Mejoran cifras de aprobación en plan liceal personalizado

Aulas comunitarias. Estudio revela la eficacia del modelo

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PILAR BESADA

Según un estudio reciente, el Programa Aulas Comunitarias, para jóvenes desertores en situación vulnerable, es efectivo para que permanezcan en el sistema educativo. Las claves son el trato personalizado y la participación de la familia.

De todos modos, el estudio advierte sobre la existencia de un "núcleo duro" de adolescentes que abandonan la educación, para quienes el programa especializado no es suficiente. Estos jóvenes trabajan o ayudan en su hogar, hecho que determina la desafiliación del sistema.

La investigación que publicó en diciembre el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR señala "la importancia que tiene el contexto familiar del adolescente a la hora de explicar la aprobación del año".

Según el estudio, si bien se demostró la alta incidencia del nivel educativo de la madre en la aprobación de los alumnos, también se hallaron relevantes algunas variables "menos exploradas", como "la actitud de la familia en cuanto al aprendizaje de su hijo". Una de las estrategias del programa es comunicarse con los padres del alumno, no solo para informar los problemas del adolescente, sino para comentar buenas actitudes y resultados.

Otra variable relevante para el éxito del alumno fue el grado de integración del adolescente. "Cuanto más integrado al grupo, más sentimiento de pertenencia y más contenido se encuentra el adolescente para poder enfrentar con éxito el año", señala el estudio.

Asimismo, se demostró que la variable de fracaso educativo previo no resultó significativa para los alumnos de las aulas comunitarias, mientras que sí lo es para los alumnos del sistema tradicional.

El estudio reveló que tampoco el sexo del estudiante resulta significativo para su éxito educativo, ni ser de Montevideo o del interior. "Ello puede estar dando evidencia de la potencialidad del programa de neutralizar factores tradicionalmente identificados como afectando negativamente el pasaje de primer año de liceo".

El informe, elaborado por la economista Silvana Grosso, está basado en los datos de la población que cursaron primer año de ciclo básico en las aulas comunitarias en 2008.

Como conclusión, la autora señala que "los resultados del trabajo permiten inferir que con una oferta educativa personalizada, adaptada a las particularidades y necesidades de quienes la reciben, que aspira de a poco a ir construyendo una rutina, una responsabilidad, a demostrarle al adolescente que sí puede y que no está estigmatizado, se puede revertir el `fracaso educativo anunciado`".

El Programa Aulas Comunitarias (PAC), que comenzó a implementarse en 2007 entre el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la ANEP, está dirigido a jóvenes que cursan primer año de liceo y se desvincularon de la educación formal o presentan un alto riesgo de hacerlo. En 2010 se inscribieron 1.363 adolescentes a 18 aulas comunitarias en Montevideo, San José, Canelones, Maldonado, Rocha y Paysandú.

En 2009, de 623 alumnos de una de las tres modalidades del programa, un 60.8% aprobó primer año, un 25.4% repitió, y un 13.8% se desvinculó del aula. Mientras, en 2009, en la educación pública tradicional el nivel de no aprobación fue de 29,4% en primer año, que ascendió a 42% en Montevideo. En 2011 se busca aumentar a 23 las aulas comunitarias.

El 31% pensó en violar la ley

Según una encuesta realizada en 2008 a 253 estudiantes de las Aulas Comunitarias, el 31% estuvo de acuerdo con la necesidad de violar la ley al menos una vez para progresar en la vida. Estos datos se presentaron en el estudio recientemente publicado por la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR.

El informe indica que los alumnos del Programa Aulas Comunitarias "comparten la condición de tener una baja autoestima, poseer pocos hábitos de estudio, desmotivación y un comportamiento desordenado en clase".

De acuerdo con la encuesta, la mayoría de los alumnos manifestó su convicción de la necesidad de estudiar y trabajar para progresar. Sin embargo, el 49% de los alumnos se visualizó en iguales condiciones a las actuales en el futuro, el 30% no teniendo suficiente dinero y 12% como desocupado. La población de las Aulas Comunitarias es disímil, según el estudio. Están quienes llegan por tener reales problemas de aprendizaje, otros por tener condiciones sociales poco favorables y otros por problemas de conducta.

Según un relevamiento del Mides de 2007, el 70% de los alumnos de las aulas comunitarias vivía en hogares en situación de hacinamiento.

Aulas que crecen cada año

El Programa Aulas Comunitarias comenzó en 2007 y la cantidad de alumnos creció año a año. En 2007 fueron 632, el año siguiente 800 alumnos, en 2009 participaron 1.064 jóvenes y en 2010 la cantidad ascendió a 1.363.

El programa es ejecutado por la ANEP, el Mides y el INDA, y está dirigido a adolescentes entre 13 y 17 años con problemas de vinculación a la educación media formal.

Las aulas comunitarias son gestionadas directamente por organizaciones de la sociedad especializadas en el trabajo con adolescentes y seleccionadas mediante concurso público.

Los docentes provienen de Secundaria y participan técnicos de las organizaciones.

El programa busca que los jóvenes superen el primer año del Ciclo Básico y se inserten en segundo año de liceo.

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