NEGOCIOS

Mariapasión se expande y busca educar con una casona de cacao

El nuevo local sobre la calle Rostand, que requirió una inversión de US$ 150.000 entre reformas e importación de maquinaria, profundizará la "experiencia" del chocolate puro entre los consumidores uruguayos

Mariapasión. La nueva "casona de cacao" se ubica sobre la calle Rostand (Carrasco). Foto: Gentileza Mariapasión.
Mariapasión. La nueva "casona de cacao" se ubica en la calle Rostand (Carrasco). Foto: Gentileza Mariapasión.

Este negocio es guiado por una pasión insconsciente», dice Mariella Rodríguez. Es que pocos intrépidos como ella y su marido se lanzan a crear una nueva categoría en Uruguay, como lo están haciendo con la chocolatería Mariapasión.

Ese proyecto, que comenzó hace seis años y abrió sus puertas en diciembre de 2015, acaba de concretar un gran mojón en su trayectoria con la mudanza a un local más grande sobre la calle Rostand (Carrasco). Allí ya funciona su «Casona de Cacao», con la que —tras una inversión de US$ 150.000 en reformas y maquinarias importadas de Europa— apuesta a seguir educando a los paladares uruguayos para refinarlos.

El negocio «viene en franca expansión». En 2018, pese a que debió cerrar el local de Carrasco durante las reformas (que insumieron ocho meses), la facturación de la empresa creció «un 15% en términos constantes», debido al buen desempeño de su otro punto de venta, en Punta Carretas Shopping. «Queremos hacer algo que deje huella», resaltó Rodríguez.

Con la Casona buscará profundizar su «experiencia en chocolate», con actividades que incluyen festejos de cumpleaños, talleres de elaboración y eventos corporativos.

Mariella Rodríguez. "No somos una cafetería ni una bombonería, sino una chocolatería". Foto: Francisco Flores.
Mariella Rodríguez. "No somos una cafetería ni una bombonería, sino una chocolatería". Foto: Francisco Flores.

Pese a la «pasión inconsciente» con la que dicen trabajar, la empresa que fundó junto a su esposo, Gastón Pais (director comercial de Mariapasión), tuvo poco de improvisada. Realizaron un estudio cualitativo (con grupos de discusión)para conocer los hábitos de consumo y evaluar las potencialidades de mercado. Ninguno de los dos tenía experiencia en el rubro. Ella provenía del diseño de indumentaria y él transitó su carrera en el mundo corporativo del que se retiró luego de 30 años de trabajo (que incluyen 20 en L’Oréal, donde adquirió el gusto por la cultura francesa, y la gerencia general de Nike Uruguay).

«Me formé profesionalizándome en la fabricación y degustación del chocolate a los efectos de poder entender el proceso y conocer fábricas europeas para poder desarrollar productos y blends. Hicimos una ruta del chocolate por Italia, Suiza, Bélgica y Francia. Eso ayudó mucho a conocer los distintos tipos de sabores en cuanto a orígenes», explicó Pais.

La pareja apuesta a ofrecer en Uruguay un chocolate puro tan bueno como el que se adquiere en Bélgica o Francia (de donde provienen sus materias primas). «Pero elaboramos y desarrollamos todo en Uruguay, incluido el packaging, con una estética que acompaña», aclaró Rodríguez.

EXPORTACIÓN

Un ancla en el extranjero como lo fue el Tannat

La ambición por expandir el negocio no se limita a Uruguay: «Así como el Tannat fue el vino ancla en el extranjero, queremos que el chocolate de Mariapasión sea un motivo de orgullo para los uruguayos», sostuvo el director comercial, Gastón Pais. La empresa confía en que la cultura de consumo «permee con el tiempo como pasó con el vino, el aceite de oliva y el café». Para eso, apuesta a un «producto exclusivo, aspiracional, pero no excluyente», al que también accedan personas de nivel socioeconómico medio.

También invierten mucho en degustación para que el consumidor «sepa apreciar» la diferencia con el chocolate industrial (más orientado a «lo dulce y la gratificación inmediata de una golosina»).

La propuesta de Mariapasión impulsa una «nutrición más consciente» y apoya su marca en cuatro pilares: «tradición y nobleza, pureza, disfrute del alma y arte y estética». Éstos se reflejan en el logo, que exhibe un corazón formado por dos granos de cacao con una corona.

Los productos están exhibidos en el local como si se tratara de una joyería. Al margen de las tabletas, trufas y helados gourmet, un sello distintivo son las «tartonas», unas placas de chocolate artesanales que se van quebrando en lascas, con 16 variedades y maridajes naturales.

Sus chocolates con leche comunes contienen 37% de pasta de cacao. Además, comercializan variedades más premium y sin lactosa (de 63%, 80% y 88%). «No somos una cafetería ni una bombonería, somos una chocolatería europea y queremos que sea así siempre», remarcó Rodríguez.

Matrimonio. Mariella Rodríguez y Gastón Pais comenzaron con el proyecto hace seis años. Foto: Francisco Flores.
Matrimonio. Rodríguez y Pais iniciaron el proyecto hace seis años. Foto: Francisco Flores.
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