CARLOS LECUEDER

"La limitante es que Uruguay es caro"

Considerado el “padre de los shoppings”, ahora proyecta transformar el centro de Punta del Este para que sea un centro financiero durante todo el año.

Carlos Lecueder. Foto: Ricardo Figueredo
Carlos Lecueder. Foto: Ricardo Figueredo

Luego de presentar el proyecto a futuros clientes e inversores, el empresario Carlos Lecueder fue entrevistado por El País y contó por qué quiere impulsar un proyecto de estas características y cómo reacciona cuando muchos le dicen que este tipo de iniciativas no funcionan. También reflexiona sobre el éxito y sobre los principales problemas del Uruguay de hoy.

—¿Por qué instalar un World Trade Center en Punta del Este?

—Nosotros creemos que Punta del Este empezó siendo el mejor balneario de Sudamérica y va camino a transformarse en la mejor ciudad. En un entorno natural excelente, una vinculación con el mar, con un clima estupendo en el verano y agradable en el invierno, es un lugar que está destinado a transformarse en un sitio con una concentración de público mayor a la que hoy tiene, sin perder la fisonomía de balneario. Nosotros creemos que le falta a la zona oficinas de primer nivel. Hoy hay hotelería, restaurantes, zonas de entretenimiento, casino, centro de convenciones. Hay todo lo que uno pretende obtener en un lugar desarrollado. Pero le falta la parte de oficinas que permita prolongar la temporada, que la gente se quede más a lo largo del año, que se radique en una zona. Para Uruguay es aprovechar mejor una infraestructura que hoy está construida, que es excelente, pero que solo se aprovecha en verano. Esta es una apuesta para el futuro de Punta del Este, a la consolidación de la zona y a cubrir una necesidad.

—¿Es el paso definitivo a la desestacionalización?

—Yo pienso que es un gran paso a la desestacionalización. Creo que Punta del Este en el fondo siempre va a tener estaciones variadas y diferentes, porque la base de esto es la playa y el verano. Pero necesita tener más movimiento en el resto del año. Mucha gente en verano trabaja muy bien y en invierno queda sin trabajo. Es una forma de lograr que se obtenga una ocupación pareja.

—¿Ha habido muchos interesados en tener una oficina en el WTC?

—Ya tenemos firmadas más de 10 reservas. Para nosotros es muy buena cosa ya que fue en los primeros días de enero. Tenemos conversaciones con varios más. Estamos contentos con cómo está marchando el proceso.

—La instalación del edificio, en el corazón de la península, ¿no afectará el tránsito durante la temporada?

—Si uno va a desarrollar un edificio de oficinas como primer concepto del balneario hay que darle a ese edificio la mayor cantidad de facilidades y de comodidad de operación. Tenemos que recordar que cuando la gente viene a trabajar a un lugar necesita transporte público para llegar y para irse. Muchas veces, durante el invierno, la hora de salida es de noche y hay que darle seguridad a los que trabajan. También hay que darles la posibilidad de comer de día y tener servicios adecuados. Este país todavía no está preparado para hacer edificios de oficinas lejanos a donde están las concentraciones. Queremos que la gente que trabaje aquí esté encantada. No es solamente un inversor que haga un buen negocio, un empresario que se instale, es también que la gente trabaje contenta en el lugar. Para eso hay que darle una ubicación que tenga todos los servicios. Quisimos empezar por la península para tener las mejores vistas, darle la mejor luminosidad...

—¿Y respecto al tránsito?

—En segundo lugar, Punta del Este tiene problema de acceso y de salida por el tránsito. Si hiciéramos un edificio de viviendas uno diría: "Están incrementando la salida y entrada de autos". La gran ventaja de este edificio que trabaja en horarios diferentes (al ingreso de los turistas a la península). En las horas que la gente está pensando en ir a la playa, la gente va a venir a trabajar acá. El ingreso al trabajo será entre las 9 y las 11 de la mañana, un horario en que a la península no entra nadie. Y el horario de salida será cerca de las 17 horas. Y cuando llegue el borbollón de gente hacia la noche el edificio se está vaciando. Vamos a estar usando la misma infraestructura en horarios y sentidos diferentes. Lo hace más eficiente.

—¿Cree que esta transformación puede molestar a algunos turistas?

