Sobre las 7:30 de la mañana, el personal de guardia del Penal de Libertad resolvió levantar todas las medidas y permitir el ingreso de las visitas que había impedido en el día de ayer.
Así lo confirmaron a EL PAÍS digital oficiales del propio recinto carcelario. En el día de ayer y tras varias reuniones e intentos de negociación, el gobierno declaró las visitas a los reos como servicio esencial.
A las 7 de la mañana de ayer, los policías alimentaron y dieron asistencia médica a los presos que lo requerían y luego comenzaron el paro. Decidieron no revisar a los familiares que llegaban a visitar a los internos y cortaron los recreos.
Al percibir que sus familiares estaban afuera del recinto, los presos comenzaron a protestar y a golpear los barrotes. Otros quemaron colchones y la tensión creció en el único penal de alta seguridad que tiene el país. Allí están alojados presos con gran historial delictivo como "El Rambo" o "El Betito", quienes lideraron bandas de asaltantes y rapiñeros.
Los guardia cárceles plantearon una serie de reclamos vinculados con los bajos salarios, la mala calidad de la comida y las jornadas de hasta 16 horas diarias que debían cumplir en el penal.
También se quejaron que son los únicos policías que no pueden realizar el Servicio 222, por lo que sus salarios no superan los $ 9.500.