Constructores de su propio destino

| Bajo costo, alta calidad y estilo propio son características de las casas. Podrán verse en la exposición de el LATU

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GUSTAVO TRINIDAD

Una tarde durante el descanso al personal de la fábrica de embutidos que funciona en la cárcel de Santiago Vázquez, su mirada vagó por el cauce del río Santa Lucía y más allá de la otra orilla se detuvo en unas viviendas construidas para militares. Pensó que él podría haberlas hecho mucho mejor. Había trabajado años construyendo cabañas de madera en Brasil y estaba orgulloso de su profesión.

Se imaginó dirigiendo una gran empresa que construyera cabañas dentro de la cárcel. Casi de inmediato le pareció que la idea era una locura. Uno de esos tantos delirios que surgen estando recluido.

Sin embargo la idea siguió dando vueltas en la cabeza de Ramón Ricci y un día se lo comentó a Andrés Moskovics, un incansable veterano de 75 años. Un referente entre los presos que había ayudado a decenas de ellos redactándoles el pedido de libertad en su máquina de escribir.

Moskovics escuchó atento y no tardó en unirse a la idea. La suerte quiso que en el mismo módulo estuviera el arquitecto Alexander Villagrán, alguien con mucha experiencia cuya opinión sobre la viabilidad de la idea resultaba imprescindible. Villagran opinó que era posible y no desaprovechó una oportunidad única de volver a trabajar, de hecho al otro día ya estaba ensayando los primeros bocetos. El grupo estaba completo. Ricci tomaría a su cargo la dirección de la construcción. Moskovics aportaría su estética constructivista y supervisaría la tarea de financiación. Villagrán aplicaría todos sus conocimientos en proyectar la cabaña y realizaría los planos.

PROBLEMAS. La creatividad del grupo se ponía a prueba. El primer problema fueron los recursos económicos pero además los impulsores se plantearon desde el principio la exigencia de un producto noble y a la vez original.

La consigna fue: "casas fuertes, confortables, a la medida de cada necesidad y además de un estilo único que expusiera una estética que la diferenciara de otras dentro de la región construidas en su totalidad con materiales nacionales.

Moskovics fue discípulo de Torres García y como no podía ser de otra forma propuso aplicar la estética constructivista y continuar la tarea del maestro que soñaba con hacer de su estilo un arte que identificara a Uruguay dentro de Latinoamérica.

El apoyo que recibieron del comando de Comcar, a cargo del inspector mayor Antonio Cardozo, y del inspector Carlos Centurión resultó fundamental. Dando el espacio, no solo físico, sino de confianza en la empresa y de aliento para el esfuerzo.

Más que una manera de rehabilitación para la reinserción social, se trató de una idea sostenida con trabajo, fe y creatividad que terminó en una empresa que es un ejemplo a seguir. Durante un año los impulsores trabajaron varias horas al día en coordinación con técnicos de la Facultad de Arquitectura a través del Instituto de Construcción de Edificios.

La empresa no contó con donaciones. "Se realizó una inversión particular fundamentalmente de tres personas. Accedimos a préstamos pero no hay materiales regalados", aclaró Ricci.

Es la primera empresa privada que nació en Uruguay en un centro de reclusión, que seguirá funcionando allí aún cuando sus directivos salgan en libertad y que dará trabajo a más de 70 presos.

TRASLADO. Era insólito pero cierto. Una casa de madera de 6.000 quilos sin estrenar salía desde Comcar el pasado jueves 20 de marzo a las siete de la mañana bajo vientos de 100 y 120 kilómetros la hora. "El viento era impresionante y cuando llegamos al Latu la casa estaba intacta, y eso que la marcha aportaba el movimiento que podría al menos haber aflojado algún tornillo", cuenta con orgullo Villagrán mientras ultima los detalles para instalar la cabaña en el parque de exposiciones, que será el predio utilizado para la tercera edición de la Feria Internacional Expo Foresta.

La chata del ejército que transportó al casa debió ser alargada 3.50 metros para que cupieran los 9.50 que tiene la cabaña de largo.

En esta instancia porque se trata de una exposición la casa fue al Latu trasladada prácticamente armada en su totalidad pero normalmente se trasladará en módulos que se ensamblan en el lugar. La casa de madera estará pronta para ocupar antes que ningún otro sistema existente en el país, incluidas las casas prefabricadas, así lo aseguran sus impulsores.

"Trabajaremos en base a módulo pre armados en una estructura de madera, interiormente revestidos en yeso o lambris. Así la casa puede ser empapelada, pintada o barnizada. Esos módulos se ensamblan sobre una base de hormigón armado. Se trabaja ensamblándolos en el sitio lo que permite una velocidad en la ejecución mayor que cualquier casa además de un mejor control de calidad en obra", explicó Villagrán.

El arquitecto consideró que este no es un proyecto "tipo", sino que cada casa puede adaptarse según la necesidad del terreno o gusto del consumidor.

ESCALA SOCIAL. La idea también es llegar a gente de bajos recursos económicos. "Un público que en este momento puede estar relegado al acceso a viviendas. también hay que desatacar que no necesariamente porque se trabaje para gente de recursos menguados la gente se encontrará con una casa de terminaciones descuidadas o materiales de segunda. Son viviendas muy dignas, como debe ser", apuntó Villagran.

El grupo está trabajando en proyectos con ocho cooperativas de vivienda que vieron diezmadas sus posibilidades con la devaluación y consiguiente suba del dólar. "Nuestras casa aceptan que puedan hacerse con revestimiento de ladrillo a la vista, algo que la legislación pide en la propiedad horizontal. Serían las mismas casas de madera por dentro pero por fuera revestidas de ladrillo a la vista", indicó Villagrán para luego continuar trabajando sin descanso junto a sus compañeros en algo que empezó como una ilusión. El próximo jueves cuando se inaugure Expo Foresta aquella ilusión a la que apostaron será el orgullo de todos los que colaboraron en la empresa. De todos los que aún en momentos difíciles y en condiciones más que adversas no dejan de creer en sí mismos y en la vida.

LAS CASAS

EXPOSICION La casa que será expuesta en el LATU, a partir del próximo jueves 27 del corriente, es de dos dormitorios y pesa 6.000 quilos repartidos en sus 50 metros cuadrados. Uno de ellos está ubicado en la planta alta. Hay opciones desde uno a cuatro dormitorios.

ESTILO Su buscó plasmar el estilo constructivista del maestro Torres García. La idea es que no se parezcan a cabañas brasileras y se alcance una identidad estilística dentro de Latinoamérica.

PAREDES Son dobles y están aisladas con lana de vidrio o espuma plast.

REVESTIMIENTOS Los interiores están revestidos en yeso o lambris. Así la casa puede ser empapelada, pintada o barnizada.

BAÑOS Los baños están revestidos de cerámica

DORMITORIOS Los dormitorios están pensados para que resulten amplios.

MADERA Las maderas son curadas con cobre, bronce y cianuro, provistas por Caja Bancaria. En caso de incendio no arden en llamas.

ESCALERAS Las maderas de las escaleras, de eucaliptos blanco, tienen un sistema llamado "Esfinger" que multiplica por cinco su resistencia, esto es 180 quilos por centímetro cuadrado. De la misma forma se pueden construir vigas que sustituyen a las de hormigón.

FIRMAS Todas las firmas con que se trabaja para los revestimientos, la grifería, la instalación eléctrica, las ventanas, el techo, e incluso las herramientas de trabajo son de primera línea en el país.

ELECTRICIDAD Los cables de la instalación eléctrica son anti llamas y están todos empotrados. En los enchufes un sistema de seguridad impide que si un niño introduce un clavo antes de recibir la descarga la corriente se corta automáticamente.

COSTO La construcción cuesta 180 dólares por metro cuadrado. Una casa de dos plantas con dos dormitorios costará U$S 9.000.

ENTREGA La casa estará lista para estrenar en 30 días.

El constructivismo aplicado como una estética propia

En la región las casas de madera fueron impuestas por los brasileños Pero estas construcciones buscan distinguirse de esos modelos. Tampoco se asemejan a las cabañas suizas o canadienses.

Para ello los impulsores del proyecto junto a los arquitectos de la Universidad de la República, Carlos Mayor y Pier Nogara siguieron las sugerencias de Andrés Moskovics acerca de darle a las cabañas un estilo Constructivista en la línea del maestro Torres García.

"El arte constructivista lleva en sus raíces una búsqueda de la identidad. Torres García quería que el constructivismo fuera un arte que identificara al Uruguay dentro de la región y el mundo". El arte constructivista es fundamentalmente asimétrico, todo lo contrario a las construcciones corrientes que justamente buscan la simetría.

Moskovics aclara que se tuvo especial cuidado en estudiar la forma en que el estilo se aplicaría manteniendo lógicamente la estructura adecuada para que la cabaña fuera los más compacta y fuerte posible.

"La "regla de oro" o "medida de oro" es la medida de todo lo que crea Dios. Cada hueso de nuestro cuerpo, la ubicación de nuestros ojos en relación a la nariz, etc., están relacionados con esa medida", explica Moskovics. "La simetría del constructivismo es equilibrada", aclara el pintor.

A manera de ejemplo las cabañas con dos dormitorios tienen un ático, especie de altillo en el medio de la casa donde se instala una ventana con la misma inclinación del techo que es a dos aguas. "El efecto es el de una pequeña casa dentro de otra", expresó Moskovics que está semana inaugurara una exposición de 30 de sus cuadros en la ciudad de Fray Bentos donde además aprovechará para dar una conferencia sobre constructivismo Los estilos presentados por el artista ven desde lo que su creador define como "naturalismo abstracto", constructivismo y "sombras".

Espacios de rehabilitación

Más de 500 reclusos trabajan actualmente en el establecimiento de Santiago Vázquez (Comcar) en tareas de rehabilitación. Entre estas tareas se cuentan talleres de carpintería, artesanías, herrería, mecánica, chapa y pintura.

Hay actividades en las que se enseña a cultivar en invernáculos florales y de plantas de jardín además de reciclaje de basura para elaborar abono orgánico.

Se puede trabajar por un sueldo en fábricas de bloques, baldosas, artículos de gomas, embutidos, casas ensambladas.

La dirección del establecimiento creó siete quintas en las que se planta "de todo". Recreativamente se organizan torneos de ajedrez con más de sesenta partidas, un grupo de teatro que existe hace tres años, una murga, campeonatos de básquetbol y fútbol en el que intervienen cerca de veinte cuadros por cada uno.

Los trabajos que se realizan dentro del establecimiento y que son pagos a través del Ministerio del Interior, reciben una sueldo de $ 660 por mes. La mitad se entrega al recluso en tanto el resto se guarda para cuando el preso sale en libertad. Cada módulo tiene su quinta. Lo que en ellas se produce va para la cocina del establecimiento donde se elabora la comida para los reclusos. Se plantan tomates, berenjenas, lechugas, acelgas, zapallos, albaca, papas, boniatos, navos, acelgas, morrones, zanahorias. También hay doscientos reclusos que intervienen en estas actividades dentro de los módulos, con talleres de artesanías por ejemplo.

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