Por Erica Gonçalves La Nación / GDA
Rolls-Royce, Disney, Van Cleef & Arpels y S.T. Dupont son algunos de los 150 clientes y socios comerciales que L’Aquart tiene en el mundo. La empresa produce objetos de lujo utilitarios como instrumentos de escritura, juegos de mesa, accesorios para fumadores, vajilla y armazones de lápices labiales en donde el protagonista son los brillantes, zafiros, rubíes, jades y amatistas.
Con el argentino Jorge Adeler hizo una colección de gemelos. Sin embargo, tiene claro que lo suntuoso en absoluto debe limitarse a las alhajas.
«Quise crear algo importante con identidad Latinoamericana», dijo Luis Alberto Quispe, fundador, director creativo y desarrollador comercial de la empresa. «El objetivo era crear la primera marca peruana suntuaria. Significaba nadar contra la corriente, porque a los países sudamericanos, más allá de la extracción de gemas, no se los asocia con ese tipo de mercados», sostuvo.
Suele emplear una roca icónica argentina. «La rodocrosita que usamos viene de Catamarca», dijo Quispe. «Es una piedra muy valorada en el mundo».
Según manifiesta el director, es un orgullo para él que la empresa, además de tener reconocimiento mundial, esté entre las únicas 10 que se desarrollan en la actividad. Las principales compañías del rubro están en Rusia y EE.UU.
«El objetivo era crear la primera marca peruana suntuaria. Significaba nadar contra la corriente, porque a los países sudamericanos, más allá de la extracción de gemas, no se los asocia con ese tipo de mercados», sostuvo Luis Alberto Quispe, fundador de L'Aquart.
Quispe es ingeniero industrial. Con 31 años, en 2011 hizo una maestría en Branding Internacional de Marcas de lujo en Francia. Ese mismo año fundó L’Aquart.
«Cuando estaba en París le vi una nueva perspectiva a este negocio. Las redes de contacto que logré en Europa me ayudaron a crecer», aseguró.
Exclusivos
Entre sus clientes hay coleccionistas, museos que compran sus líneas y muchos empresarios millonarios de Rusia, EE.UU., China, Hong Kong, Taiwán, Arabia Saudita, Qatar y Dubái, principalmente. Hace algunos años el Sultán de Omán le compró un juego de ajedrez de diamantes, esmeralda, jade y oro.
La exclusividad en el mercado suntuario es clave. «El consumidor de lujo busca objetos especiales: algo tan distinto como único», sostuvo Quispe. De la mano de los diseños, las combinaciones de gemas, platino y oro, L’Aquart cumple los sueños más caprichosos del mundo.
El 50% de sus creaciones son a pedido y la otra mitad son colecciones que ellos crean y que ponen a disponibilidad del mercado. Venden a través de casas de subastas internacionales, además de hacer colaboraciones con marcas de lujo como la joyería francesa Van Cleef & Arpels. Uno de los últimos lanzamientos fue el lápiz labial más lujoso del mundo, creado de la mano de un socio de la industria de cosméticos y tallado en rubí.
Las 17 personas que integran la empresa y están ubicadas en Lima hacen 100 piezas al año. Cada objeto cuesta entre US$ 2.000 -como algunas lapiceras de colección- y varios millones. El objeto más caro fue un busto de tamaño real de jade. La escultura de la medusa se vendió a un ruso a US$ 2 millones.
Cada objeto cuesta entre US$ 2.000 y varios millones.
El concepto de L’Aquart es que nada se parezca a lo que en realidad es. Por eso, un cactus de oro y jade puede convertirse en segundos en un juego completo de alhajas. «El reconocimiento internacional que tenemos, lo ganamos gracias al diseño único, la ejecución implacable y al material de alta calidad que conseguimos», afirmó el fundador.
Hace algunos años, un empresario chino quiso comprar su empresa, sin embargo, Quispe se negó: «Estaba abierto a recibir inversionistas, pero no a vender mi empresa». Para él, L’Aquart es su piedra más preciosa.
La ecuación detrás de la gema perfecta
El manejo de stock es clave en el negocio. «No es fácil conseguir la piedra y la calidad que necesitas cuando te hacen un pedido especial», explicó Quispe. «Como compramos constantemente en las ferias internacionales y en las minas, el 99% de las órdenes las cubrimos con nuestras existencias». Conservan 90 toneladas de piedras preciosas. El gramo de la rodocrosita ya cortada y pulida y pulida vale US$ 20 los 5 gramos, el rubí US$ 200 y el diamante US$ 1.200 en ese peso. Las gemas significan entre el 10% y el 40% del costo de fabricación.