CONMOCIÓN POR EL CRIMEN
La localidad de Castellanos se vio conmovida ayer por el crimen de Luciana Bentancur, una odontóloga de 35 años y madre de un niño de dos años y medio, que fue hallada muerta de 28 puñaladas en su casa.
Las persianas de todas las casas de la desolada cuadra estaban bajas. Los comercios cerrados “por duelo”. Así lo indicaba un cartel blanco colgado en la puerta de una cooperativa agraria que funciona en la localidad de Castellanos (Canelones). En la cuadra ya no había ninguna persona. La tranquilidad de esa localidad, ubicada a unos 64 kilómetros de Montevideo, había sido interrumpida unas horas antes por el brutal crimen de una mujer de 35 años. Luciana Bentancur fue encontrada muerta de 28 puñaladas dentro de su casa. Ahí también funcionaba el consultorio odontológico donde la mujer, odontóloga de profesión, atendía a sus pacientes.
Bentancur, oriunda de esa localidad canaria y madre de un niño de dos años y medio, había viajado el miércoles a Montevideo para realizar un curso de cirugía. Cuando volvió, pasó a buscar su auto por la casa de sus padres en San Bautista, localidad ubicada a unos ocho kilómetros de Castellanos y finalmente llegó a su casa cerca de las 21 horas. A las 8:00 de la mañana del jueves tenía que pasar a buscar a su hijo por la casa de su exesposo, en San Bautista, pero nunca lo hizo.
Su expareja, de la que estaba separada desde hace unos cinco meses, llamó a los padres de Bentancur a eso de las 10 para decirles que Luciana no había pasado por su hijo. Sus padres, que a esa hora estaban en Montevideo, llamaron a una vecina y amiga de Luciana para que fuera hasta la casa porque nadie contestaba el teléfono.
La vecina, que trabaja en la cooperativa agraria a pocos metros de la casa de Luciana, le pidió a un compañero que la acompañara hasta el lugar. La puerta del frente de la casa estaba cerrada porque ahí funciona el consultorio odontológico, por eso los dos vecinos bordearon el predio hasta llegar a la puerta del costado, que da ingreso a la casa. La puerta estaba abierta , las luces encendidas y el aire acondicionado prendido. Las personas entraron, recorrieron unos metros por la casa y llegaron hasta el consultorio.
Fue ahí que encontraron el cuerpo de Luciana tirado en el suelo con múltiples heridas y luego avisaron a las autoridades.

La fiscal del Canelones, Alicia Schiappacasse, y los efectivos policiales trabajaron en el lugar durante toda la mañana y tarde de ayer. Schiappacasse dijo a El País que la puerta “no estaba forzada. La llave estaba colocada adentro, pero es común que la señora tuviera la puerta abierta porque en esos lugares no hay peligro”, indicó. La fiscal dijo que el móvil del crimen “no sería robo”. “Se interrogó a su exmarido, al padre de ella, a las dos personas que la encontraron, a los compañeros de la cooperativa y a la amiga que estuvo con ella en Montevideo”, agregó. Hasta ayer no había ningún detenido por el crimen de Luciana y en total fueron interrogadas unas “seis o siete personas”, indicó la fiscal. Según Schiappacasse el cuerpo “aparentemente databa de muchas horas, porque estaba rígido”.
La fiscal indicó que “la forense está haciendo la autopsia” y que la Policía Científica “levantó todas las evidencias del lugar”.
Además, explicó que se van a investigar los teléfonos celulares para determinar los últimos contactos de la víctima. y también analizar las redes sociales. “Se va a relevar todo lo que corresponda y esté a nuestro alcance”, sostuvo. “El departamento de Homicidios está encargado de la investigación y de aportarme evidencias”, agregó.
“Aún no hemos revisado los celulares, lo que sabemos es eso. Anoche ella salió de la casa de los padres, el padre reconoció el chaquetón con el que ella había ido a la casa a buscar el auto. Estaba el auto en su casa y todo (en la casa) estaba más o menos en orden”. La fiscal señaló que al momento “no hay detenidos porque no amerita que lo haya porque no hay una evidencia categórica que indique que hay una persona sospechosa firme o probable autor o autora”. “Se está investigando”, sentenció Schiappacasse.