RAFAEL PERAZA | JOSÉ LUIS ÁLVAREZ
Eran cuatro. Dejaron las potentes motos en la puerta del Banco República y entraron a robar. Amenazaron a unas 20 personas, incluyendo dos policías, y se llevaron $ 350.000 de las cajas. Quedaron filmados, pero con los cascos puestos.
"A pesar de los momentos de tensión vividos, afortunadamente no hubo que lamentar lesiones entre los clientes presentes y el personal de la dependencia", era parte del texto de un escueto comunicado que divulgó el Banco República horas después del asalto.
De acuerdo a los testimonios de los presentes, los asaltantes se mostraron desenvueltos, confiados y tranquilos; sin sacarse los cascos de moto que llevaban puestos y amenazando con armas de fuego, dieron a todos la orden de que se tiraban al piso. "Si mantienen la calma no les va a pasar nada", repetían, según los testigos.
Entre clientes, funcionarios de la dependencia y los dos policías de la seccional local que estaban de guardia en el local sumaban más de 20 personas. Algunos clientes hacían cola afuera, mientras adentro dos de los ladrones pasaban el mostrador y exigían a los cajeros que pusieran el dinero de las cajas en sus mochilas.
Entraron a las 13.15 y demoraron unos cuatro minutos, que para las víctimas fueron eternos. Se llevaron unos $ 350.000.
En la puerta de la sede bancaria, sobre la ruta 1 vieja, esperaban las potentes motos de 600 centímetros cúbicos. Escaparon a toda velocidad rumbo al oeste, no sin cierta displicencia, según testigos.
"Las cámaras de seguridad registraron lo acontecido y dicha prueba ya fue enviada a las autoridades policiales correspondientes", informó el BROU.
El rápido operativo de los ladrones, no obstante su relativa discreción, fue notado por algunos vecinos, que vieron algo raro en la sucursal del BROU y dieron aviso a la Policía.
Los patrulleros que asistieron a las llamadas de emergencia siguieron la dirección por la que habían huido los delincuentes, pero no fue hasta un rato más tarde que encontrarían las motos, abandonadas, ambas robadas y requeridas en Canelones y Montevideo.
Por datos de vecinos establecieron que a la altura del kilómetro 76 de la ruta 1, los ladrones se habían internado en un camino vecinal, conocido como "Del Haras". A 500 metros de la ruta, habían abandonado las potentes motos.
LA AMBULANCIA. Otro vecino dio el hilo conductor que puso a los investigadores ante una faceta casi cinematográfica del asalto: poco después que las motos ingresaran al camino "Del Haras" había visto un vehículo similar a una ambulancia, sin adhesivos que la distinguieran como tal, pero con sirena y luces intermitentes en la parte superior que abandonaba el lugar. Era el mismo vehículo, según se supo después, que horas antes, anduvo circulando, sin destino fijo aparente por las calles de Rafael Peraza.
Se trataba, sin dudas, del tercer vehículo que participó del asalto, y que con los delincuentes a bordo, sirena y luces encendidas, tomó la ruta 1 en dirección a Montevideo.
Tal vez hasta se cruzó con los móviles policiales que circulaban en sentido contrario.
Nadie en Rafael Peraza vio la cara de los ladrones, pero los investigadores coinciden en varios aspectos: fue un atraco largamente preparado y que seguramente apuntaba a una cantidad superior de dinero.
La sucursal del BROU -en una de las zonas agroeconómicas más ricas del departamento de acuerdo al reciente estudio departamental de Microfinanzas- mueve importantes sumas de dinero, con las que tal vez planeaban encontrar los ladrones, cuya procedencia, según todo parece indicar, es montevideana.