"ATROCIDAD CRIMINAL"

Ejecutan a tres infantes de marina tras una escalada de la violencia

Mensaje narco por incautaciones en “bocas” de droga, robo de armas y un problema interno generado en la fuerza son las hipótesis de investigación.

Cerro: el puesto de guardia esta en un lugar poco visible y tras un alambrado perimetral. El ataque fue planificado, según investigadores. Foto: Francisco Flores
Cerro: el puesto de guardia esta en un lugar poco visible y tras un alambrado perimetral. El ataque fue planificado, según investigadores. Foto: Francisco Flores

Tres infantes de marina fueron ejecutados ayer dentro de un puesto de guardia de la Armada que custodia una vieja antena de radar ubicada cerca de la Fortaleza del Cerro. Se trató de un hecho inédito desde el advenimiento de la democracia al país.

Investigadores policiales suponen que dos guardias fueron sorprendidos y reducidos mientras se encontraban sentados en una mesa ubicada en la pieza de entrada de la casa. El primero de ellos recibió un disparo en la cabeza, el segundo dos y un tercer infante de marina, que dormía en una pieza cercana, sufrió tres disparos: uno en el pecho, otro en el abdomen y un tercero en una mano. Se despertó y trató de defenderse.

El sistema de guardia de la vieja antena lleva a que dos infantes estén despiertos mientras uno de ellos descansa. Las guardias son rotativas.

Se presume que los homicidas fueron por lo menos dos, ya que atacaron en forma simultánea a los efectivos. En el lugar se encontraron por lo menos seis vainas. En las autopsias se sabrá si los asesinos dispararon más tiros o no. Se especula que utilizaron armas automáticas.

Las líneas de investigación policiales de las muertes de los infantes de marina son tres. Estas son: un aviso narco por las recientes incautaciones realizadas en “bocas” de drogas ubicadas en Pajas Blancas, Cerro y Malvín Norte y la decisión del gobierno de combatir al micro crimen; el robo de las tres pistolas Glocks con sus correspondientes cargadores para armarse o venderlas en Brasil y algún problema generado por un miembro de la Armada que se fue de baja o molesto. También sustrajeron un viejo handy.

Guardia: los tres jóvenes marinos de Infantería fueron vistos con vida por última vez a las 20:00 horas del 29 de mayo cuando fueron trasladados a realizar la custodia del destacamento. Ahí harían guardia por 48 horas. Foto: Francisco Flores
Jóvenes marinos fueron vistos con vida por última vez a las 20:00 horas del 29 de mayo cuando fueron trasladados a realizar la custodia. Foto: Francisco Flores

Inclusive se manejó la posibilidad de que un incidente con un bote inflable, ocurrido hace pocos días, podía estar relacionado con el crimen de Juan Manuel Escobar (22), Alex Guillenea (25) y Alan Rodríguez (31). Sin embargo, ello se descartó porque la aparición del inflable con chalecos en la zona estaba vinculada al robo de chatarra de barcos de Fripur y no a buques de la Armada. Y la guardia que atrapó el bote no era la misma que la asesinada ayer.

No obstante, las ejecuciones de los tres infantes de marina se realizan en un marco de escaldada de violencia inédita en el país, que empezó hace cuatro años. En 2016 comenzaron los robos y los ataques a cuarteles del Ejército. En algunas ocasiones, los delincuentes desarmaban a los soldados en las garitas y herían en alguna pierna a aquellos que se resistían a las rapiñas. En otras oportunidades, las guardias lograron repeler los ataques.

El 30 de octubre de 2019 todas las unidades del Ejército Nacional se encontraron en estado de alerta para evitar robos de armas de guerra. Tres días antes, la guardia perimetral que custodia la Planta de Explosivos del Servicio de Material y Armamento (Florida) notó la presencia de tres personas y un dron en actitud sospechosa. El 9 de mayo pasado ocurrió otro hecho inédito: una bomba estalló en el estacionamiento de la Brigada Antidrogas ubicada en el Prado. No hubo víctimas. Cinco autos resultaron dañados.

Investigadores policiales presumen que el explosivo fue colocado por una organización de traficantes de drogas afectada por las recientes requisas.

