XIMENA AGUIAR
La Biblioteca Nacional, sede de tantos relatos, encarna uno que empieza con las aguas servidas desbordadas en la sala Artigas y termina con un moderno hall desde el que se accede a cafetería, librería propia y zona de consulta de un catálogo digital.
La sala principal de lectura está clausurada desde hace más de un año, cuando se desbordaron las cañerías por culpa de una camisa que alguien tiró a un desagüe, lo que no impide que de vez en cuando se sigan encontrando personas que lavan su ropa en los baños del lugar.
Pero el director Tomás De Mattos prefiere ver más allá de eso. En una recorrida por el lugar, entre lectores que ya se acostumbraron a buscar en ficheros, leer en las salas disponibles y ver carteles que anuncian una u otra carencia, De Mattos relata cambios subterráneos y escenarios futuros.
La instalación eléctrica y sanitaria está siendo cambiada a nuevo, lo que permitirá instalar las primeras computadoras desde las cuales se podrá acceder a la parte de la base de datos que ha sido digitalizada.
Se presentará una nueva licitación para el mobiliario del hall, en el que habrá puertas corredizas mecánicas, guardabultos y mostradores de vigilancia. El diseño de las rejas para la entrada ya fue aprobado por la Comisión de Patrimonio. Baños hechos a nuevo y uno al que sólo le falta revestimiento.
Aunque la sala Artigas está pronta desde hace meses, De Mattos espera a que se termine la obra en el baño de mujeres de la planta baja para hacer la inauguración de las reformas. En un mes, estima el director, la sala estará abierta y las primeras computadoras serán instaladas en la zona de ficheros.
OBRAS. Fueron tres las inundaciones. Las cámaras pluviales desbordaron durante el temporal del 24 de agosto de 2005, y se formó un lago de cerca de medio metro de alto, que casi llega al centro bibliográfico. Luego hubo problemas con las claraboyas en la zona de material especializado. Y en mayo de 2007 desbordaron las aguas servidas de los baños, sobre la moquete de la sala Artigas.
Al comenzar las obras en esos baños, se encontró que el portland estaba impregnado de orín, porque la instalación bajo uno de los mingitorios estaba desecha, contó De Mattos. "Ahí fue cuando se decidió mantener la sala de lectura cerrada hasta que se terminaran los baños", dijo. Se siguieron dos consignas de trabajo: "Seguir funcionando, y arreglar a fondo, no barrer bajo la alfombra", dijo el director. Toda la instalación eléctrica y sanitaria era original del edificio, siempre objeto de largos plazos; según la web del Ministerio de Educación y Cultura, el predio se adquirió en 1926, la piedra fundamental se colocó en 1937, la sede se ocupó en 1955 y se inauguró oficialmente en 1964. Según De Mattos, la institución viene siendo relegada en los presupuestos nacionales desde la crisis económica de 1955.
"Tampoco era la prioridad de este gobierno, porque así estaban los hospitales, los liceos, las escuelas, y así están las cárceles", dijo De Mattos. Pero finalmente se asignaron más de $ 5.000.000, en obras que realiza el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP). De ese monto, queda $2.400.000 por ejecutar, dijo el director.
"En la planta baja hay un 80% de la instalación eléctrica cambiada, en la alta un 60%. De la totalidad de los baños, llevamos un 80% hecho", dijo la arquitecta Edith Camejo, directora de obra por parte de MTOP.
"En la instalación sanitaria se hizo todo el tendido nuevo. La obra no se reduce sólo al recinto del baño, abarca toda la instalación desde los tanques de agua hasta la red de desagües pluviales", detalló Camejo. "En la instalación eléctrica, se hizo primero mantenimiento preventivo. Después, toda la instalación, incluyendo tomas, luminarias, llaves, recableados, tableros, de prácticamente toda la planta baja, salas Varela y Artigas", dijo la arquitecta.
