CASO LORENA CARRASCO

Prisión en Brasil para Carlos Iván Pereira hasta que sea extraditado

Pereira fue detenido en la ciudad de Pelotas (Brasil) donde había sido visto por última vez.

Interpol emitió alerta roja para ubicar a Carlos Pereira Ávila, principal sospechoso del crimen de su pareja, Lorena Carrasco. Foto: Interpol
Foto: Interpol

La Policía brasileña detuvo el pasado domingo a Carlos Iván Pereira, el hombre sobre el cual pesaba una “alerta roja de requisitoria internacional” emitida por Interpol Brasil desde el viernes 4 de octubre por ser el principal sospechoso del crimen de Lorena Carrasco, quien era su esposa.

La fiscal del caso, Bettina Ramos, confirmó ayer a El País que el hombre se encuentra detenido en Brasil con prisión preventiva por 81 días mientras se pide la extradición. Pereira fue detenido en la ciudad de Pelotas (Brasil) donde había sido visto por última vez y era buscado “por la presunta comisión, en calidad de autor, de un delito de homicidio especialmente agravado por haber tenido una relación de afectividad e intimidad de índole sexual y muy especialmente agravado por el femicidio”, según había indicado Interpol en su página web.

Lorena Carrasco de 19 años, y su esposo, de 25, habían desaparecido en Cerro Largo sobre el mediodía del lunes 30 de septiembre. Ambos tenían en común una hija de tres años y otra de cuatro. El jueves 3 de octubre, el cuerpo de la joven fue encontrado por amigos y familiares en la zona de Laguna Merín, en ese departamento. Bettina Ramos, fiscal de Río Branco a cargo del caso, había indicado a El País que el cuerpo se encontró sobre la arena a 15 metros del agua. Señaló, además, que el resultado de las pericias forenses determinó que la joven murió de asfixia por estrangulación y que el cuerpo no presentaba signos de violencia sexual.

Lorena Carrasco no vivía con su esposo desde hacía aproximadamente dos meses, cuando él le dijo que se tenía que ir ya que no podía mantenerla a ella y a las hijas, había contado su madre a El País. A partir de ese momento, la joven se mudó a la casa de sus padres, donde permaneció hasta su desaparición. La última persona que vio a Lorena fue su hermana, tres años mayor, quien la había acompañado al jardín de infantes donde la joven dejó a sus hijas. “Después ella me pidió que la dejara en una esquina y la dejé” porque siempre iba a la casa de sus amigas, había indicado la hermana a El País. Debían encontrarse a la salida del jardín, pero las horas pasaron, Lorena no contestaba los mensajes y su hermana decidió ir al trabajo de la pareja de la joven. Ahí, el patrón del hombre le contó que la última vez que lo había visto había sido el lunes 30, cuando había salido a su hora de almuerzo pero no había regresado.

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