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Tendencias de mercado y proyecciones 2024

El protagonismo de los bancos centrales también se mantendrá el próximo año, donde el muy probable inicio de un proceso de bajas de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos podrá marcar la pauta para otros bancos centrales de grandes economías.

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El 2023 fue un año muy movido en diversos activos financieros. El boom de la inteligencia artificial ha llevado a las empresas tecnológicas a mostrar tremendos rendimientos durante el año.

“La inflación también ha sido un factor clave en el optimismo de la renta variable, donde hemos tenido una fuerte disminución en el avance de los precios en términos anuales, a medida que el petróleo sigue mostrando caídas en su cotización.

Por otra parte, la recesión en Estados Unidos aún no ha llegado, donde han mejorado las débiles perspectivas de comienzo de año, pero los riesgos para el 2024 no se han mitigado por completo.

¿A qué debemos estar pendientes en 2024?

El protagonismo debería mantenerse en factores similares a los que hemos visto durante el año actual, donde habrá algunos aspectos adicionales que iremos nombrando en el informe.

Inteligencia artificial: fue el tema más importante en la renta variable durante el 2023. Las acciones de compañías ligadas a esta tecnología registraron rendimientos notables durante el año, lo que impulsó al sector tecnológico y a diversos índices bursátiles donde estas empresas poseen mayor ponderación.

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En la tabla anterior podemos observar el rendimiento de diversas acciones de compañías que están muy relacionadas a la inteligencia artificial. Empresas como Nvidia, Palantir y C3.ai han tenido rendimientos de tres dígitos porcentuales en lo que llevamos de año (YTD), dando cuenta del boom de la Inteligencia Artificial.

En el gráfico siguiente podemos observar un incremento en las búsquedas en Google por Inteligencia Artificial el 2022, siendo más prominente durante el 2023, reflejando el interés por esta tecnología que también se tradujo en grandes rendimientos para las acciones ligadas a este boom.

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Si bien la inteligencia artificial llegó para quedarse, el entusiasmo de los inversionistas podría decaer a medida que pasen los meses, como ha sucedido con otras tendencias en el pasado, aunque a largo plazo sigue siendo atractiva por el tremendo potencial que posee.

Petróleo

El precio del petróleo mostró una gran fluctuación en el presente año, teniendo una volatilidad diaria superior al 3% (entre mínimos y máximos de cada sesión), viéndose impactado por diversos factores.

Los fuertes recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y países aliados (OPEP+) llevaron al precio del WTI (West Texas Intermediate) sobre los 93 dólares, para caer en picada en las últimas semanas hasta por debajo de los 70 dólares por barril.

Este último debilitamiento se generó por las presiones económicas en China y a nivel mundial, generando perspectivas de una menor demanda de crudo en el corto plazo.

Precisamente, los débiles datos y proyecciones con respecto a China fueron un factor clave, ya que es la economía que mayor cantidad de materias primas demanda en el mundo.

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La actividad económica de China mantuvo un escaso crecimiento durante los últimos trimestres, en medio de una fuerte debilidad en sectores claves para el país oriental, apoyando una menor demanda de crudo.

El precio del petróleo reflejó el débil comportamiento económico de China y del mundo, especialmente después de un fuerte repunte que tuvo por la menor producción de los países exportadores, volviendo a niveles de mediados de año bajo los 70 dólares el barril.

Por otra parte, los conflictos bélicos que se encuentran activos ya están muy internalizados por los mercados, mientras que no se ha visto un problema mayor en el comercio del crudo, disminuyendo notoriamente un factor alcista que existió con el resurgimiento del conflicto entre Rusia y Ucrania, además del impacto que vio con la guerra entre Israel y Hamás, aunque esta última tuvo una repercusión menor.

El foco de atención del 2024 estará puesto en la debilidad económica mundial, especialmente con los ojos sobre China, y en los cambios en la producción que podría realizar la OPEP+.

¿De inflación a deflación?

La inflación fue clave en el 2023 y en los años anteriores. El exceso de liquidez en el mundo, después de las políticas ultra expansivas para hacer frente a la llegada de la pandemia de Covid-19, generó un sobrecalentamiento económico que elevó la inflación a niveles no vistos en varias décadas para grandes países del mundo.

Precisamente, para controlar los elevados precios, los bancos centrales comenzaron un proceso de alzas de tasas que habría finalizado este año, por lo menos en Estados Unidos, según la probabilidad de cambios de tasa de interés que reflejan los futuros de los fondos federales, algo que también estaría sucediendo en otras economías importantes del globo, ya que las políticas más contractivas han sido un factor clave en buscar controlar la inflación.

En los últimos meses, vimos una importante disminución en el incremento inflacionario anual, también apoyado por los menores precios del petróleo, dando argumentos para que se proyecte el inicio de un proceso de bajas de tasas en la primera mitad del 2024.

La evolución de la inflación al consumidor será muy importante para determinar el comienzo de este nuevo ciclo monetario, donde nuevamente deberíamos tener una orientación más flexible.

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Después de haber alcanzado un máximo de cuatro décadas sobre el 9% durante el 2022, la inflación al consumidor anual en Estados Unidos mostró una importante caída, apoyado por los factores expuestos anteriormente.

Gran parte de esta presión bajista en los precios de Estados Unidos se dio por la categoría Energía, donde la caída en el precio del crudo fue clave para apoyar esta disminución.

