Bruselas - El alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (UE) y varios responsables europeos manifestaron este jueves su consternación por la muerte de la canciller sueca, Anna Lindh, apuñalada la víspera por un desconocido.
Solana se declaró en un comunicado "consternado" por la muerte de Lindh, a quien calificó de "colega brillante", "verdadera europea" y "amiga querida".
"Europa y el consejo de ministros, que presidió tan eficazmente, han perdido a una persona formidable y comprometida", lamentó.
La canciller presidió el consejo de ministros de la UE durante la presidencia en ejercicio de su país, el primer semestre de 2001.
El alto representante expresó al primer ministro, Goeran Persson, su "solidaridad" con el gobierno y el pueblo sueco, lo que también manifestó a su familia.
El diputado del Parlamento Europeo Enrique Barón, que preside el grupo del Partido Socialista Europeo (PSE), manifestó asimismo su "profunda conmoción y tristeza" por la muerte de Lindh.
"No sólo era una gran política, era además una estadista europea del máximo nivel", "una amiga personal mía y su muerte cruel supone una enorme pérdida para la familia socialdemócrata y para Europa", deploró.
Por su parte, los diputados del Parlamento Europeo, reunidos en la comisión de Asuntos Económicos, observaron un momento de silencio este jueves al tener conocimiento de la muerte de Lindh y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que comparecía ante la comisión, se declaró "profundamenta afectado".
"Intentaremos respetar su compromiso con los asuntos europeos. Que sea un ejemplo para nosotros", declaró la presidenta de la comisión, la socialdemócrata alemana Christa Randzio-Plath.
Los presidentes de la Comisión y del Parlamento europeos, Romano Prodi y Pat Cox, también expresaron la víspera su conmoción por el ataque a la canciller.
Anna Lindh murió la madrugada del jueves a consecuencia de las heridas causadas el miércoles por la tarde por un desconocido que la apuñaló en una tienda del centro de Estocolmo.
La canciller, de 46 años, era una ferviente defensora de la entrada de Suecia en el euro durante la campaña para el referéndum previsto el domingo y que se suspendió por su fallecimiento. AFP