Maitena transita por curvas peligrosas

| La humorista gráfica de El País viajó a España a presentar su nuevo libro, más reflexivo y poético que los anteriores

MADRID | LA NACION

SILVIA PISANI

Pasó por España como una exhalación para el lanzamiento de "Curvas peligrosas", el libro con el que asegura estrenar una nueva etapa "más serena, reflexiva y poética" en su producción humorística y que en en el Río de la Plata aparecerá en el mes de diciembre.

Fueron cuatro días en los que comprobó la creciente fascinación internacional que despiertan las tiras en las que dibuja su satírica visión de los sexos. Una adhesión que se expresa en más de un millón de ejemplares vendidos y una lluvia de elogios.

"Bueno, che, no es para tanto", dice ella mientras transita por el éxito de ese lado del Atlántico, con lo que parece ser su equipaje de siempre: la voz grave, el pelo decolorado en un remolino y su identidad firmada con una sola palabra: Maitena. O, lo que es lo mismo, la dibujante autodidacta que describe "en argentino" los tics del mundo cotidiano con los que se identifican mujeres y hombres de veinte países distintos.

"Acaba de sumarse Islandia. ¿Podés creer? Para mí es una sorpresa, porque siempre viví en la Argentina; hablo en argentino y es difícil saber qué entiende gente de países tan diversos. Pero me pasan cosas increíbles: hace poco, una periodista de un medio holandés me decía que parecía holandesa. Yo le dije: ¿Te parece? -y acentúa la tonada-. ¿No es gracioso?"

—¿No se estarán perdiendo algo?

—Tal vez, un poco de ese nivel de ironía que tenemos los argentinos. Puede ocurrir también que nosotros tomamos lo que dicen las tiras como algo más liviano, mientras que en otros países europeos, donde no se habla tanto de lo personal —y yo lo hago todo el tiempo— seguro que suenan más fuertes y revulsivas.

—¿Tanta fama no se sube a la cabeza?

—¿Qué cabeza? Me subo al avión, me tomo un lexo, vuelo diez horas y la que baja en Ezeiza soy la auténtica yo.

Contará después que en Buenos Aires la reconocen por la calle y que jamás se molesta: "Con los lectores no tengo más que agradecimiento". Al firmar ejemplares, le encanta detectar complicidades entre madre e hija o escuchar los comentarios de las señoras grandes que agradecen y confiesan reírse con sus chistes. "Es que a las señoras grandes también les pasan cosas, aunque ellas las hablan mucho menos", dice comprensiva.

DESAFIO. Con entusiasmo, Maitena habla del libro "Curvas peligrosas". "Es el que más me gusta de todos. Tiene otro lenguaje, incluso en lo gráfico, y los temas son distintos. Hay menos del hombre y la mujer y mucho más del signo de los tiempos. Está más metido en el mundo. Es más reflexivo y, en una de esas, menos gracioso. Sí, es más poético", dice. Y arriesga: "Tal vez no sea tan boom como otros. Pero es lo que quería hacer. Es un libro supercontenedor".

—¿Ronda alguna vez el miedo a que se agote la veta y baje el telón, como hizo Quino con Mafalda?

—Es un pensamiento recurrente, pero no asusta. Sé que si dejo de divertirme o siento que no tengo nada más que decir o que me repito, dejaré de hacerlo y tendré una vida maravillosa. Siempre se puede hacer otras cosas. A mí no me cierra la ecuación de que cuando mejor te va, más hay que trabajar.

—¿No hay ambición?

—Puede parecer que no. Pero cuando mejor te va y más se gana, es bueno disfrutar de ese éxito, del tiempo y del bienestar. Yo hago ahora una sola cosa: la tira semanal para La Nación y para El País, que luego sale en una veintena de países. Trabajo desde los 17 años y no tengo ganas de hacer más ni aunque me paguen el oro y el moro. Tengo otra vida que me gusta. El plan principal es tener más tiempo para mí.

Dice que el nuevo libro se mete más en el mundo, pero eso no llega a la política. "Me informo y no vivo en una jabonera. Pero más que abordar las grandes verdades, me gusta tratar las pequeñas mentiras. Me interesa la política mucho. Pero no es el trabajo que yo hago."

—¿Hay temas que no se pueden abordar?

—La verdad, me costaría mucho reírme con la política en un país donde los chicos se mueren de hambre. Eso se lo dejo a otros. No es que los temas no puedan tocarse. Lo que no veo es cómo hacer humor con eso.

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