Unos 870 pasajeros del buque Eladia Isabel vivieron unas 12 horas de tensión sobre las aguas del río, cuando una tormenta azotó la nave y la hizo retornar a Buenos Aires. "En todo el trayecto el barco se movió, pero cuando estabamos llegando a Colonia el balanceo fue agrandándose más y más, se rompieron vidrios, mucha gente se descompuso, y como Buquebús no tiene médicos, buscamos entre los pasajeros", comentó Ana, una indignada pasajera argentina, al diario La Nación, minutos después de desembarcar en Buenos Aires.
El buque se vio sacudido por ráfagas de vientos que llegaron a los 80 kilómetros por hora. En ese momento el capitan de la nave decidió anclar el barco en el río y, una hora después, dispuso el retorno al puerto de Buenos Aires, en medio de una furiosa tormenta, que provocó roturas de vidrios y mobiliario del barco. Tampoco resistieron las pesadas máquinas de juego, que se fueron al piso como consecuencia del vaivén. Muchos pasajeros se descompusieron y debieron asistirse entre sí. "Embarcamos a las nueve, y al rato comenzamos a sentir los primeros movimientos del barco. Un rato después sentimos un golpe muy fuerte, que eran las ventanas rotas y las estanterías del free shop que se cayeron", comentó Juan Pablo, pasajero uruguayo que viajó junto a su hijo Santiago. "Llegamos a Buenos Aires a las ocho y veinticinco de la noche. Cerca del puerto nos tuvieron que remolcar, o sea que, o se rompió el motor o se quedaron sin nafta", agregó Juan Pablo. En esos momentos el puerto se encontraba cerrado, mientras los pasajeros no entendían lo que estaba sucediendo.
"El capitán del Eladia Isabel decidió continuar con el viaje pese a que se le informó que el puerto de Colonia no estaba habilitado, y pese a las malas condiciones climáticas" señaló el prefecto Rubén Pedretti, de la Prefectura Naval Argentina, en declaraciones publicadas por el diario Clarín.
Los pasajeros también criticaron la falta de información de parte de la tripulación del buque.
Antecedentes
El pasado 19 de enero, el Eladia Isabél chocó contra un pesquero argentino, a escasos seis kilómetros del puerto de Buenos Aires. La empresa también tuvo problemas hace algunos días, cuando las demoras por la avería de un barco casi provocan que un numeroso contingente de uruguayos que iban a ver a los Rolling Stones se perdieran el show por el que habían pagado.