Con los hijos

Guardia pediátrica: ¿Cuándo es el momento de dejar los pañales?

Alicia Fernández, nuestra pediatra de cabecera, acerca algunos consejos para los padres con pequeños en edad de controlar sus esfínteres.

pañales

En esta nueva columna me pareció importante dar información que puede serles de utilidad fundamentalmente a los padres primerizos, en referencia al momento en que los niños logran dejar los pañales.

Si bien es cierto que el control de esfínteres comienza alrededor de los dos años, esto es variable y fijar esa edad como el momento “mágico “para lograrlo, ha generado problemas a los padres y también a los niños.

Debemos considerar que el proceso del adiestramiento se logra porque el niño ha madurado lo suficiente para adquirir esta nueva habilidad y no concebir el proceso como consecuencia del entrenamiento llevado a cabo por los padres, abuelos o cuidadores.

El proceso que finaliza con el abandono de los pañales debe realizarse en forma natural. Cada niño tiene sus tiempos y estos deben ser respetados por los adultos que además de estimularlos, amarlos y ponerles límites, deben tener esto en cuenta, para no presionarlos.

No dejarán los pañales cuando sus padres quieran, sino cuando puedan lograrlo. Alcanzar el control de los esfínteres anal y vesical permite que la micción y la defecación sean voluntarias y se consideran hitos en el proceso madurativo infantil.

Los niños deben familiarizarse con el inodoro y las pelelas que van a utilizar. Hacer comentarios positivos, pero no exagerados, cuando comienza a avisar para ir al baño les mostrará que es algo bueno. Sin embargo, desde que se dan cuenta hasta que controlan en forma completa, pasa más tiempo, algo que también debe ser tenido en cuenta.

Debemos evitar las conductas agresivas en este control que no se aprende, sino que se adquiere cuando el desarrollo del niño lo permite, el ambiente familiar es adecuado para ello y el entorno social lo facilita.

El control de esfínteres es un proceso largo en el que habrá avances y también retrocesos, es lo esperable. No podemos ni debemos rezongarlos, ridiculizarlos, humillarlos ni compararlos con otros niños de su misma edad que ya no usan pañales. Deben madurar para lograrlo y eso debemos entenderlo.

En la mayoría de los casos, la secuencia en la adquisición del control voluntario de los esfínteres se inicia con el control intestinal durante el sueño, seguido del control fecal en el día, posteriormente el control diurno de la orina y finalmente el nocturno, aunque algunos niños logran el control simultáneamente.

Lo que importa destacar es que para lograr el control de esfínteres primero el niño debe haber adquirido otros hitos del desarrollo: caminar, comprender, expresarse verbalmente y que tenga una familia dispuesta a acompañar este que suele ser un largo proceso como mencionamos anteriormente.

Podemos distinguir tres etapas que son necesarias para comenzar el entrenamiento:
1- es capaz de darse cuenta que ha orinado o evacuado y lo trasmite de alguna manera a sus padres;
2- percibe la sensación de evacuar y la trasmite en los momentos previos o durante el acto, pero es incapaz de aguantar, no llega a la pelela.
3- es capaz de retener o decidir orinar o defecar.

Además de estos, existen signos que indican que el niño se encuentra preparado para este entrenamiento: suelen permanecer secos durante varias horas; muestran interés en sentarse en la pelela o el inodoro ; piden que se les cambie el pañal luego de evacuar y comprenden y cumplen ordenes verbales simples. Ahí están preparados para comenzar.

Es recomendable que cuando comienzan a sentarse en la pelela lo hagan vestidos, utilizando ropa cómoda, que luego practicarán bajarse y subirse; cuando lo hayan realizado varias veces, comenzaremos a intentar anticiparnos a la necesidad de evacuación.

Hay un detalle no menor que es bueno recordarlo: para lograr defecar sentado en el inodoro, deben tener los pies apoyados, no en el aire, porque eso facilita la evacuación.

Si conocemos el patrón de las evacuaciones se puede invitar al niño a ir al baño a esas horas para acostumbrarlo al uso de ese lugar, estimular un horario y favorecerlo es una medida que ayuda al hábito en el caso de la defecación.

Redondeando: el entrenamiento no debe iniciarse antes de los 18 meses, a partir de esa edad existe mucha variabilidad a la hora de determinar el momento adecuado en el que el niño se encuentra preparado para el inicio del aprendizaje.

Sin duda, serán múltiples y constantes los cambios que iremos viendo en ellos; comenzarán a caminar, aprenderán a comer solos, dormirán en su cuarto, dejarán el chupete y también los pañales. Simplemente debemos tener la paciencia suficiente para esperar que sean ellos quienes nos indiquen que llegó el momento para hacerlo.

conocé a nuestra columnista
alicia fernández, pediatra,
Alicia FErnández
Médica pediátra
Coordinadora Área Programática de la Niñez
Dirección General de Salud

Podés seguir a nuestra pediatra de cabecera en Twitter como @AliFernandezUY

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