Al cabo de los primeros tres meses del año, los guardias del Penal de Libertad denunciaron la muerte de 7 reclusos. Ayer, otro preso volvió a ser víctima de la implacable interna carcelaria, que en 2009 se cobró 24 vidas.
La Dirección Nacional de Cárceles (DNC) investiga la muerte de un recluso dentro de una celda del Penal de Libertad. Sus dos compañeros de reclusión son los principales indagados, aunque según indicaron a El País fuentes de la DNC, no se descarta la responsabilidad de otros presos del sector.
El caso quedó al descubierto ayer cuando la guardia penitenciaria halló al recluso fallecido por dos heridas cortantes en el interior de una de las celdas del penal de máxima seguridad. Si bien la identidad de la víctima era mantenida aún en reserva por razones de presumario judicial, según las fuentes se trataba de un hombre de 30 años procesado por rapiña especialmente agravada. Sus compañeros de celda purgaban condena por el mismo delito y, de momento, la principal hipótesis es que el ahora fallecido fue blanco de una venganza por parte de otros presos.
"No sólo se está investigando a sus compañeros de celda, también se investiga el entorno, las celdas contiguas, para determinar si el homicidio pudo haber sido cometido por otros internos", puntualizó una fuente de la DNC consultada por El País.
Los elementos de la investigación preliminar fueron elevados al juez letrado de la ciudad de Libertad, que ahora dirige la indagatoria.
DENUNCIA. Siete reclusos fallecieron por hechos violentos en el Penal de Libertad tan sólo en los primeros tres meses del año, según denunciaron oportunamente los guardias policiales en una carta enviada a El País.
"Exigimos al Ministerio del Interior la creación de un lugar específico y con las máximas medidas de seguridad para alojar a internos con alto riesgo de vida. De esta manera se evitarían muchos sucesos de violencia que se han vuelto moneda corriente", indicaron.
En la misiva, los policías también se quejaron de la insalubridad de su trabajo.
En 2009, un total de 24 reclusos murieron en las cárceles uruguayas en circunstancias violentas, cinco de ellos incinerados en una misma noche en una celda del Comcar. Nueve mil presos están repartidos en los distintos establecimientos penitenciarios que tienen capacidad para 6.500 reclusos.