El bebé que tendió la mano al cirujano cumplió 8 años

En 1999 el mundo se conmovió frente a la imagen de un bebé operado en el útero materno que durante la intervención sacó su manito y agarró el dedo del cirujano. La foto tomada por Michael Clancy es considerada como una de las fotografías médicas más importantes y fue utilizada tanto por asociaciones antiabortistas como proabortistas, provocando debate. Este domingo, Samuel Armas, el bebé que tendió la mano, cumplió ocho años y lleva una vida normal. Lo definen como "brillante y extremadamente activo". A las 21 semanas de gestación fue operado de "espina bífida" por el cirujano Joseph Bruner del equipo de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Estados Unidos.

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Este domingo Samuel Armas cumplió ocho años. Samuel es el niño a quien en agosto de 1999, estando todavía en la panza de su mamá, le diagnosticaron espina bífida, y a las 21 semanas de gestación decidieron operarlo dentro del vientre materno. Lo memorable es que, en plena cirugía, Samuel estiró su manito desde el interior del útero para sujetar uno de los dedos del médico que lo estaba operando. El increíble gesto quedó registrado en la cámara del Michael Clancy quien tomó la foto que recorrió el mundo y desató la polémica. Tres meses después, Samuel nació sin complicaciones y hoy lo definen como un niño brillante.

La historia de Samuel comienza con sus padres, Julie y Alex Armas, que durante mucho tiempo lucharon por tener un bebé. Julie era una enfermera de 27 años que quedó embarazada de Samuel luego de perder dos embarazos, y al cumplir las 14 semanas de gestación comenzó a sufrir fuertes calambres. Una prueba de ultrasonido mostró las razones: el cerebro de Samuel lucía deforme y la espina dorsal se desprendía de una columna vertebral, también con anomalías.

El diagnóstico no se hizo esperar, el bebé sufría de "espina bífida", un síndrome por el cual la columna vertebral en formación no cierra, dejando la médula expuesta y afectando seriamente las funciones motoras. A los padres se les propuso elegir entre un aborto o un hijo con serias discapacidades.

Alex, el padre, un ingeniero de 28 años, relató entonces que se sintieron devastados por la noticia pero, por su profunda fe, el aborto no era una opción.

A través de Internet, la pareja contactó una página electrónica con detalles sobre la cirugía fetal experimental desarrollada por un equipo de la Universidad de Vanderbilt, y entablaron contacto con el Doctor Joseph Bruner, cuyo dedo es el que sostiene Samuel en la fotografía. Así comenzó una carrera contra el tiempo, dado que la malformación afecta la espina dorsal, puede causar daño cerebral, parálisis e incluso una incapacidad total. Pero si se corrige antes que el bebé nazca, existen más opciones de curación.

Aunque el riesgo era grande y el bebé no podía nacer en ese momento, los Armas decidieron encomendarse a Dios y ensayar la novedosa cirugía.

A Julie le extrajeron el útero temporalmente por cesárea y le hicieron una pequeña incisión para operar al feto. La operación fue un éxito. Los médicos pudieron tratar al bebé -cuyo tamaño era el de un conejillo de indias- sin sacarlo del útero, cerrar la brecha originada por la deformación y proteger la médula espinal, que sirve de camino para las señales nerviosas desde y hacia el cerebro.

Al nacer, Samuel pesó más de tres kilos y aunque necesitó ayuda para comenzar a caminar, el neurocirujano se mostró muy optimista sobre su evolución al no presentar malformaciones ni hidrocefalia.

En 2003, los Armas tuvieron un niño sano, Ethan. Pero a fines de 2004, les anunciaron una niña, Zachary, también con espina bífida. Aunque los padres quisieron operarla igual que a Samuel, un ensayo clínico que se realiza en EEUU donde se comparan dos enfoques para el tratamiento de los bebés con espina bífida, lo impidió. Zachary fue operada a las 24 horas de nacer, sin el éxito de la operación de su hermano. Ocho días después se le colocó una desviación, pero una semana más tarde la niña mostró signos de hidrocefalia.

Lección de vida

House, un episodio de televisión inspirado en la historia de Samuel Armas despertó el debate sobre si debe considerarse a un no nacido como paciente en un país como EEUU cuya legislación defiende el aborto. Sin embargo, según el pastor de la iglesia de Efeso, ahora Samuel "es brillante y muy activo", hace vida normal y ayuda a cuidar a su hermana de tres años.

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