Demanda por extorsión

Prostituta VIP lo drogó y le hizo firmar un vale por US$ 700.000

También “le compró” un Corvette y extrajo US$ 22.000, según denunció.

227 son las trabajadoras sexuales inscriptas en el Ministerio del Interior. Foto: F. Ponzetto
 Foto: Fernando Ponzetto

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Los expedientes judiciales tienen los mismos ingredientes que un capítulo de Vicio en Miami. Un empresario, una prostituta VIP que vive en un barrio residencial, elevados consumos de cocaína, videos, extorsiones, autos de alta gama, moteles y dealers.

El empresario, que se dedica a la importación de productos de elevada demanda, lucha desde hace años contra la adicción al consumo de estupefacientes. Se ha internado en forma voluntaria en muchas ocasiones. A pesar de ello, no puede evitar las recaídas.

Tanto el juicio civil como el penal se encuentran en sus etapas finales, dijo a El País el penalista Enrique Moller, defensor del empresario. En el litigio civil, la joven prostituta reclama el pago de un pagaré por US$ 700.000 firmado por el empresario. Y este la denunció penalmente por suministro de estupefacientes, abuso de inferioridad psicológica y extorsión.

A la escribanía

En la noche del 20 de junio de 2017, la prostituta se comunicó con el empresario por Facebook, porque este la tenía bloqueada en el celular y estaba incluida en la lista del edificio de las personas que no pueden ingresar al mismo.

Según la denuncia penal, la prostituta subió al apartamento del empresario. Empezaron a beber. La meretriz "le puso algo" en la bebida, le dio cocaína y cuando se acabó la droga, llamó a un dealer para que llevara más drogas al apartamento, dice el expediente al que El País accedió de fuentes judiciales. El empresario estaba fuera de sí de consumir tanta droga. Cuando el traficante tocó el timbre, lo autorizó a subir.

La denuncia penal expresa que, además de darle cocaína, la prostituta le suprimió durante horas la medicación que contrarrestaba los efectos de la adicción (rivotril, aceprax y quetiapina).

Poco después, la meretriz llamó a su hermana a que concurriese al apartamento del empresario. Esta comenzó a filmarlo mientras consumía cocaína en brazos de la prostituta para extorsionarlo más tarde.

A la mañana siguiente, llevaron al empresario a un motel ubicado en el barrio Carrasco. De esa forma, la socia y la hija del importador no podrían ubicarlo.

Desde la mañana de ese día, la prostituta se contactó con varios escribanos llamándolos para ver si podían hacer en el día una compraventa de un automóvil marca Corvette, cuyo valor en el mercado oscila en US$ 180.000. El empresario había adquirido el vehículo poco tiempo atrás. Una escribana accedió a realizar el escrito. Luego todos se fueron a una sucursal bancaria de la Ciudad Vieja.

Sorprende el relato del expediente judicial. Al empresario le temblaban las piernas, tenía las pupilas dilatadas y un sangrado de nariz. Le abrocharon la campera y le limpiaron la cara para no llamar la atención, ya que llevaban una botella de agua y un trapo. Posteriormente obligaron al empresario a retirar la suma de US$ 22.000.

Pese a que la escribana ya tenía pronta la escritura de venta del Corvette, la prostituta y su hermana optaron por no llevarlo a la escribanía porque la víctima estaba saliendo de la sedación.

Lo llevaron a un motel de La Aguada y otra vez llamaron al traficante para suministrarle más cocaína. El dealer se contactó con el dueño de una automotora para que tomara el auto en US$ 150.000. Cuando el dueño de la automotora supo por el traficante que el dueño del auto había consumido drogas, desistió del negocio.

La prostituta habló con su abogada para que armara un vale por US$ 700.000. Le prometió a la profesional que, si se cobraba ese documento, percibiría US$ 100.000. Esta accedió.

El empresario, la prostituta y la abogada llegaron a las 23:00 horas a la casa de una escribana. Insistieron para que les abriera. Entraron. El empresario firmó el vale por US$ 700.000 y el precompromiso de venta del auto Corvette. La escribana certificó la firma del vale.

Le pagaron $ 15.000 por el trabajo a la escribana, porque esta no aceptó otra cosa.

De ahí lo llevaron a un motel en el barrio Goes. Hacía 24 horas que el empresario no consumía otra cosa que no fuera cocaína, expresa la denuncia penal. Para completar, la meretriz llamó a cuatro hombres. El empresario entró al baño de la habitación del motel con ellos y lo filmaron. Seguramente para extorsionarlo después.

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