Bordaberry dio su versión de lo que pasó en 1973

A treinta años del golpe de Estado, el entonces presidente Juan María Bordaberry dio su versión sobre los acontecimientos que rodearon aquel 27 de junio de 1973. Para hacerlo, Bordaberry concedió una entrevista al escritor y periodista Miguel Campodónico, que éste transformó en un libro titulado "Antes del silencio". Las que siguen, son algunas reflexiones del ex presidente:

"Cierto día, cuando Pacheco empezó a enfrentar a los tupamaros con toda energía, el doctor Julio María Sanguinetti, sentado a mi lado me dijo en el consejo de Ministros: ‘La gente votó a Gestido creyendo que era Pacheco’, fue toda una definición".

"Cuando se dice que con la disolución del Parlamento dejó de existir el Estado de Derecho, porque el decreto del Poder Ejecutivo no tenía el respaldo de ningún texto constitucional, se olvida que la situación a la que había llegado el país obligaba a disolverlo".

"El Uruguay estaba en un punto en el que corría el riesgo de perder mucho más que el Parlamento, ya que este órgano estaba actuando contra la sociedad misma".

La Constitución no es "absolutamente intocable en todo momento, en todo lugar, en cualquier tiempo y por cualquier razón".

"Wilson Ferreira Aldunate nunca fue un hombre de gobernabilidad, sino un político de combate, un polemista fenomenal y un opositor demoledor".

La izquierda "trataba de asociarse al nuevo poder. En febrero de 1973 hubo una huelga, no hubo manifestaciones de ninguna clase".

Un pasaje del libro revela un diálogo en la residencia de Suárez y Reyes entre el extinto ex presidente Jorge Pacheco Areco y la esposa de Bordaberry, la señora Sofía Herrán: "‘Estoy segura que va a ser reelecto’ le dijo, a lo que Pacheco le respondió: ‘No señora. Le agradezco su deseo, pero la reelección no va a salir. Su esposo va a ser el presidente. Y va a tener que disolver las cámaras’".

"Si es que alguien sabe exactamente lo que es un golpe de Estado, hay que afirmar que se produjo el 9 de febrero ante la indiferencia general".

"En aquella época todos sabían que la principal preocupación de la mayoría de los políticos era volver a ocupar sus cargos o, si era posible, ocupar uno mejor. Y que la precaución de los que estaban afuera era llegar a ocuparlo por primera vez. La población advertía que el hombre que estaba en la función pública no aspiraba a servir a la sociedad entera sino a sus propios intereses".

"Fue a partir de febrero que mi fe en la democracia empezó a flaquear".

"Todo lo que pasó después de junio de 1976 fue una yapa inútil a causa de (Gregorio) Alvarez. De lo contrario ese período no se entiende".

En la noche del 27 de junio, Bordaberry expresó por cadena de radio y televisión que "el último domingo de noviembre de 1976, el pueblo elegirá sus nuevos gobernantes, y allí juzgará mis actos y mi conducta. Entregaré el cargo de presidente, solamente a mi sucesor, libremente elegido por el pueblo. Lo haré, ni un minuto antes ni un minuto después del tiempo fijado por la Constitución".

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