La Policía de Canelones procura aclarar el homicidio de un hombre, muerto de un disparo en su precaria vivienda en Pando. Se cree que la víctima era vendedor de pasta base, lo que puede convertirse en móvil del crimen.
Walter Pérez Muniz (57) fue muerto de un disparo de escopeta, alrededor de la hora 0 del viernes. El hijo de Pérez Muniz declaró haber visto a tres sospechosos que huían del lugar.
Pérez Muniz vivía solo en una vivienda de madera y chapas y, según información que maneja la Policía, vendía pasta base. Al lado vive el hijo de la víctima, que oyó el disparo y salió a ver qué ocurría, en el momento en que los autores escapaban.
Investigadores de la División Homicidios de Canelones habían indagado ayer a varias personas y realizado algunos allanamientos. Sin embargo, hasta el momento no hallaron a los culpables. Las actuaciones continuarán hoy en procura de esclarecer el caso.
homicidio e incendio. En Paysandú, entre tanto, un hombre de 24 años fue muerto de una puñalada y su casa incendiada.
El autor del crimen fue detenido y confesó ayer, por lo que el juez de turno ordenó la reconstrucción del hecho. Sin embargo la Policía continúa indagando puesto que se cree que vecinos o familiares del victimario pudieron ser responsables del incendio que consumió la vivienda.
El disparador fue una riña que la víctima, Jorge Ramón Aberasteguy Rotundo, mantuvo con un hombre mientras bebían alcohol. Aberasteguy acusó al victimario de un delito en el que también había participado su hermano y sostuvo que el hombre había eludido a la Justicia. Por ello, este último extrajo un cuchillo de 18 centímetros de hoja y le asestó una puñalada mortal en el tórax. La concubina de la víctima, que fue testigo del hecho, dio aviso a la Policía. En ese lapso ocurrió el incendio que destruyó la casa.