Saúl Feldman era socio del Club Uruguayo de Tiro, pero ninguno de sus socios más veteranos lo recuerda. Miembros con más de 30 años en el club que fueron consultados por El País no recuerdan a Feldman en los polígonos de tiro. "Se ve que no frecuentaba mucho, pero la ficha de socio está", confirmaron miembros de la tradicional institución.
Sin embargo, los socios más añosos comentaban ayer la única anécdota conocida de Feldman. "El padre fue montonero y murió en Argentina en la década de los 60", comentó uno de esos socios. La anécdota era contada ayer en la cantina del club, un sitio que forma parte de la liturgia de quienes practican el tiro deportivo.
El caso al que hacían referencia está documentado en un libro editado en Argentina en julio de 2000: "Por amor al odio. La tragedia de la subversión en Argentina", de Carlos Manuel Acuña.
El hecho de referencia fue la explosión de un arsenal oculto en el primer piso de un edificio sobre la calle Posadas al 1168. Esto ocurrió el 21 de julio de 1964. El estallido de un explosivo almacenado allí provocó una deflagración en cadena que destruyó siete pisos del edificio. En su interior había varios integrantes de una incipiente organización guerrillera denominada Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional, militantes trostkistas y de otras fracciones que más adelante conformarían el movimiento Montoneros. Entre los militantes que murieron a causa de la explosión se encontraba Lázaro Saúl Feldman, a quien los socios del club identifican como padre del enigmático dueño del arsenal de guerra.
Lo cierto es que, según la descripción realizada por la reseña histórica, las coincidencias son pasmosas. En el interior del edificio ubicado en pleno Barrio Norte de Buenos Aires las autoridades hallaron bombas y partes para fabricarlas, munición de varios calibres, una ametralladora PAM, un fusil Beretta, varias armas de puño, más de 100 granadas, proyectiles antitanque, elementos de radiocomunicación, abundante literatura marxista, panfletos, y también planos de unidades militares, comisarías e ingenios azucareros de Tucumán y el noroeste argentino, y Córdoba donde los movimientos guerrilleros identificados con la Revolución Cubana habían planeado iniciar acciones.
En la reseña del episodio escrita por Acuña se señala además que el fallecido Lázaro Saúl Feldman era el líder del incipiente grupo guerrillero. Asimismo asegura, según fuentes de la época, que la explosión ocurrió mientras los miembros del grupo manipulaban material explosivo para la construcción de bombas.