—Creo que esa etapa ya la superó. Hoy Punta del Este tiene el turista que no le importa estar dentro de una zona urbana. Si uno recorre la Mansa, ve que es más una ciudad que un balneario: edificios pegados uno al lado del otro, altos, bajos, terrenos saturados, sin zonas para construir. Si vamos a zonas como Pinares, La Barra, José Ignacio o San Rafael mismo, uno tiene el Punta del Este de siempre. Es un lugar con una espectacularidad de ir combinando las cosas y esto es apenas un grano de arena que va a ayudar a complementar algo que ya sucede. Creemos que es una ventaja dar ocupación a Punta del Este todo el año. Aquél que es profesional de la gastronomía no se va a sentir obligado a cerrar e irse y volver a la temporada siguiente.

—Cuando usted proyectaba Montevideo Shopping, ¿alguien le dijo que no iba a funcionar?

—Todo el mundo.

—¿Y en este caso le sucede lo mismo?

—Sí, también. Cuando uno empieza algo nuevo, la gente dice que no va a funcionar. En Montevideo Shopping la opinión fue unánime. Cuando empezamos la zona franca de World Trade Center Free Zone, nos decían: "¿Zona franca? Ya está Zonamérica, no hay clientes para más". Y hoy hay 20 veces más de clientes que había hace 14 años. ¿Por qué? Porque la oferta de metros cuadrados de alto nivel trajo más empresas y eso fue generándose. Cuando hicimos la marina de Santa Lucía, al Oeste de Montevideo, la gente nos decía: "Pero mire que esto crece hacia el Este". Sí, pero el río Santa Lucía está en el Oeste, no lo podemos cambiar de lugar. Y hoy es un éxito importante. Uno ha ido innovando con cosas, tratando de hacerlo de forma segura. Y siempre hay gente que no confía. Y siempre hay proyectos que funcionan y otros que no. Lo importante es pelearla y salir adelante.

—¿Qué le asegura que este proyecto va a funcionar?

—En primer lugar hay estudios técnicos y de investigación de mercado. Esa es la base ineludible. También hay un espíritu de emprender cosas nuevas. Hay que combinar las dos cosas.

—En una audiencia de 2013 tras ganar un premio, dijo: "Joven es aquel que tiene más proyectos que recuerdos". ¿Se siente cada vez más joven?

—(Se ríe) Me siento joven porque tengo a mis seis hijos trabajando conmigo. En realidad los motores que empujan los proyectos son ellos. Entonces, más allá del placer de trabajar con mis seis hijos —cinco contadores y un ingeniero, tenemos la profesión bien representada (vuelve a sonreír)— uno se empapa del espíritu joven que ellos imprimen a la cosa. La frase aquella me la mandó el empresario Mario Macri y la uso bastante. Creo que la vida es así: el que tiende a durar más es el que se preocupa por estar en funcionamiento. El que se queda, se queda.

—¿Qué representa el éxito para usted?

—Es muy difícil decirlo. A veces un empresario dice: "Es ganar dinero". Pero es mentira, eso no es el éxito. El éxito es poder pensar que uno las cosas que hizo fueron reconocidas, fueron usadas y sirvieron para algo. Si uno hace algo y sirve para algo, su labor fue exitosa. Si usted como periodista escribe una nota, la gente la leyó y le resultó interesante, su labor fue muy exitosa. Si hacemos proyectos que generan puestos de trabajo y tienen algo que contribuya en la esfera privada, estamos siendo exitosos.

—¿Cómo ve a Uruguay?

—Uruguay es un país bárbaro con gente bárbara. Es un país que no tiene petróleo ni minerales y tiene mejor nivel de vida que la mayor cantidad de los países de América Latina, los cuales tienen petróleo y otras riquezas. Eso se debe a los uruguayos. Hoy estamos en una situación de crecimiento bueno que viene consolidánsoe en los últimos 30 años. En el período de auge fue mayor, pero si tomamos desde los 80 en promedio, fue bueno. Hoy tenemos una limitante importante de crecimiento que es el costo de Uruguay: hoy es caro trabajar y vivir en Uruguay. Eso es un tema que imagino preocupa a todos. Si pudiéramos solucionar eso, podríamos crecer de forma importante.

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