MARÍA EUGENIA LIMA
¡Viva la bandera uruguaya!, gritó ayer el ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, ante 23.000 personas, minutos después de enterarse que Uruguay había logrado el récord Guinness del asado más grande del mundo.
A las 16.05 horas el representante de Guinness, el británico Danny Girton, anunció el veredicto en un escenario en el centro del ruedo de la Rural del Prado, donde estaban los 1.254 asadores y los 1.500 metros de parrilla, hechos con 13.000 toneladas de hierro.
Fuegos artificiales se elevaron desde los cuatro vértices del escenario donde estaba Agazzi, el presidente del Instituto Nacional de Carne (INAC) Alfredo Fratti, Girton y los conductores del evento: Mariano López, Jorge Piñeyrúa ("Piñe") y Karina Vignola.
Los presentes, uruguayos y extranjeros, comenzaron a aplaudir y a entonar el clásico Soy Celeste como si hubiese sido un partido de fútbol en la final de un mundial frente a México - país que ostentaba el récord - y al que Uruguay "goleó" con 1.500 metros de parrilla y 12.000 kilos de pulpa de asado frente a los 1.200 metros y los 8.000 kilos de carne vacuna del país azteca.
El anuncio fue minutos después de que el "Pepe" Guerra se bajara del escenario frente al ruedo. Los presentes no sólo tuvieron la posibilidad de ser parte del récord uruguayo y degustar el asado sino de disfrutar de distintos espectáculos: Loco de Vos, el conjunto musical Fiesta Extravagante y el grupo uruguayo Kuropa&Cía.
A las 11. Filas eternas de personas esperaban para entrar al predio de la Rural. Washington, de 51 años, confesó a El País - entre risas- que decidió participar "para comer carne porque el precio es casi prohibitivo". Por una entrada de $ 60 ayer degustó una buena porción de asado de exportación, con pancito y todo.
También por la calle Buschental, unas 20 personas de la agrupación protectora de animales Animnaturalis protestaban vestidas de negro con carteles y la pregunta: "¿Cuántas vidas por un récord?".
Adentro todo era una fiesta. Los asadores vestidos con delantales y gorros blancos se mezclaban con 30 bomberos dentro del ruedo. Desde el escenario, el "Piñe" -encargado de coordinar el evento- pidió a los asadores que por seguridad se pusieran contra la valla para dejar que los uniformados prendieran el carbón.
El fuego encendió recién después de un segundo intento con alcohol. El proceso de asado debía ser muy minucioso para lograr el récord. El siguiente paso fue colocar las parrillas que tenían que tocarse unas con otras para que fuera una sola. Esto demoró un poco la colocación de la carne porque había algunas separadas.
Lo siguiente fue salar la carne y luego, al unísono, la colocaron. El humo se hizo sentir. Al menos 60 asadores debieron dejar sus puestos para usar inhaladores de asmáticos y 100 tuvieron que ser asistidos por la Cruz Roja por dedos cortados.
Pero valió la pena. En forma ordenada la gente hizo fila para recibir su porción y pese a la multitud, no hubo caos.
El esfuerzo también sirvió para que ahora no haya países que compren carne uruguaya pensando que es de otro lado, dijo Fratti. Y Agazzi lanzó un desafío: si otro país supera este récord, Uruguay hará otra parrillada para recuperarlo.
Julio: "Vine desde Barcelona para ser asador en el evento"
En Barcelona tenemos un par de restaurantes y lo que hacemos es manejar carne uruguaya, vino uruguayo y chimichurri. Vine con mi esposa especialmente para participar de asador en este evento", dijo ayer Julio Sosa, no el valor del tango sino el empresario uruguayo que vive en España desde hace nueve años y dirige dos restaurantes La Ternerita. "Allá usamos carbón, igual que acá: quebracho blanco. Los restaurantes tienen cuadros de Uruguay campeón y mates de adorno".
Raquel: "Los asados los hace mi marido, yo lo acompaño"
Yo acompaño a mi marido, es él el que hace los asados", dijo Raquel. Pero Jorge aseguró que es importantísima la presencia de su mujer en la parrilla. Raquel aclaró que el suyo no es sólo un apoyo moral sino que también "mete mano" para dar vuelta la pulpa de asado. Jorge explicó a El País que "el carbón es diferente que la leña. No se puede tirar grasa. Tiene más temperatura, entonces hay que dar vuelta la carne constantemente para que no se queme. Se asa mucho más rápido con carbón".
Raúl: "Es mejor la leña; carbón deja asperezas en la carne"
Hace 30 años que aso en calle Mahoma", dijo Raúl Olivieri, después de que le vendaran el dedo por un corte con la cuchilla. Sin descuidar un segundo la parrilla contó que no es muy amigo del carbón: "El carbón deja asperezas en la carne, es mejor la leña". En Uruguay se asa con leña, el carbón se usa en Argentina y Brasil pero por el tamaño del asado se apeló a ese material. Tenía miedo que no le diera el carbón porque se demoró en colocar la carne. Pero le quedó "de rechupete".
El tercer récord Guinness uruguayo
El asado más grande del mundo es el tercer récord Guinness de Uruguay, contó ayer Danny Girton, representante de Guinness, en conferencia de prensa.
"Hay uno muy gracioso", dijo el británico siempre hablando en inglés, junto a su traductora. El uruguayo Ricardo Olivera tiene un récord mundial por convertir el gol más velozmente. Lo hizo a los dos segundos de haber comenzado el partido.
El otro es el del periodista deportivo Julio Sánchez Padilla por mantener el programa Estadio Uno en el aire desde 1970 en forma consecutiva. Girton informó que aún no hay interesados en mejorar el récord del asado.
Dan más seguridad con código genético
Pablo Antúnez
Uruguay es el primer país en el mundo que llegará a 2012 con la trazabilidad global de todo su rodeo bovino. La exigencia fue impuesta por la Unión Europea, tanto a nivel interno como para terceros abastecedores, con el fin de dar más seguridad alimentaria a sus consumidores.
En el marco del asado más grande del mundo, promovido por el Instituto Nacional de Carnes, la cadena cárnica mostró que tomando una muestra de carne la empresa Genia determinó, en base al código genético, a qué animal perteneció y trazó hacia atrás toda la historia. "Los pedazos de carne no tienen ninguna etiqueta, entonces recurrimos al número de identidad biológica que está codificado en el ADN", explicó Carlos Azambuja, titular de Genia.