LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

“En Tres Cruces se debía intervenir, pero no disparar”, aseguró Pablo Mieres

El ministro de Trabajo cierra un año duro de negociaciones con trabajadores y empresarios, y advierte un futuro próspero luego de que noviembre cerrara con un desempleo de 7,4%.

Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.
Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.

Pablo Mieres, ministro de Trabajo, cierra un año duro de negociaciones con trabajadores y empresarios, y advierte un futuro próspero luego de que noviembre cerrara con un desempleo de 7,4%. Sostiene que el Frente Amplio intenta “trancar” al gobierno con el referéndum y que el pasaje de Fernando Pereira desde el Pit-Cnt implica una clara alianza con una corporación. Se desmarca del accionar policial en Tres Cruces, y alerta que no entiende por qué hubo disparos.

-En los últimos tiempos han crecido los conflictos laborales, ¿cree que la realidad del país lo justifica?

-La realidad laboral del país ha mejorado significativamente. Esto lo muestran los indicadores de empleo. Y también empieza a haber un proceso gradual de recuperación del salario. Pero hay que reconocer que en este segundo semestre hay algunas condiciones que han generado el clima para la proliferación de conflictos. Una es que la realidad sanitaria lo permite, ya no hay límites para la protesta. Otra que se abrió una ronda salarial muy directa e intensa para resolver el futuro de 650.000 trabajadores, y esto sucedió luego de un período puente que determinó una caída del poder adquisitivo, lo que obviamente implica demandas. Y, por último, está el telón de fondo, que es que el movimiento sindical está embanderado en una lucha directa contra el gobierno por el referéndum. En cantidad no han sido tantos los que protestaron, pero hubo casos que se destacaron por su escalamiento.

-Se refiere, por ejemplo, al puerto...

-Ese es uno de los principales casos. Allí se pasó de 0 a 100 de un momento para el otro. No había habido ninguna movilización y de repente se decretó un paro de 72 horas. Otro caso fue la medida que tomó la Federación Ancap: un paro de 24 horas con la novedad de que apagaron la refinería. Y, además, hicieron alarde de que eso solo había ocurrido durante el golpe de Estado, lo que le dio más estridencia al reclamo. Uno se pregunta qué habrán querido simbolizar, porque la realidad del país no tiene nada que ver con lo que era en la dictadura.

-Ellos lo que dicen es que si se hubiera firmado un acuerdo para mantener las guardias gremiales no hubiera pasado lo que pasó.

-Lo que querían era que el directorio diera marcha atrás en una decisión, pero que pusieran sobre la mesa apagar la refinería es algo que llama la atención. Hay, entonces, señales de que algunos actores del movimiento sindical quieren construir un escenario similar a la crisis de 2002. Esa no es la realidad del país, que termina el año con un crecimiento que está por encima de las previsiones de los principales economistas y quizá también lo esté de las del propio gobierno. Se termina el año con una recuperación del empleo a niveles prepandemia, y en algunos indicadores por encima. Y termina el año, también, con un descenso de la pobreza que se va a ratificar en el segundo semestre. Por otro lado, vamos a tener una temporada turística que va a ser de buena para arriba. Entonces, lo que hay es una disonancia entre un discurso y un accionar a veces virulento, de exacerbación de los conflictos.

-Según los datos del viernes, el desempleo cierra en noviembre en 7,4%. En la anterior medición había sido un 8%. ¿Qué implica esto?

-Es un número menor al promedio de 2019, pero queremos seguir mejorando. Y, a diferencia de lo que ocurre en cualquier crisis, en Uruguay con la pandemia hubo un descenso de la informalidad. Uruguay tenía un 25% de informales antes de la pandemia y los datos del año pasado dicen que estos pasaron a ser entre el 22% y 23%. En un principio pensamos que mucha gente que estaba informal había dejado de estar activa. Pero este año, con niveles de actividad equivalentes a la prepandemia, siguen siendo del 22% al 23%.

