Hasta el nombre resulta simpático: "Tres Tías". Es un precioso local que funciona como casa de té y que ahora también proporciona cenas y aperitivos. Las propietarias son dos chicas jóvenes que comenzaron siendo tres. El nombre se debió a que la hermana de una de ellas estaba recién llegada de España, y apelaba al ‘"tía", que los españoles utilizan para nombrar a las jóvenes, todo el santo día. Como en nuestro país, la costumbre de tomar el té pertenecía a gente de edad madura, las dueñas resolvieron jugar con los dos extremos. La casa de comidas se fue consolidando y una de ellas dejó el negocio porque se radicó en Punta del Este con su marido. Quedaron Elisa Maquiera y Mariana López, haciéndose cargo del lugar.
Alquilaron y decoraron la casa con sus propias manos, cuidando cada uno de los pesos que invertían. "Era nuestra plata, invertimos todo lo que habíamos ahorrado", comentó Elisa. Ellas mismas se encargaban de la cocina y la atención del público, incluso durante los fines de semana. Compraron mesas, sillas, vajilla y determinaron un sitio que ocuparía el living, compuesto por dos confortables sillones de dos cuerpos y una mesa ratona. "Hoy es el lugar más buscado de nuestro local. La gente se sienta en las mesas, una vez que confirma que el living está ocupado."
PLATA PROPIA. A Mariana y Elisa siempre les había gustado cocinar. Elisa, que procede de una familia de origen húngaro, aportó muchas de las recetas del lugar, que se especializa en tortas y postres centroeuropeos. Luego de un viaje a Italia, regresó muy entusiasmada con la idea de poner una cafetería, porque este tipo de local está muy difundido en ese país. "En algún momento del día los italianos salen a tomar un café", comentó.
Por ser gente muy joven, quisieron que su propuesta fuera más informal que la de las clásicas salas de té. Lograron que su público sea bien variado: por un lado satisfacen las demandas de gente de cierta edad que se encuentra puntualmente en el local, y por otro reciben mucha gente joven que se siente atraída por las recetas, la música y el ambiente más canchero.
RENOVACION. Con el propósito de ofrecer a los clientes otras opciones además del salón de té y al mismo tiempo sacar mayor partido del local, resolvieron incorporar la posibilidad de cenar. Hoy en día sirven pastas caseras y fondue, esto último continuando con el carácter centro- europeo del local.
"En el local convive gente que quiere cenar, con otra que cenó en su casa y viene por un postre, porque sabe que la nuestra es una repostería de muy buena calidad. Nuestras tortas y masitas no se consiguen en otro sitio, y ya nos hemos hecho de un público que tiene su postre favorito y no lo cambia por nada."
Para el verano, las jóvenes incorporaron algo que también hacía falta en Montevideo: los aperitivos con variedad de platitos. Una de las diferencias que han querido imponer es que ellas invitan con el vino y el cliente paga $ 130 por el aperitivo. Ofrecen berenjenas adobadas, maní tostado, morrones agridulces en aceite, cubitos de queso, rollitos de jamón cocido, dips de ricota y paprika, acompañados por tostaditas aromatizadas con finas hierbas y pancitos.