HORACIO VAROLI
El uso del walkman, las noches en las discotecas, escuchar música o mirar televisión a volúmenes altísimos, son hábitos comunes de los adolescentes y jóvenes. Esto, sumado al ruido urbano, hace que su capacidad auditiva corra serios riesgos.
"Van a haber generaciones de sordos", asegura el Dr. Juan Carlos Salsamendi, quien dirige el Programa de Salud Auditiva del Ministerio de Salud Pública (MSP). "Los adolescentes están recibiendo sonidos por encima de los niveles que el oído puede tolerar".
Por estos y otros hábitos, a diferencia del resto de las generaciones, la de los jóvenes es la más expuesta al ruido. De ahí que sean los más vulnerables a la contaminación sonora (el ruido excesivo en el ambiente), y pueden sufrir daños muy graves en la zona interna de los oídos. En algunos casos, hasta perder definitivamente la audición.
Salsamendi explicó que las lesiones pueden manifestarse desde la más temprana edad. Hace cuatro años, una encuesta realizada desde el Programa a 3800 niños en edad escolar reveló que "el 10% tenía hipoacusia, una disminución significativa de la audición".
Una encuesta similar se intentó repetir con adolescentes, pero no tuvo éxito ya que muchas respuestas fueron fraguadas. Sin embargo, el doctor destacó una contestación "sincera": en la pregunta de si eran conscientes del daño que le ocasionaban al oído cuando entraban a una discoteca, hubo algunos que dijeron "sí sabemos, pero si no qué vamos a hacer". "Al adolescente le gusta el ruido, está acostumbrado", concluyó Salsamendi, y agregó que "hay muchos chicos que confiesan que salen de bailar con mareos y dolores de cabeza".
Daniel Drexler, además de músico, es otorrinolaringólogo. El recuerda haber atendido una consulta muy impresionante que refiere a los perjuicios de las discotecas: "un día vinieron dos adolescentes con pérdidas totales de audición de un día para el otro, y todo por haber estado una noche bailando en un boliche. Yo puedo asegurar que ahí había un promedio de 115 o 120 decibeles".
Una conversación habitual entre dos personas no supera los 60 decibeles, y el oído tolera un máximo de 90 aunque le ocasiona molestias. Pero una simple charla es insuficiente en comparación con el sonido ambiente.
Montevideo, por ejemplo, es el departamento con más movimiento urbano del país y el de mayor contaminación sonora. El ruido del tránsito vehicular, las bocinas, las motos con caños de escape libre, la publicidad por altoparlante o las alarmas son frecuentes. En 2003 la Intendencia Municipal de Montevideo realizó el último mapeo acústico en la ciudad y, si bien los resultados indican que el ruido disminuyó respecto a los estudios anteriores, su intensidad ronda los 85 decibeles. Sin embargo, en un video educativo del MSP, la misma medición alcanzó los 110. Además, según Salsamendi, "el ruido ambiente crece un decibel por año".
EDUCACION. Para Salsamendi, en Uruguay "no hay respeto por el silencio". "En Suiza, por ejemplo, hay que tener cuidado con los trenes, porque se te vienen encima, te pasan por arriba, y no los sentís. Están protegidos con gomas para disminuir el ruido".
Daniel Drexler comentó otros casos. "Yo fui a conciertos de Beck, en Estados Unidos, y estaba todo el mundo con tapones en los oídos, incluso los músicos". Y agregó: "hace unos días hablaba con Daniel Canoura, que estuvo de gira con La Vela Puerca por Europa, y me contaba que al lado de la consola les ponían un decibelímetro y no podían pasarse de 100 decibeles. Si se pasaban les apagaban el sistema". Para el joven, estas manifestaciones son propias de una sociedad que tomó conciencia del problema y actúa en consecuencia. "Hay que tratar que las soluciones que ya se están instalando en el primer mundo no demoren 40 años en llegar aca, si no se van a perder dos o tres generaciones".
"Yo creo mucho en la educación", dijo Salsamendi. "Creo que hay que educar principalmente a los niños porque es el arma más poderosa para el futuro, para generar conciencia de que esto es un problema y que sean ellos los defensores de la salud".
MUSICOS.El 30% de los pacientes que atiende Daniel Drexler son colegas de su profesión artística. Según dijo: "hay músicos de 25 o 26 años que tienen daños irreversibles en la audición". "Es un tema que toca a todos los músicos y hay una cierta preocupación".
Actualmente, Drexler está terminando de escribir una investigación para presentar en la comunidad médica a mitad de año. Es un estudio realizado con grupos de rock, antes, durante y después de los ensayos. "Hice registros usando la banda Cursi, Lapso e incluso con No Te Va Gustar. Todos eran registros con cuatro estudios paraclínicos que se usan normalmente en la práctica diaria". Los resultados fueron "preocupantes". Los cuatro tests reflejaron una disminución de la capacidad auditiva. "En algunos de ellos los cambios son muy grandes, cosa que yo no pensaba encontrar", señaló.
En el caso concreto de este grupo de artistas, los perjuicios para el oído dependen del instrumento, de cómo se ejecute, y de las condiciones acústicas en las que se ensaya. Para Drexler, las salas uruguayas son "muy malas" porque "son chicas; muchas tienen paredes refractarias que no absorben el sonido; generalmente están hechas de forma tal que el sonido no salga para afuera y el volumen es descomunal". Por tal motivo, las condiciones para tocar deberían ser otras. "Lo ideal sería ensayar con un pico de 90 decibeles y en lugares más espaciosos. Yo entiendo que si a una guitarra eléctrica no la ponés a un volumen fuerte no se escucha la misma textura de sonido, pero hay que tratar de solucionarlo".
Después de tantos estudios y pacientes, Daniel Drexler confiesa que, al igual que sus colegas de la música, tiene miedo de conocer la salud de sus oídos. "Yo no me hago un audiograma hace cinco años, a pesar de que hago audiogramas todos los días". Si bien no predica con el ejemplo, Drexler sostiene que "lo más importante de todo es que la gente tome conciencia; que se de cuenta de que se tiene que cuidar".
El celular también puede perjudicar
Aunque el uso del teléfono celular se ha expandido a nivel mundial, especialmente entre los jóvenes, la exposición por un tiempo prolongado a la radiación que genera este aparato puede ser causa de algunos trastornos físicos, incluso cáncer, advirtió el físico Gabriel Martínez Alonso, catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León (México).
Si bien no está científicamente comprobado, el físico dijo que especialistas de Estados Unidos y de la Unión Europea han emitido una serie de recomedaciones para el uso del teléfono móvil. "Hay un informe que sacó el Parlamento Europeo donde recomienda que niños y jóvenes no usen el celular o, por lo menos, lo utilicen moderadamente".
Según los estudios realizados al respecto, los efectos pueden desencadenar nerviosismo y otros problemas auditivos.
Fuente: Universia México (www.universia.net.mx)