El juzgado penal de 17° turno investiga una serie de denuncias por estafas con cheques sin fondos que involucran a una sociedad anónima que está "funcionando con fines delictivos" y en la que "un peón de campo figura como director" dijeron a El País fuentes policiales de la investigación.
Entre los indagados -entre 10 y 12 personas estarían vinculadas a la maniobra- figuran funcionarios de rango medio del Banco República, en particular un gerente que sería responsable de no haber denunciado al Clearing de Informes la situación de la sociedad anónima, luego de varias denuncias ante el banco de cheques de dos cuentas del BROU que no habían podido ser cobrados.
Había tres personas emplazadas, hasta ayer, incluyendo un contador que sería el autor intelectual de la maniobra. "Todos (los involucrados) están identificados, algunos ubicados", dijo una fuente policial, que afirmó que hay "claras sospechas" de vinculaciones internas de funcionarios del BROU porque la operativa de la firma denunciada "tendría que estar suspendida".
Hasta el momento hay ocho empresas damnificadas que han denunciado la situación. La estafa alcanzaría los US$ 200.000 de acuerdo a fuentes de la investigación. Entre los denunciantes hay empresas conocidas de plaza, mayoristas que venden por Internet y hasta una automotora que presentó una denuncia en la que hay indicios de que los responsables serían los mismos que en los restantes casos.
La sociedad anónima compró decenas de computadoras portátiles y otros equipos informáticos, teléfonos celulares, cámaras de fotos digitales, insumos agropecuarios y otros bienes. En sus negocios a través de Internet, la mecánica era siempre la misma: ofrecer pagos con cheques diferidos y asegurarle al vendedor "tenemos 7 años de antigüedad, pueden chequear la cuenta en el Banco Republica sin problemas".
En las consultas al Banco República, invariablemente la respuesta era que la cuenta era buena, que no tenía cheques rebotados y que no estaba en el clearing, dijo a El País uno de los denunciantes. Sin embargo, después de que a esa misma persona le fuera imposible cobrar numerosos cheques diferidos de la sociedad anónima, confirmó que la empresa "hasta el 30 de mayo" seguía sin estar en el Clearing.
El mismo denunciante identificó una de sus computadoras en un sitio de Internet. La vendían a un precio menor al que él la había comercializado. El número de serie y los sellos de la caja -confeccionada por el mayorista uruguayo que la vendió- coinciden con el artículo en venta. El hombre que ofrecía esta computadora es uno de los tres emplazados.