Obra inédita "Claraboya"
El esquema de la novela es tan sencillo como efectivo. El narrador entra en un viejo y decadente edificio de vecindad de Lisboa a través de la habitual claraboya y hace como que todas las paredes del inmueble fueran de cristal. Recrea "con trazo firme las penurias y la opresión que se respiraba en la Lisboa de los años 50, en lo más duro de la dictadura de Salazar, un Portugal sombrío y desesperanzado", resume Pilar del Río, viuda de Saramago, en la presentación de Claraboya que tuvo lugar ayer en Madrid. Está claro que los editores leyeron la novela, pero que les faltó valor para publicarla. "Era un libro muy duro para la época que satiriza las convenciones sociales y la política. Pone en solfa la familia, base de la sociedad portuguesa de la época, que se retrata como un nido de víboras". En la novela "hay violaciones, amores lésbicos, malos tratos y hasta una mantenida, todo insoportable para la sociedad portuguesa de aquellos años", apunta del Río. Saramago, "hijo y nieto de analfabetos que no fue jamás a la universidad" como recordó su viuda, tuvo el arrojo "se atreve a interpretar, con menos de 30 años, el cosmos de esa casa de vecinos con brújula propia y con Pessoa, Shakespeare, Eca de Queirós, Diderot y Beethoven como amable compañía".
Casi dos años después de la muerte del escritor portugués José Saramago, su viuda, Pilar del Río, presentó ayer Claraboya, una novela perdida que el Nobel de literatura 1998 recuperó 36 años después de entregarla a una editorial portuguesa, de la que no había vuelto a saber y que no quiso ver editada mientras viviera. "Lo llamaba el libro perdido y hallado en el tiempo", comentó ayer su viuda Pilar del Río, durante la presentación del libro en la Casa de América de Madrid.
Saramago era muy joven cuando escribió Claraboya. En ella relata la vida de un grupo de inquilinos de un edificio de Lisboa. En 1953, cuando él tenía 31 años, animado por un amigo, entregó el manuscrito de la novela a una editorial portuguesa pero nunca recibió una respuesta.
Del Río relata en las primeras páginas de Claraboya cómo una mañana de 1989 Saramago recibió una llamada telefónica de la editorial para informarle de que el manuscrito había sido encontrado en una mudanza de sus instalaciones y que considerarían un honor publicarlo entonces. "Obrigado, ahora no", respondió el Nobel y luego recuperó su manuscrito y se negó a que la novela fuera editada mientras él viviera.
"Nos dijo que no quería que fuera publicada en vida, pero que quien estuviera detrás cuando muriera, que hiciera lo que creyera conveniente. Todos sabíamos, yo creo que también Saramago, que lo conveniente era que se publicara", relató Pilar del Río en la presentación.
La viuda del escritor, fallecido en junio de 2010, mostró unos cuadernos con las anotaciones que hacía Saramago mientras escribía la novela, así como el manuscrito original de la obra y el que envió a la editorial que recuperó muchos años despues.
MUY DURA. "Saramago sufrió mucho con ese desprecio", dijo su viuda, recordando que luego de aquella experiencia, tardó 20 años en volver a escribir una novela. Claraboya es una "novela de transgresión", dice Pilar del Río, quien cree que la editorial portuguesa no se atrevió a editarla porque "la leyeron y era una novela dura para la época".
"Es un libro donde la familia que es el pilar de la sociedad es un poco un nido de víboras. Hay violación, amores lésbicos, malos tratos... ¿ Eso lo podía soportar la sociedad portuguesa de los 50? Yo creo que no", añadió la viuda.
"Mi suposición es que lo guardaban para tiempos mejores, pero entonces nadie contaba con que (el dictador Antonio) Salazar duraría tanto", explicó del Río, quien, no obstante, insistió en que "si alguien te ha entregado el fruto de su trabajo, lo mínimo es decirle algo".
El libro se publica tal y como lo entregó Saramago en 1953, ya que tras recuperarlo, el autor no volvió a reelerlo o modificarlo. "Saramago no leyó el libro nunca después de haberlo recuperado, pero sabía que tenía interés para la época", muy similar a la actual, según del Río, para quien, entonces como ahora la gente "está todo el tiempo contando el dinero y hablando de la situación internacional".
Claraboya, que ya ha sido editada en Brasil y Portugal, sale ahora en España y el resto de latinoamericana publicada por la editorial Alfaguara, mientras están ya listas traducciones en otras lenguas que pronto saldrán a la venta, como la italiana, que debería presentarse en la próxima feria del libro de Turín. (Basado en AFP)
Falta la obra póstuma
La viuda de José Saramago, Pilar del Río, dijo que queda por publicar Albardas, el libro que estaba escribiendo el Nobel cuando murió en 2010. Trata sobre el tráfico de armas pero sólo hay escrito medio centenar de páginas. Según publica Europa Press, la viuda indicó además que también queda por publicar en castellano El teatro de Saramago y Tierra de Pecado, su primera obra. Mientras, Alfaguara publica Claraboya para que los lectores puedan constatar lo que el mismo autor señaló: que muchos aspectos de este libro, el segundo que escribió después de la publicación en 1947 de Tierra de pecado, están relacionados con su modo de ser. Claraboya se sitúa en 1952, en Lisboa, en un bloque de vecinos cuyas vidas describe en una ciudad que podría ser la de cualquiera.