Estamos en días de brindis y las góndolas de supermercados rebosan de botellas de champagne. Tan amplia es la oferta que las hay para todos los gustos y diferentes bolsillos; nacionales, importados, espumosos naturales, de corte y varietal, al método champenoise de fermentación en botella y en sus variedades demisec, brut y extrabrut.
Marcas como Chandon, Mumm, Mercier, Freixenet, Navarro Correas, Cuvée Castelar, Fond de Cave y Xacrat o Sust Vintage son algunas de las opciones interesantes que ofrece el mercado para dar una buena bienvenida a los invitados o acompañar un rico postre. El precio promedio de una botella (de 750 cc) ronda los $ 180 en el mercado, aunque bien se pueden encontrar cifras por encima y por debajo de ese precio. Un Krug francés estacionado en roble (comercializado en forma reservada por Los Domínguez) tiene un precio de $ 22.100 la botella.
El consumo de esta bebida en Uruguay no es para nada despreciable, básicamente en noviembre y diciembre. Según datos de Inavi, durante el 2006 se comercializaron 660 mil botellas, unos 490.000, de las cuales 210.000 son de producción nacional.