A FINES DE ABRIL

La trama de cómo ocurrió el secuestro de una mujer en el barrio Pérez Castellanos 

La escondieron en el fondo de la casa de los padres del captor.

Pérez Castellanos: dos delincuentes entraron al local. Foto: Francisco Flores
Pérez Castellanos: dos delincuentes entraron al local. Foto: Francisco Flores - Archivo El País

Esperó que se hiciera de noche y le dijo a la mujer que estaba secuestrada que se pusiera la capucha. Ella tenía que abandonar el lugar donde había estado cautiva 36 horas y cruzar por la casa de los padres de su captor sin que ellos se dieran cuenta.

Luego el secuestrador le dijo que se hiciera pasar por su novia y así poder llegar al auto que dejaría a la víctima en la calle para que se tomara un taxi a su casa. Así fueron los últimos momentos entre uno de los delincuentes y la mujer de 28 años que fue secuestrada el 29 de abril luego de una rapiña a una distribuidora donde trabajaba en el barrio Pérez Castellanos.

Según el dictamen fiscal, los delincuentes planearon el secuestro de la mujer, que primero pareció una rapiña, y una vez que la tuvieron cautiva pidieron dos rescates para liberarla: 200.000 dólares primero y luego 100.000 dólares. Pero, según el dictamen de la fiscal Stella Llorente, los secuestradores sabían que policías de Hechos Complejos y de la unidad de negociadores ya los tenían identificados.

Como estaban rodeados, entonces, decidieron sacar a la mujer de la construcción en el fondo de la casa de uno de sus captores y llevarla a un lugar para que se tomara un taxi a su hogar.

Todos los movimientos de los secuestradores desde la mañana del 29 de abril, cuando se llevaron a la víctima, hasta las últimas horas del 30 fueron capturados por cámaras de seguridad de la Policía. Los delincuentes usaron cuatro vehículos en total.

Participaron varias personas para llevar adelante el plan. Todos ellos, indica el dictamen fiscal, “se asociaron con la finalidad de idear y planear en forma estratégica el secuestro” de la mujer.

El secuestro lo hicieron en un auto hurtado al que le cambiaron las matrículas para que no lo rastrearan, compraron chips de celulares a nombres de personas que estaban fallecidas.

Todos respondían a “un jefe al cual tenían que consultarle cada vez que tenían que llamar para solicitar el rescate”. Un minucioso trabajo de la Policía logró ubicar a las personas. Tres fueron imputadas el pasado miércoles por delito de incendio, secuestro, receptación y asociación para delinquir. Hoy se iniciará la formalización de otros tres.

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