Si continúa la falta de dinamismo económico y el precio del crudo muestra mayor presión bajista, no hay que dejar de lado la posibilidad de una eventual deflación, aunque aún no existen señales claras que apunten a este escenario.

El próximo año debemos estar atentos a la evolución inflacionaria, considerando el impacto directo en las políticas monetarias de los bancos centrales, con especial foco en lo que suceda en Estados Unidos.

Bajas de tasas

Esta menor variación de la inflación anual en Estados Unidos dio le un respiro a la Reserva Federal, ya que llegar a una política monetaria más contractiva a la actual podría haber generado un perjuicio aún más grande a la actividad económica, donde, hasta el momento, no se ha reflejado todo el impacto.

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El banco central estadounidense mantuvo la tasa de referencia en el rango 5,25%-5,5% desde julio, siendo una señal que el mercado ha tomado como un techo en el “costo del dinero”.

Si continuamos viendo una inflación cada vez menor, Estados Unidos y las grandes economías deberían comenzar un proceso de baja de tasas, siendo un escenario bastante probable en medio de un impacto en la demanda de bienes y servicios y un precio del petróleo que ha perdido más de 25% desde los máximos del año.

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Precisamente, como se ve en el gráfico, el mercado da una mayor probabilidad a que el banco central estadounidense comience sus bajas de tasas en marzo, reflejándose en los futuros de fondos federales.

A pesar de ser una señal positiva para los mercados cuando se bajan los tipos de interés, hay que ver la profundidad del impacto que dejará en la economía el haber llevado las tasas tan altas.

Recesión

Sin lugar a duda la eventual recesión será un tema clave para Estados Unidos. Pero ¿existen riesgos de recesión?

Hay varios indicios de una posible recesión en Estados Unidos. Revisaremos algunas de las principales:

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Una disminución en las ofertas laborales de la mayor economía del mundo es una señal inequívoca de un deterioro económico, donde, como se aprecia en el gráfico, después de un periodo de “destrucción” de puestos laborales, suele generarse una recesión en el país norteamericano, observándose en área gris.

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A medida que comienza a bajar la cantidad de empleados en transporte de camiones, suele venir una recesión en EE.UU. (área gris), siendo una señal clave considerando que implica una menor necesidad de transporte en el país norteamericano, indicando un deterioro económico al haber menor demanda por bienes a nivel interno.

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La producción de cajas de cartón para bienes no duraderos también mostró un descenso importante, apuntando a una falta de dinamismo en el comercio estadounidense. Posterior o durante un descenso en esta producción, suele existir una recesión en EEUU (área gris).

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Posiblemente esta es la mayor señal de recesión en EE.UU. La mayoría de las veces en que se “invierte la curva” (cuando el rendimiento de largo plazo es mayor al de corto plazo), suele haber una recesión en Estados Unidos al cabo de 1 a 2 años (área gris). Actualmente nos encontramos dentro del periodo en que la estadística apunta a una recesión.

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El tercer trimestre tuvimos un importante repunte en el crecimiento económico de Estados Unidos, pero todo apunta a que no sería duradero este último rendimiento.

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Según las proyecciones de la Reserva Federal de Atlanta, llamada GDPNow, el crecimiento del cuarto trimestre sería sólo de 1,2%, según la actualización de la primera semana de diciembre, apuntando a un menor dinamismo en la actividad.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta un débil crecimiento para el 2024 y 2025, que sería del 1,5% y 1,7%, respectivamente, en términos anuales.

Si bien las señales apuntarían a una debilidad económica mayor en EEUU el próximo año, el mercado estará atento a la profundidad de ésta. Mientras más fuerte sea la caída en el crecimiento, más debería impactar a los mercados financieros.

Elecciones EEUU

El 2024 también estará marcado por las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Las elecciones en el país norteamericano suelen generar un impacto en diversos activos financieros, considerando que estarían liderando a la mayor economía del mundo.

La próxima elección presidencial se realizará el 5 de noviembre del 2024, situación que podría generar volatilidad en el último tramo del año.

En el gráfico podemos observar el rendimiento anual promedio del índice S&P 500 en los periodos en que el presidente es Demócrata o Republicano.

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De todas maneras, habrá otras variables a analizar, como la composición del Congreso, los candidatos que finalmente postulen al cargo y el escenario económico del momento.

Adicionalmente, debemos estar atentos por alguna nueva tendencia que pueda surgir, por ejemplo, algún boom de la computación cuántica u otro tema tecnológico, o volver a alguna de las tendencias del pasado reciente, como viajes espaciales, energías renovables u otros.

Conclusiones:

Si bien hay varios factores que pueden resultar clave para el 2024, el mayor foco de atención estará en la evolución de factores económicos relevantes, como la inflación y crecimiento económico, especialmente en economías importantes como Estados Unidos y China.

Claramente, el protagonismo de los bancos centrales también se mantendrá el próximo año, donde el muy probable inicio de un proceso de bajas de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos podrá marcar la pauta para otros bancos centrales de grandes economías.

Finalmente, también debemos estar pendientes a eventuales nuevas tendencias, como lo que ha sucedido con la Inteligencia Artificial en los últimos dos años, con mayor frenesí en el 2023.

- Ricardo Bustamante, Analista Jefe Regional de Capitaria.

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