Ataques de la resistencia dejaron 18 muertos

Bagdad - Una seguidilla de acciones de la resistencia iraquí entre ataques a un convoy militar estadounidense, un atentado y disparos de mortero o de cohetes causaron hoy 18 muertos, en una de las jornadas más sangrientas desde que, el primero de mayo, Estados Unidos proclamó concluida la guerra.

Un proyectil que cayó en una zona residencial de Bagdad habitada por refugiados palestinos causó por la noche cinco muertos, y una explosión posterior en la misma zona provocó otro deceso.

Avanzada la noche se escuchaban disparos en ese sector, el barrio de Baladiyyat, en el norte de la capital iraquí. Los primeros reportes habían indicado que el proyectil había causado heridos, pero no víctimas mortales.

La resistencia atacó hoy con un coche-bomba que estalló frente a una estación de policía de Mossul, norte del país ocupado, donde murieron seis policías y tres civiles.

La acción fue lanzada en vísperas de la celebración del Eid el Adha, la Fiesta del Sacrificio, la más importante del calendario islámico. Fuentes médicas dijeron que el atentado causó 44 heridos.

Najem Abdallah Shuaib, director del centro de socorro del hospital de Mossul, informó que entre los heridos hay cuatro agentes de policía iraquíes.

La comisaría se encuentra cerca de la gran mezquita de la ciudad, así como de una concurrida terminal de autobuses.

Este fue uno de los mayores ataques de la guerrilla contra la ocupación estadounidense en Mossul, la tercera ciudad de Irak.

La guerrilla profundizó sus ataques contra la nueva policía iraquí, a la que considera "colaboracionista" de las tropas de ocupación encabezadas por la coalición anglo-estadounidense.

Poco después de ese atentado, un grupo armado atacó a un convoy norteamericano y causó la muerte de tres soldados de ese país.

El ataque ocurrió unos 30 kilómetros al sudoeste de Kirkuk, norte de Irak, dijo a ANSA un portavoz del ejército de ocupación estadounidense.

El convoy se encontraba en el camino que une Kirkuk con Tikrit, ciudad natal del derrocado presidente Saddam Hussein.

Según el vocero, la resistencia hizo estallar un explosivo de fabricación artesanal mientras pasaba el convoy, perteneciente a la cuarta división de infantería.

Tras los nuevos ataques, volantes que anunciaban que la guerrilla buscará tomar el control de las principales ciudades del país tras el retiro de las fuerzas de ocupación, fueron distribuidos en Falluja, al oeste de Bagdad.

"Estados Unidos se prepara a llamar de regreso a sus tropas derrotadas", expresan los volantes dirigidos al pueblo del "gran Irak" y presentado como "una aclaración de los programas de los mujaidines (combatientes)".

"La guerrilla, según el texto, se propone tomar el control de los ingresos de varias ciudades y advirtió que, en caso de retiro de las fuerzas de ocupación, los saqueadores serán muertos sin piedad".

El volante promete elecciones y explica que cada ciudad será confiada, en un primer momento, a iraquíes que no colaboraron con las tropas extranjeras. El texto lleva la firma de 12 grupos, como Resistencia Islámica Patriótica, Ejército Libre y Ejército de Liberación Iraquí.

Ya en la noche cayó el proyectil sobre la zona residencial de Baladiyyat y causó cinco muertos, refirieron testigos y fuentes sanitarias. Una explosión en un punto cercano provocó después otro deceso.

Según algunas fuentes los proyectiles eran de disparos de morteros. Según otras, cohetes.

La jefatura de las fuerzas estadounidenses estacionadas en Bagdad no reaccionó de inmediato. Se limitó a informar que se habían oído explosiones y que fueron movilizados grupos de intervención rápida.

Tres de los muertos y siete de los heridos en Baladiyyat son refugiados palestinos, parte de 1.332 familias de esa procedencia que viven en el sector, refirieron fuentes de la comunidad.

La nueva jornada de violencia coincidió también con el anuncio de la creación de un nuevo servicio secreto iraquí, con la ayuda del servicio de inteligencia estadounidense, para combatir a la guerrilla, escribió The New York Times.

Varios de los nuevos agentes serán apostados en los límites de las ciudades para identificar a combatientes extranjeros que, según las fuerzas de ocupación, ingresan clandestinamente al país, y controlar sus actividades, dijo Ibrahim al-Janabi, exponente del comité de seguridad del régimen provisorio.

El servicio secreto estará integrado por entre 500 y 2.000 agentes, que tendrán el objetivo de capturar a terroristas extranjeros , a los que Washington responsabiliza por la mayoría de los ataques de la resistencia.

La CIA contribuirá con la formación de la inteligencia iraquí y el gobierno de Estados Unidos proveerá financiamiento.

Entre los agentes que serán reclutados estarán ex miembros del antiguo servicio secreto de Saddam Hussein (Mujbarat) que se exiliaron tras la caída del régimen iraquí.

ANSA

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