La adicción al trabajo

| Psicólogo Gustavo Ekroth

La compulsión a trabajar en exceso junto con las drogas de diseño y el abuso de internet son las adicciones del nuevo siglo.

En el mundo actual las víctimas de la laboradicción, o también llamadas personas trabajólicas se cuentan por millones. Se calcula que aproximadamente el 10 % de la población trabajadora padece en alguna medida este mal. En los países desarrollados 1 de cada 5 adicciones corresponde a la denominada laboradicción. Si bien el problema es más frecuente en hombres de entre 25 y 35 años, de los sectores laborales medios y superior, la adicción al trabajo no es una "enfermedad" de los ejecutivos. Esta adicción afecta a todas las clases sociales y a las más diversas orientaciones laborales. Podemos encontrarnos con amas de casa adictas al "brillo" y el orden o con estudiantes adolescentes obsesionados con el logro de unas calificaciones excelentes cueste lo que cueste.

CAUSAS DE LA ADICCION. La obsesión por el trabajo no siempre tiene motivaciones económicas, muchas veces su verdadero sentido es la huida de una situación familiar insostenible, o la negación de sentimientos de dolor, culpa o frustración ocasionados por un hecho traumático del pasado de la persona. Incluso en algunos casos la adicción al trabajo puede estar "disimulando" una depresión encubierta de larga data, la persona se "emborracha" con una desenfrenada rutina de trabajo y se "olvida" de la tristeza subyacente. Otra de las causas puede ser el creciente desarrollo de una competitividad laboral voraz, donde constantemente se tienen que estar demostrando que se es más que el otro. Dentro de los factores que inciden debemos, tomar en cuenta que esta adicción lejos de ser un comportamiento ilegal susceptible de una sanción penal en la mayoría de los casos es "una virtud" que cuenta con una abundante aprobación y elogio social sumado al incentivo económico que se puede obtener a un nivel laboral propiamente dicho.

CARACTERiSTICAS DE LAS PERSONAS TRABAJoLICAS.

¿En vez de trabajar para vivir, viven para trabajar.

¿Descuidan a familiares y amigos aun queriéndolos mucho

¿Desprecian el descanso y las vacaciones

¿Cuando se toman vacaciones lo hacen bajo la presión familiar pero no significa más que un incómodo trámite que hay que cumplir para conservar la armonía familiar.

¿Experimentan tensión y ansiedad cuando están sin hacer nada.

¿Trabajan más tiempo del que realmente exige una situación en particular.

¿Se encuentra en su trabajo mejor que en cualquier otro lugar del mundo.

¿Cuando están en su casa nunca logran "desenchufarse" del todo.

¿Experimentan una eterna sensación de urgencia, siempre tienen que hacer algo aunque no sepan muy bien qué es lo que tienen que hacer.

¿Tienen "buenas" explicaciones para justificar su adicción: "es ahora o nunca", "es sólo por este año", "lo hago por el futuro de mis hijos,"etc.

¿Se sienten muy felices cuando terminan un trabajo bien hecho, la trampa es que su trabajo nunca termina.

¿Generalmente tienen una tendencia a complacer a los demás y nunca poder decir NO a lo que no desean hacer.

¿Generalmente son personas obsesivas, perfeccionistas y muy críticas consigo mismas.

¿Tienden a negar el problema y a enojarse con quien intente convencerlos de lo contrario.

¿Poseen una autoestima disrregulada se sienten dioses supremos o infelices perdedores, tienen serias dificultades para aceptarse como son realmente.

¿Son incapaces de relajarse y distenderse aunque sea por breves periodos de tiempo.

CONSECUENCIAS PERSONALES. Debemos encuadrar la adicción al trabajo dentro de las muchas caras del suicidio tales como beber o comer en exceso o conducir a altas velocidades; es necesario sacarle su careta de normalidad a un modo de matarse que se presenta como una virtud socialmente aceptada. Al igual que otras adicciones no puede ser controlada por la persona y el trabajólico requiere cada vez una dosis mayor de horas de trabajo para sentirse bien, naturalmente esto conduce el progresivo deterioro de la salud física y mental. Dentro de las consecuencias más frecuentes tenemos la hipertensión, las enfermedades coronarias, las ulceras, el estrés crónico, la depresión, los ataques de pánico, las disfunciones sexuales, y el deterioro implacable de las relaciones familiares y sociales. Si desea enviar sus comentarios o sugerir temas para próximas entregas puede hacerlo ingresando a la página Web:

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