dos inviernos con tapabocas, virtualidad, medidas de no aglomeración y restricciones, “es lógico” que ahora, frente a la vuelta de la movilidad a sus niveles prepandémicos, “los virus respiratorios en niños vuelvan a aparecer con fuerza”, según la experta.
El broncoespasmo o la bronqueolitis son algunas de las consecuencias que pueden desencadenar los virus respiratorios. “En los niños pequeños, sobre todo en los menores de dos años, puede llegar a ser un problema”, sostuvo Galiana. También puede ser “un problema” para aquellos mayores de dos años con comorbilidades. Aun así, aclara el pediatra, no todo cuadro de broncoespasmo es la consecuencia de un virus detectable.
El más frecuente de los virus que aquejan a los pequeños durante el invierno, el virus sincitial respiratorio (conocido por su sigla VRS), “prácticamente no se está viendo”, según Pírez. “La circulación de covid-19 no va a cesar del todo. Además posiblemente (y a diferencia de lo que ocurrió en estos dos últimos años) los demás virus respiratorios retomen a los volúmenes habituales anteriores a la pandemia”, sostuvo la pediatra y además especialista en infectología.
covid-19
En los últimos siete días de marzo se reportaron 530 infecciones de covid-19 en menores de 10 años. Es la cifra más baja en una semana desde que comenzó el año y representa un 8% de quienes transitan la infección en el país.
En el Pereira Rossell “todos los días” hay tres o cuatro ingresos de niños con covid, según indicó Galiana. En este sentido, el catedrático en pediatría Gustavo Giachetto explicó que el impacto sanitario que tiene el virus para los más pequeños “no es un problema” y eso es una suerte de reflejo de la baja circulación general del coronavirus.
Los niños enferman de covid-19 con menor severidad que los adultos. Y al igual de lo que está ocurriendo en la población en general, los pocos ingresos a CTI con covid-19 no fueron a causa de la infección (se les detectó en el test de admisión).
Muchos de los pacientes que ingresan por cuadros respiratorios también resultan positivos de covid-19, pero tienen síntomas leves, eso, según el pediatra Giachetto, hace que “quede la duda sobre hasta qué punto” la sintomatología se debe asociar o no al virus.
El 35% de los niños de entre cinco y 11 años cuenta con dos dosis contra el covid-19, y se estima que cerca del 70% tiene cierta protección (si se tienen en cuenta las primeras dosis y las infecciones naturales). En abril ya podrían vacunarse aquellos que infectaron en la gran ola de ómicron de enero.
Los más pequeños, esos que aún no tienen la posibilidad de vacunarse, integran la franja etaria “más desprotegida”, dice Pírez. La empresa Moderna se reunió el mes pasado con el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, y le ofreció dosis de su vacuna para niños de entre seis meses y seis años. Esta aún no fue aprobada por la agencia de medicamentos estadounidense.
La letalidad por covid-19 alcanza su mínimo histórico en Uruguay
El último informe epidemiológico del Ministerio de Salud Pública (MSP), publicado ayer, anuncia que la letalidad a causa del covid-19 es de 0,81%, ubicándose en los valores históricos más bajos. Eso significa que de cada 100 personas que contraen la enfermedad, menos de una fallece. Hasta la fecha del informe, fechado el 28 de marzo, fallecieron con diagnóstico de SARS-CoV-2 en el territorio nacional un total de 7.154 personas de las 884.742 que infectadas. La edad continúa siendo una de las variables de más riesgo para el covid-19. Mientras que para los menores de 55 años la letalidad se ubica por debajo de 1% (incluso debajo de los 35 años es inferior a 0,05%), en los mayores de 75 años trepa a 9,52% (muere casi uno de cada diez de los que se infectan). Salto es el departamento con más muertos por covid-19 en relación a los infectados allí (1,28%). El extremo contrario es Flores (0,33%). La caída de la letalidad a escala país es una prueba de que la sociedad uruguaya le está haciendo frente al virus. Eso, según los expertos, parece deberse a dos hechos de relevancia: por un lado, el 63,4% de la población cuenta con al menos tres dosis contra el covid-19. Por otra parte, la variante de circulación predominante es ómicron, la misma con la que se infectaron decenas de miles de uruguayos desde enero.