Un pesado fardo que cargarán otros

 20111211 800x530

JORGE CAUMONT

El gobierno anunció el pasado lunes 5, su intención de emitir un nuevo bono global y de realizar una reestructuración de su pasivo para mejorar el perfil de su deuda y aumentar la incidencia de las obligaciones en moneda local frente a la de moneda extranjera. Para ello, indica en un prospecto preliminar de la emisión y en un comunicado de prensa, que la operación incluye un canje del bono en unidades indexadas (UI) que vence en 2018 por otro bono que vencería en 2028, también en UI y a integrar en dólares su precio de compra quien desee adquirirlo. La operación incluye además, un repago de los bonos globales en dólares y en euros que vencen desde 2012 hasta 2036.

MEJOR PERFIL. La combinación de las dos operaciones, emisión para canje y repago, de concretarse como probablemente ocurrirá, lograría mejorar el perfil de la deuda externa uruguaya tanto en plazo como en tipo de moneda. Por un lado, con el repago de los bonos globales que vencen en 2012, 2013, 2014, 2015, 2017 y 2018 como se propone, se extendería el plazo de vencimientos de la deuda del gobierno central. Esto le sacaría presión a las obligaciones de repago de los años de este gobierno y del que viene y le da capacidad de gasto público mayor que el ya elevado actual. Por otro, se cambiaría en buena medida el tipo de moneda en la obligación financiera, asumiendo mayor importancia la participación de la deuda en pesos en la deuda total y bajando la importancia de la deuda en moneda extranjera, en dólares y en euros.

La emisión del bono global con vencimiento en el año 2028 consolidaría en parte, la deuda con el que vence en 2018. Este punto implica el canje propuesto. El resto del monto del bono 2028, cuya compra por inversores se integraría en dólares, brindaría al gobierno central los recursos para la recompra de la deuda en bonos globales en moneda extranjera que vencen entre 2012 y 2017.

Mientras el beneficio que tendría el gobierno central por el canje y el repago de deuda es el mejoramiento del perfil en plazo y moneda de su deuda total, el costo que tendría pasaría a ser la diferencia entre el precio que anuncia que pagará por la recompra de los bonos globales y el precio que ya rige actualmente en el mercado. Es el "caramelo" según la jerga financiera, que se le estaría ofreciendo a los tenedores de esos bonos para animarlos a venderlos al gobierno y permitir que éste logre sus objetivos El canje se produciría en un momento de altos precios de los bonos globales por el alto interés que pagan en relación con la muy baja tasa de interés libre de riesgo, la de los bonos similares de Estados Unidos y de Alemania. En ese sentido el canje es oneroso no solo ya por el sobreprecio (caramelo) a pagar para tentar a los inversores a deshacerse de ellos sino por la circunstancia en la que se realiza de bajas tasas de interés mundiales y por lo tanto de tasas de descuento relativamente bajas. El costo de mejorar el perfil y no esperar al vencimiento de los bonos y pagar su valor nominal par, debe haber sido estudiado por la oficina de la deuda del Ministerio de Economía y se debe haber juzgado económica, financiera y políticamente adecuado para proceder al repago con fondos de la emisión del nuevo bono.

OTRO COSTO. Seguramente las generaciones actuales celebrarán el canje de deuda y el "tirar para adelante" los vencimientos para dar aire a la gestión financiera del gobierno central. Su esfuerzo tributario será, seguramente, mucho menor que si se tuviera que repagar la deuda sin nuevo endeudamiento. No es lo mismo tener un presupuesto anual con déficit a financiar, acompañado por vencimientos a cumplir que simplemente lo primero, financiar el déficit anual. Ni qué decir del propio gobierno al que se le simplifica de manera importante su manejo financiero. Si se beneficia a las generaciones actuales y el propio gobierno central sale favorecido por las operaciones propuestas, ¿estaríamos frente a una situación en la que no hay perdedores, una situación del tipo "win-win"?, ¿o habrá alguien que paga para que gobierno y generaciones actuales salgan favorecidos? Sin dudas no se trata esta combinación de operaciones de un "almuerzo gratuito". Serán las futuras generaciones y los futuros gobiernos los que deberán enfrentar la carga que ahora se descarga con las operaciones propuestas. La administración o las administraciones de gobierno entre 2028 y 2037 y las generaciones que deberán pagar los impuestos en ese lapso, deberán cargar con una pesada mochila. Los vencimientos de prácticamente toda la deuda del gobierno central vencerán en esa década lo que será un castigo para las generaciones que no tuvieron nada que ver con los pasivos financieros asumidos por administraciones de gobierno anteriores para beneficio de las generaciones actuales. El canje y el repago hoy anunciados deben ser vistos, en definitiva, como una transferencia intergeneracional de obligaciones. Las actuales gastan y las futuras pagan. Justo o no, es así como debe ser vista esta operación que, cuando se publique esta columna ya se habrá lanzado en el mercado.

OTRAS ACCIONES. Cuando uno observa la evolución del gasto primario y del gasto total del gobierno central y los resultados que se han logrado en materia de sus funciones básicas como la educación, la salud, la seguridad y otras por el estilo, surgen ciertas reflexiones. Desde 2005 hasta la actualidad el gasto público ha trepado de 3.900 millones de dólares a 10 mil millones en los doce meses hasta octubre de 2011. La mayor incidencia en el aumento la tiene el haber pasado de 2.370 millones de dólares en 2005 a 5.900 millones en doce meses a octubre de este año en el gasto por retribuciones y a la seguridad social. Otros componentes de la estructura de gastos del gobierno central muestran también crecimientos sumamente importantes pero no tan relevantes en términos de incidencia absoluta. Considerando entonces el aumento del gasto público de estos últimos seis años y evaluando sus efectos sobre la seguridad, la educación, la salud por ejemplo, el resultado no parece satisfactorio. Se ha gastado mucho más y objetivamente, la educación no es mejor que antes, la seguridad tampoco lo es ni la salud puede decirse que lo sea. ¿Por qué no se paga la deuda cuando vence de acuerdo con la estructura de vencimientos que rige y se deja que la paguen nuestros hijos si por no hacerle frente en su momento y gastar el dinero en salarios igualmente se deteriora la provisión de servicios básicos del Estado? Es altamente probable que tras el canje y el repago se festeje oficialmente con la misma algarabía que tendrán las actuales generaciones, cuando se les diga que el esfuerzo que deberán hacer para repagar lo que cuesta una mala gestión educativa y una muy mala provisión de seguridad y de salud entre otras cosas que realiza ineficientemente el gobierno central, no será cuenta suya. El fardo lo cargarán otros.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar