"Chacreros", los diputados que casi nadie reconoce

Silenciosos. De perfil bajo, se concentran en sus departamentos

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DANIEL ISGLEAS

Son los diputados silenciosos, casi desconocidos. Nunca -o casi nunca- hablan en sala. Sus rostros no están en las coberturas mediáticas. En la jerga legislativa se los conoce como "chacreros": viven para sus electores en el interior del país.

Por características personales o por sentirse más identificados con tareas ejecutivas que legislativas, cerca de una quincena de legisladores son casi desconocidos para la opinión pública e incluso para los periodistas. Asisten a los plenarios y a las reuniones de las comisiones que integran, pero no hablan en las sesiones, ni polemizan en los medios. Se ubican un discreto segundo plano y pasan, año tras año, la legislatura. Al final, si renuevan su banca, habrán cumplido bien su tarea.

CASO RARO. En el Parlamento se puede no hablar pero igual gravitar fuertemente. Los que tienen sobre sus espaldas algunas legislaturas recuerdan un caso impar. En la vuelta a la democracia, en 1985, Washington Cataldi, el ex presidente de Peñarol, fue diputado por el Partido Colorado en una agrupación identificada con la Lista 5 que respondía al entonces presidente Julio María Sanguinetti. Nadie recuerda a Cataldi como orador defendiendo una posición en un debate o firmando un proyecto de ley, pero su valía afloraba cuando negociaba, mano a mano, apoyado en las paredes del ambulatorio de la Cámara. Fue hasta 1990 la mano derecha del presidente en el Parlamento, tanto en tratativas dentro de la bancada colorada para alinear posiciones como para salir a buscar el apoyo de la oposición.

EL PAGO. Aquel caso ahora no tiene émulos. Muchos diputados, especialmente aquellos que son del interior del país, se mueven con otra lógica. No les interesa cultivar un perfil alto, mediático, como sí -en cambio- apuestan a responder personalmente a las inquietudes de sus electores.

Es el caso de legisladores como los frenteamplistas Fernando Longo (Flores), Mónica Travieso (San José), Nora Gauthier (Río Negro), Julio Fernández (Rivera), Pablo Pérez (Maldonado), Alba Cocco (Salto), Beatriz Costa (Montevideo) y Gloria Benítez (Montevideo); los nacionalistas Bertil Bentos (Paysandú), Alberto Casas (San José) y Richard Charamello (Canelones); y los colorados Manuel Barreiro (Salto) y Gonzalo Texeira (Artigas). Nombres que quizás pocos hayan oído mencionar, muchos están vinculados con su medio exclusivamente y su cometido principal es llevar problemas departamentales a los ministerios y entes, en una gestión que ha sido tradicional en las últimas décadas.

Los diputados del interior tienen mucho más presencia en los medios locales que en los nacionales. Su lógica es la de responder a su electorado, que está en cada departamento.

La tarea legislativa consignada en la página web del Poder Legislativo se limita, para muchos de estos diputados, a promover las necesidades departamentales y proponer nombres de escuelas o liceos de sus lugares de residencia.

GESTIONES. Bertil Bentos es uno de los que también opina frecuentemente sobre temas nacionales en medios locales, como en el diario El Telégrafo de Paysandú, el departamento al que representa. Aparece en promedio una vez a la semana en ese diario, mientras que prácticamente nunca sale en los medios de Montevideo. Él, además, ha sufrido la adaptación de su anterior cargo ejecutivo al actual. Viene de ser secretario general de la Intendencia de Paysandú durante la gestión de Álvaro Lamas. Se define como de estilo ejecutivo y no es tan afecto a negociar, a transar, que es la moneda de cambio en el Parlamento.

"No soy un parlamentario en el sentido de intervenir en los debates. He tenido mínima participación", admitió Bentos a El País.

También, reconoció que es cultor del "perfil bajo" durante las sesiones. "Lo que hago es vincular a la gente de Paysandú con el sistema a través de las exposiciones escritas y participación en horas previas", añadió Bentos, que sostuvo que en materia de difusión está jugado a la prensa de su departamento que es donde le da réditos aparecer de cuando en cuando.

"En realidad, me siento como un mandadero, ya que llevo inquietudes y problemas de la gente de mi departamento a las autoridades nacionales", resumió.

PELEA CHICA. Un ejemplo parecido es el de Manuel Barreiro, del Foro Batllista de Salto. Ha intervenido poco en esta legislatura. Mayormente se ha dedicado a exponer la situación de instituciones salteñas, o a hablar en sala sobre grandes debates nacionales como, en 2006, el que se dio por el decreto del Poder Ejecutivo prohibiendo fumar en determinados lugares.

"Soy de bajo perfil, no hablo mucho ni entro en debate con frecuencia. Lo reconozco", dijo el diputado a El País.

Barreiro se afilia a la tesis de que el trabajo de algunos diputados se hace "por la pelea para conseguir cosas" para la gente de su departamento. "Es otro tipo de trabajo legislativo en el que me siento más a gusto", declaró.

Una tupamara a contramano

Hay casos de diputados "desconocidos" que tienen sus particularidades. Es el de Nora Gauthier, diputada frenteamplista por Río Negro, intervino en estos cuatro años en dos temas: sus obsesiones son Botnia y la ley de salud sexual y reproductiva. Ha sido una ferviente opositora de la instalación de la planta de la empresa finlandesa en las cercanías de Fray Bentos, aún a despecho de la postura totalmente favorable del gobierno.

"No soy política profesional ni de carrera. Pertenecí al MLN, fui tupamara, y siempre he trabajado de perfil bajo", dijo la legisladora a El País. "Yo tengo una posición muy firme en relación a las empresas transnacionales como Botnia, y eso hizo que mi perfil se fuera reduciendo más. Fue una batalla que perdimos porque la gente prefirió aceptar la planta de celulosa", declaró.

Otro de los temas que encaró en estos últimos meses es apoyar la ley de salud sexual y reproductiva. Por eso, admitió que "siempre estuve cruzada con la política del presidente", lo cual, según ella, incide en su bajo perfil.

Pero Gauthier tiene una táctica para dar a conocer sus puntos de vista. Cada dos semanas, envía un comunicado a la prensa para hacer conocer su postura sobre determinado tema y el resultado de sus gestiones sobre asuntos locales.

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