-¿Cómo se explica esto?

-Quienes lo están analizando advierten que puede tener que ver con que las personas observaron que ser formal tiene más beneficios. Creemos que tiene que ver con los beneficios que se han dado: seguro de paro parcial y prórroga del seguro de paro, por ejemplo. O puede estar el caso, también, de aquellos trabajadores que han montado un monotributo Mides. Y esto cierra con un aumento de las unipersonales que se registró también este año. Esto habla de un país con una red de protección que incentiva la formalidad, lo que implica un desafío hacia adelante.

-La concepción de riesgo a nivel sanitario creció con la pandemia. ¿Pudo tener que ver con esto, también, el acceso al Fonasa por parte de quienes hacen aportes?

-Uruguay tiene una red de protección social que claramente viene desde hace mucho tiempo, pero estos cambios que he enumerado creo que han tenido sus consecuencias. Pero claro, las construcciones son acumulativas.

Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.
Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.

-¿Cuáles son sus estrategias para aquellos que aún no consiguen empleo? ¿Dependemos de la inversión extranjera?

-Es que no hay vuelta, el crecimiento fuerte del impulso del empleo tiene que ver con variables macroeconómicas. Si no hay obra pública e inversión privada no se puede inventar empleo. Lo que se puede hacer sin eso es generar clientelismo.

-¿Hay un problema de capacitación en ese 7,4% que no logra conseguir empleo?

-En su mejor momento Uruguay estuvo en un orden del 6% o el 7%. O sea, estamos hoy acercándonos a un número con el cual empieza a ser bastante difícil reducir el desempleo. Sucede que una parte de ese 7,4% no tiene competencia o habilidades como para poder engancharse. Ni siquiera tienen redes sociales que les permitan capacitarse, porque no se enteran de que existen las capacitaciones. Y ese es un gran desafío, es en lo que tenemos que trabajar. El Inefop es un instrumento clave para avanzar en este sentido. También tenemos que trabajar con esas personas que tienen empleo pero no están formalizadas. Y en darles más derechos a los que tienen unipersonales, a los que facturan, que hoy no tienen ni seguro de paro. Hay que extender la cobertura.

-Hubo algunas protestas en los últimos días en el marco de las negociaciones salariales. ¿Cómo ve esas situaciones?

-El gobierno llegó y dijo: “Vamos a mantener el poder adquisitivo del salario”. A los 10 días nos vino la tormenta perfecta, la economía cayó casi 6 puntos en 2020, y por lo tanto lo que hubo fue una caída del salario real. Eso está claro. No se niega. Nosotros presentamos este año una pauta salarial que incluía un componente de recuperación, pero que no completaba lo perdido. En lo que respecta a los privados se llegaba a un 40% en dos años, con el compromiso de que en la siguiente ronda se va a completar la recuperación. En la mitad de las mesas, en el marco de negociaciones bipartitas, se superó esa pauta del 40%, y en algunos casos la recuperación fue completa. En tanto, en el caso de los públicos, tuvieron un aumento el 1° de enero de 2021 que en relación con la inflación implica una pérdida del poder adquisitivo. Desde ayer 1° de enero empezó a correr un aumento del 7% (5,8% por la inflación esperada y 1,2% de recuperación). ¿Con esto se recupera todo? No, pero tanto con públicos como con privados esperamos llegar al final del período con una recuperación total.

-¿Qué implica que Fernando Pereira, que presidía el Pit-Cnt, pase a ser el presidente del Frente Amplio, y que quien esté al frente de la central de trabajadores sea Marcelo Abdala?

-Para el gobierno, nada. Lo que yo leo del último congreso del Pit-Cnt es que se resolvió una continuidad estratégica. La conducción se mantiene más allá que antes estaba Pereira y ahora está Abdala como presidente.

-Pero Pereira formaba parte de Articulación, un ala más moderada que la del Partido Comunista de Abdala.

