NEGOCIOS

La empresa tecnológica Auth0 se convirtió en el quinto "unicornio" argentino

La compañía de autenticación y autorización para distintas plataformas llegó a la valuación de US$ 1.000 millones tras una ronda de inversión en EE.UU. en la que sumó US$ 103 millones

Auth0. Foto: La Nación / GDA.
Auth0 es liderada por Eugenio Pace. Foto: La Nación / GDA.

Auth0, una empresa argentina que provee una plataforma de autenticación y autorización (se usa al momento de registrarse) para aplicaciones web, móviles y legales, se convirtió en un nuevo unicornio al llegar a la valuación de US$ 1.000 millones, tras una ronda de inversión en EE.UU. en la que sumaron US$ 103 millones.

La ronda fue liderada por Sapphire Ventures con la participación de K9 Ventures, Telstra Ventures y varios más. Desde su fundación, en 2013, llevan recaudados US$ 210 millones.

Los unicornios son empresas emergentes, de base tecnológica, que en muy poco tiempo superan una valuación de US$ 1.000 millones.

Son de esta estirpe Facebook, Twitter, Airbnb, Snapchat, Uber, WeWork y Dropbox, entre otros. Pero Latinoamérica no se queda afuera del fenómeno; tiene al menos 10 unicornios y ahora cinco son argentinos: Globant, MercadoLibre, Despegar, OLX y Auth0.

«Estas cosas no son de un día para el otro, sino que se preparan con tiempo y ayuda el marco de crecimiento que estamos teniendo. Hace menos de un año levantamos US$ 60 millones y teníamos una valuación de US$ 500 millones, con lo cual duplicamos nuestro valor», contó Matías Woloski, jefe de tecnología (CTO) y cofundador de Auth0.

Y la expectativa es seguir creciendo en clientes (hoy tienen 7.000 corporativos) y continuar duplicando año a año la facturación con oficinas en Japón, Londres, Sidney y Argentina.

«La autenticación es un problema que toda empresa tiene que resolver, con lo cual nuestra solución tiene un potencial ilimitado», agregó Woloski.

Según contó, él y su socio Eugenio Pace, el CEO de la compañía, comenzaron a pensar en el negocio de la autenticación en 2008, cuando empezó a asomar a gran escala la posibilidad de hackear empresas para hacerse de las cuentas de los consumidores. «Pensamos en resolver el problema con una solución holística para las empresas que no tienen tiempo para dedicarse a esto», explicó.

Los orígenes

Woloski estudió en la ORT, donde se especializó en informática, y luego cursó Ingeniería en Informática en la UBA. Arrancó a trabajar en plena burbuja de las puntocom en los años 2000 y tuvo una primera experiencia mala, ya que la compañía en la que estaba se fundió y le quedaron debiendo dinero.

Luego, en 2004, cofundó una empresa de consultoría para clientes del exterior llamada Southworks, allí estuvo ocho años y conoció a Pace, un argentino que trabajaba en las oficinas de Microsoft en Seattle.

«Empecé a trabajar con él en varios proyectos y uno de ellos, en 2008, fue escribir un libro para resolver el problema de la autenticación. Ese libro fue una forma de meterse de lleno en el tema», afirmó, y dijo que de alguna forma siguieron la regla de Malcolm Gladwell, según la cual invertir 10.000 horas en algo te convierte en un experto.

«Vimos que había una necesidad de simplificar el problema: con los productos que había en ese entonces, el programador tenía que ser un experto en criptografía y protocolos para resolver el tema de la autenticación, mientras que nosotros le podíamos dar una librería para poner su aplicación en cualquier plataforma», explicó.

Pero a los programadores no les gusta pagar por cosas así que apuntaron a las compañías, y en 2013 consiguieron su primer cliente importante: un contrato de cientos de miles de dólares. A fines de ese año les ofrecieron US$ 2 millones por la startup pero los rechazaron.

En 2014, tuvieron su primera ronda de inversión y recibieron fondos de NXTP Labs y BVP Partners. En 2015, nuevamente recibieron inversiones y empezaron a pensar en crecer no solo con el producto sino también en el servicio asociado, la posventa y el marketing.

«Tenemos un montón de desarrollo para hacer en autenticación. Los passwords son una solución vieja. Estamos en una posición en que podemos darles a los programadores una plataforma que funcione, que pueda leer más variables del entorno, como la huella digital o la cara, para no pedir el password todo tiempo», contó, y agregó que esto ayudará a hacer más segura Internet. «Hoy hay bases de datos con 2.000 millones de usuarios y passwords y cualquier hacker va atacando distintos sitios hasta entrar en la cuenta de alguien, robársela y revenderla. Eso, a escala de todas las suscripciones que hoy existen», concluyó.

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