Las actividades humanas, en concreto la explotación de la capa freática (primera capa de agua subterránea que se encuentra al realizar una perforación), contribuyó al sismo que golpeó el año pasado la ciudad de Lorca, en el sur de España, e incluso quizás lo agravó, estimó un estudio divulgado esta semana.
El 11 de mayo de 2011, un terremoto de magnitud 5.1, cuyo epicentro se situaba muy cerca de la superficie, a solo 3 km de profundidad, mató a nueve personas y dejó unos 130 heridos en Lorca. Unas 15.000 personas tuvieron que abandonar sus casas debido al sismo que dañó cerca del 12% de los edificios de esta ciudad con una gran riqueza de patrimonio.
Mediante imágenes de satélite, científicos de Canadá, Italia y España determinaron que el temblor fracturó una falla (discontinuidad en las rocas de la corteza) que corre cerca de una cuenca debilitada tras 50 años de extracción de agua subterránea en la zona. AP Y AFP