-Pero el ministerio siempre habló con Pereira y con Abdala, y con ambos hubo muy buen diálogo. Eso es lo que opino como ministro. En tanto, como líder del Partido Independiente, lo que leo políticamente es que el pasaje del presidente del Pit-Cnt al FA lo que hace es achicar a la oposición en términos de representación ciudadana, porque se identifica con una corporación. Y esto, para un partido político que por definición debería buscar ser lo más amplio posible, es un problema. Fernando es un buen dirigente, es inteligente y probablemente ejerza una buena presidencia del FA, pero su pasaje confirma que con la central de trabajadores son hermanos siameses.

-¿Estuvo de acuerdo con el accionar policial en Tres Cruces y en el puerto?

-Sí, excepto en el caso de la situación que se salió control. Nosotros coordinamos con el Ministerio del Interior las intervenciones. ¿Había que intervenir en Tres Cruces? Sí. ¿Tenía que ocurrir ese disparo? No, por supuesto que no, y en eso hemos coincidido con Interior. La intervención del puerto, en tanto, fue acorde a Derecho. En ambos casos hubo instancias previas con el Ministerio de Trabajo, que primero intimó a que se dejara libre el camino, tanto en cuanto a la salida de los ómnibus como en la entrada al puerto. También se ofrecieron instancias de diálogo y negociación que no fueron aceptadas. Después de esto hubo que pedir la intervención del Ministerio del Interior para que hacer cumplir lo que establece la ley y despejara el camino.

-Lo que establece la LUC.

-Sí, sí, claro. Y la LUC ha funcionado un año y medio, y los dos episodios ocurrieron ahora recientemente. En este tiempo hubo varios casos de ocupaciones y de obstaculización del tránsito, pero todos se pudieron resolver conversando. En el puerto el accionar policial fue incuestionable. Es decir, tenían la obligación de abrir el paso y lo hicieron dentro de las reglas de juego sin ningún tipo de problema. En Tres Cruces, si no hubiera sido por el episodio de ese efectivo policial al que se le dispara el arma…

-¿Se le dispara o dispara?

-No lo sabemos. Yo no lo sé. Tiene que investigarlo el Ministerio Interior.

-¿Usted habló con la cartera del Interior?

-Lo hablamos sí. Y para ellos fue un problema, porque lo que pasó no estaba en la agenda. No estaba previsto que dispararan. Para nada. Y no estaríamos de acuerdo nosotros.

-¿Comó siguió el vínculo con el sindicato?

-Nos reunimos con la Unott y abrimos un espacio de negociación que terminó en un convenio que fue acordado entre las partes. Por eso no hubo paro el 23 de diciembre. Pero insisto, ese disparo no debió haber ocurrido.

“Hay que decirle no al trancazo”

-¿Cómo saldrá el Partido Independiente a defender la LUC?

-Sobre la base de que el referéndum lo que busca es trancar al gobierno. Por su propia estructura esta convocatoria tiene respuestas monosilábicas: es sí o no. Y es difícil definirse así en cuanto a 135 artículos. Así que lo que en realidad está en discusión es si se aprueba o no a este gobierno.

-No se centrarán entonces tanto en el articulado, sino en lo que representa la convocatoria…

-Si los que promueven el referéndum piden modificar artículos tan distintos, que van desde la educación a la seguridad, a la intermediación financiera, a cuestiones laborales y hasta a la portabilidad numérica, lo que tenemos es un cuestionamiento al gobierno. Los uruguayos lo que deberán decidir es si le dan o no crédito a un gobierno que lleva poco tiempo de gestión y que debió enfrentar una cosa que nos cayó de encima a los 12 días y que logramos resolver. Se dio una respuesta mucho mejor a la que hubo en la gran mayoría de países del mundo. Y, además, ya estamos creciendo. Se está recuperando el empleo y está cayendo la pobreza. ¿Qué quieren trancar? Hay que decirle no al trancazo.

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