Atrocidad

La bandera uruguaya en la cima de la Fortaleza del Cerro estaba a media asta ayer al mediodía. A los pies de esa enorme estructura los autos policiales y de la Armada Nacional subían y bajaban por las calles en espiral que rodean la cima del Cerro.

Varios vecinos se acercaban en diferentes momentos a paso lento, esquivando la fuerza del viento y tapándose de la llovizna y todos preguntaban lo mismo: ¿qué pasó?

El ministro de Defensa Javier García, el ministro del Interior Jorge Larrañaga y la fiscal de Homicidios de 2° Turno Mirta Morales se presentaron en el Cerro. Foto: Francisco Flores
Javier García, Jorge Larrañaga y la fiscal de Homicidios de 2° Turno Mirta Morales se presentaron en la escena del triple homicidio. Foto: Francisco Flores

Una atrocidad criminal. Eso es lo que había pasado unas horas antes en ese lugar y esas fueron las palabras que eligió el ministro de Defensa, Javier García, para referirse a la ejecución de tres infantes de Marina que se encontraban custodiando un destacamento de la Armada Nacional a pocos metros de la Fortaleza.

Una gaceta, una cabaña de tejas rojas y una vieja antena delimitadas por un pequeño cerco. Allí sucedió la ejecución. Allí fueron asesinados a sangre fría los tres marinos que realizaban la guardia nocturna del lugar.

La escena del triple asesinato de los jóvenes fue descubierta por sus propios compañeros. A las 8 de la mañana, quienes se dirigían a hacer el relevo de la guardia notaron que en la gaceta no había personal y entonces, según indicaron fuentes policiales a El País, comenzaron a tirar piedras para ver si aparecía alguien. Pero, como no había señales de sus compañeros, decidieron bajar hacia la gaceta y luego caminar hasta la cabaña. Fue ahí que uno de ellos se acercó a una de las ventanas y pudo ver dos cuerpos con sangre tirados en el suelo. En ese momento se dio aviso a los superiores y luego se llamó a la Policía.

La última vez que habían visto a los soldados había sido a las 20 horas del día anterior, cuando fueron trasladados a la cabaña donde fueron asesinados para comenzar su guardia de 48 horas.

Al conocerse la noticia, varios vehículos policiales y de la Armada comenzaron a subir hasta el punto más alto de la capital. Así lo hicieron también el ministro de Defensa Javier García, el ministro del Interior Jorge Larrañaga y la fiscal de Homicidios de 2° Turno, Mirta Morales.

García también indicó que “hubo alguna señal, alguna amenaza meses atrás” de que podía haber algún robo. Por eso, explicó, es que se había reforzado la guardia y había tres marinos.

La fiscal Morales dijo que “falta mucho todavía” en referencia a la investigación y que no iba a “manejar hipótesis” pero que no descartaba ninguna. Y pidió "calma y tiempo porque es una escena compleja que requiere de una buena investigación".

Las filmaciones serán claves para ubicar a los autores del triple crimen.

Bandera a media asta tras asesinato de tres marinos. Foto: Francisco Flores.
Bandera a media asta tras asesinato de tres marinos. Foto: Francisco Flores.

Fiscal Pérez: asesinos contaban con datos

El fiscal Diego Pérez investiga el atentado a la sede de la Brigada Antidrogas ocurrido el 9 de mayo de este año y las ocupaciones de un campo de Santa Catalina supuestamente promovida por una organización criminal.

Consultado por El País sobre los homicidios de los tres infantes de marina, Pérez dijo que no podía establecer una vinculación entre estos hechos.

Y agregó que los autores de “este cobarde hecho” contaban con “información del lugar” donde montaban guardia los funcionarios. “Eso nos lleva a otra situación particularmente grave de cómo puede salir información de ese tipo”, dijo. Y agregó: “También nos lleva a un comentario de la fiscal (Mónica) Ferrero sobre las dificultades que enfrentamos al momento de investigar a organizaciones delictivas de este tipo que tienen la capacidad logística de llevar a cabo estas atrocidades”.

Pérez señaló que hay profesionales, que son funcionarios de organismos del Estado que combaten al tráfico de drogas, y en su actividad privada asesoran a traficantes. “Ese tema se tiene que plantear y analizar”, afirmó.

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