En paralelo a estas obras, se diseñan proyectos para reacondicionar el hall de entrada de la biblioteca. "La idea es recalificarlo como espacio público", contó el arquitecto Alejandro García, encargado del proyecto por el MTOP. Los cambios incluirán mejoras en la seguridad, como guardabultos en los que dejar los bolsos antes de acceder a la zona de ficheros, para lo cual habrá que presentar la cédula de identidad en un mostrador en la entrada.
Ya se realizó un llamado a licitación para el mobiliario de esta área, pero fue considerado desierto, según De Mattos, porque las propuestas presentadas fueron muy caras o de mala calidad. Entre los proyectos que quedan para adelante está la construcción de una rampa de acceso para silla de ruedas y la instalación de una cafetería.
Libros. Junto al presupuesto para obras, también aumentó el de adquisición de libros. "Antes comprábamos en librerías, con un presupuesto de $ 411.000 anuales para compra y publicación, hoy tenemos $ 1.500.000, y compramos directo en las editoriales", dijo De Mattos.
Además, tras la adecuación de la instalación eléctrica, se realizará la principal inversión: $ 25.000.000 para el ejercicio 2008 y 2009 dedicados a la informatización, incluyendo la adquisición de software y la digitalización de libros, que comenzaría asociada a las demandas de la red de bibliotecas públicas de todo el país.
Mientras se mejoran las condiciones de acceso a la biblioteca, quedan por hacer importantes trabajos para la mejora de las condiciones de conservación de los libros. "Hay libros depositados en lugares que no son los apropiados, por temperatura, luz y humedad. Se hace lo que se puede, con ventiladores y deshumificadores, pero se necesita climatización", dijo De Mattos. Los libros se guardan principalmente en subsuelos y entrepisos, no en la planta baja que es donde se realizan los trabajos actuales, explicó.
La otra dificultad en la conservación de los libros es la seguridad. Se espera que la instalación de rejas en la entrada y el control del acceso impida que personas indigentes duerman en la escalinata o usen las instalaciones en forma indebida, lo que actualmente implica llamadas diarias a la Policía para sacarlos del lugar, según contó De Mattos. Pero también se espera que inhiban el preocupante robo de libros por encargo. Hoy, contó el director, se notan faltantes importantes en temas especializados, como gramáticas indígenas y ediciones de obras del Siglo de Oro español.
Las cifras
$ 5: Es el monto que se dedicará a obras en la sede de la Biblioteca Nacional; más de la mitad ya fue ejecutado a través del MTOP.
$ 25: Es el presupuesto asignado durante el ejercicio 2008 y 2009 para el proceso de informatización de la Biblioteca Nacional.
`Rescate` de óperas primas e inéditos
"Aquí va a estar la librería de la Biblioteca Nacional", dijo Rafael Varela, encargado de la flamante editorial de la institución, señalando una puerta gris en el pasillo que conduce a la sala de investigadores.
Ediciones Biblioteca Nacional publicó un libro en 2007 y ocho en lo que va de este año, y ya se realizaron licitaciones para el diseño e impresión de otros 29. Las obras editadas incluyen poesía (por ejemplo, de Circe Maia), ensayos y tesis sobre literatura, y un libro de anécdotas escrito por mujeres de la cárcel de Canelones.
Los seleccionados tienen en común una difícil salida a través de las editoriales comerciales, señaló Varela.
"Se va a hacer una colección Rescate, con primeros libros publicados por escritores que después tuvieron algún reconocimiento. Va a salir un estudio con documentos inéditos sobre el genocidio de la población charrúa, y un libro de investigadores de la biblioteca sobre José Pedro Varela co-mo periodista", adelantó.
En la licitación para la impresión se agregó una condición: que las imprentas estuvieran al día con la ley de depósitos, que implica que se otorguen a la Biblioteca Nacional cuatro ejemplares de todo libro que se edite en el país. El llamado fue declarado desierto, porque todas estaban morosas, pero eso provocó un intento de puesta al día, señaló.
El lugar de venta, dentro de la sede de la Biblioteca, permitiría también distribuir otros libros que edita el Estado y que no tienen circulación, que son más de 50 por año, dijo Varela.