El supuesto acuerdo alcanzado con el gobierno argentino tomó por sorpresa a integrantes del oficialismo, ya que hasta último momento, el presidente Tabaré Vázquez y sus principales allegados repetían hasta el cansancio dos argumentos: no se negociaría mientras se mantuvieran los cortes en las rutas, y no estaba en discusión una suspensión de las obras.
Por ejemplo, a mediados de la semana pasada, el propio mandatario comentó a un legislador oficialista que bajo ningún concepto se paralizarían las obras, y que de ninguna manera se negociaría mientras se mantuvieran los cortes.
Algo similar planteó el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, el propio viernes 10, antes que Vázquez llegara a Chile. Incluso en Chile, donde estaban presentes legisladores de distintos sectores frenteamplistas, la sensación era que no habría ningún tipo de reunión entre los dos mandatarios. Fuentes del gobierno transmitieron a integrantes de la delegación uruguaya que no estaba prevista hasta entonces una reunión.
Sin embargo, esa misma noche se produjo un primer acercamiento entre los dos mandatarios, y a la mañana siguiente tuvo lugar la reunión luego de la cual los presidentes anunciaron públicamente que se había llegado a un acuerdo. Según las fuentes consultadas, Fernández desde Montevideo informó a legisladores oficialistas que se encontraban en la capital chilena que iba a producirse el tan comentado encuentro.
Según pudo saber El País, hubo dos personas que tuvieron un papel importante para que ese encuentro se concretara: el saliente presidente chileno, Ricardo Lagos, y el ex titular del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias.
Los informantes indicaron que tanto Lagos como Iglesias habrían llevado adelante las gestiones que culminaron con el encuentro, durante la cena oficial que ofreció el saliente mandatario chileno.
De acuerdo con fuentes políticas consultadas por El País, desde el gobierno argentino se transmitió a la administración uruguaya un mensaje que fue el que habilitó finalmente la reunión: "reconocemos" el "derecho" de reclamar la construcción de las plantas, y a cambio de eso solicitamos como gesto que se paralicen las obras por determinado tiempo.