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Las patentes como predictor del futuro

Las patentes no solo sirven para proteger un invento. También pueden adivinar qué tecnologías van a triunfar, seg´pun un informe de la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual (*).

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Patentes e innovación
Getty images

Tema de Análisis

La dirección de la innovación a corto plazo y sus repercusiones son relativamente fáciles de anticipar y coordinar. Por ejemplo, para hacer frente a la pandemia de COVID-19, los gobiernos y las empresas reorientaron satisfactoriamente la inversión en innovación hacia el descubrimiento, la aprobación y la producción masiva de vacunas y lograron el objetivo en un tiempo récord. Las vacunas redujeron drásticamente el número de muertes y ayudaron a la economía mundial a recuperarse de la depresión provocada por la pandemia en 2020 (gráfico 1).

Estimación de los beneficios sociales y privados de la elaboración de las vacunas contra la COVID-19

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En cambio, los efectos a largo plazo de la dirección de la innovación –es decir, las ganancias para las empresas y los beneficios para la sociedad– son menos predecibles. Por ejemplo, es difícil prever cuál de las innovaciones tecnológicas dirigidas a limitar los efectos del cambio climático será la más eficaz.

En el último siglo, la acumulación de decisiones de innovación ha transformado las trayectorias tecnológicas. Las tecnologías relativas a los motores de combustión, el transporte y otras máquinas mecánicas dominaron el panorama de la innovación en los primeros decenios del siglo pasado.

El auge de las tecnologías biofarmacéuticas se debe al progreso de los productos farmacéuticos en los años treinta y de las biotecnologías a partir de la década de los noventa. Asimismo, en los últimos decenios del siglo XX se produjo un gran cambio hacia las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y los semiconductores, que fueron objeto de una cuarta parte del total de patentes en los 30 años transcurridos entre 1990 y 2010. Este aumento de las patentes relacionadas con las TIC se produjo principalmente en detrimento de las tecnologías “tradicionales” relativas a las máquinas mecánicas.

Al iniciarse la tercera década del siglo XXI, nuevos factores potentes orientan la dirección de la innovación en ámbitos como la ciencia, la tecnología y la medicina (gráfica 2).

Sectores de la tecnología con un mayor crecimiento de patentes

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La digitalización está transformando el mundo

La oleada de tecnologías digitales de uso general comprende la inteligencia artificial (IA), las tecnologías predictivas, la automatización sumamente sofisticada y la inteligencia de datos. Las tecnologías de uso general están transformando las industrias porque atraen innovadores, estructuras, prácticas y valores nuevos. Esas tecnologías dan origen a nuevos sectores, como el de la Internet de las cosas.

Según el último Informe Mundial sobre la Propiedad Intelectual (2022) de OMPI, la innovación digital ha dado un empuje fundamental a la innovación que se refleja en el número de patentes solicitadas a nivel general (gráfica 3).

  Solicitudes de patentes por año

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Pero además, la solicitud de patentes vinculadas con innovación digital crecido un 172% más de prisa que todos los demás tipos de patentes en los últimos cinco años. Casos como el de la Inteligencia Artificial o la Inteligencia de Datos crecen a pasos acelerados y nos muestran el camino hacia el futuro (gráfica 4). La dirección que nos indica el registro de patentes, en gran medida, nos está señalando el futuro de la innovación y de los mercados.

Crecimiento de las tecnologías en porcentaje del crecimiento promedio de todas las patentes (2016 2020)

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Por otra parte, la digitalización puede fomentar el crecimiento económico, pero conlleva el riesgo de que se acentúen las desigualdades. La IA, la automatización y otras tecnologías de uso general pueden impulsar el crecimiento económico al generar innovación que complemente y mejore la productividad humana.

Sin embargo, existe el riesgo de que empeoren la desigualdad económica si la innovación se limita a sustituir a las personas, teniendo en cuenta que determinadas profesiones quedarían obsoletas y surgirían otras que requerirían cualificaciones diferentes.

Si bien podría brindar a algunas economías menos desarrolladas la oportunidad de dar un salto tecnológico, otras podrían quedarse atrás debido a la falta de grandes inversiones de capital y de la mano de obra altamente cualificada necesaria para que prosperen esas tecnologías.

Hacia dónde va la innovación

La dirección de la innovación cambia constantemente, influida por las elecciones e interacciones de las partes públicas y privadas interesadas en beneficiarse de ella. El ecosistema de innovación es el determinante de la dirección de la innovación. La curiosidad orienta a los investigadores en el estudio de otros ámbitos científicos y a los ingenieros en la experimentación con nuevas tecnologías. Tanto las empresas y los emprendedores como los gobiernos detectan las oportunidades de innovación a partir de las predicciones de los posibles rendimientos privados y sociales.

Las partes interesadas privadas están más dispuestas a aprovechar las oportunidades de innovación cuando los rendimientos esperados pueden preverse y son fáciles de expresar en términos monetarios. También se ven atraídos por los proyectos de innovación a corto plazo en los que el riesgo de fracasar es menor. En cambio, las oportunidades a más largo plazo y con un mayor riesgo a menudo son las que más probabilidades tienen de proporcionar rendimientos sociales positivos.

Los conocimientos adquiridos por las industrias mediante la experiencia práctica o las cadenas de suministro determinan en gran medida la dirección de la innovación. El flujo de conocimientos y de innovación entre los distintos ámbitos y sectores proporciona a los científicos, los ingenieros y los emprendedores fuertes incentivos para introducirse en otros ámbitos y sectores, en los que aplicarán las tecnologías con las que ya están familiarizados, provocarán la redistribución de los recursos y, finalmente, determinarán la dirección de la innovación.

¿Las políticas públicas pueden orientar la innovación?

Los países que han mostrado un mayor impulso en materia de innovación, generalmente cuentan con una incidencia importante de organismos e instituciones públicas que dan soporte al trabajo de los privados (grafico 5).

Top 3 de las economías innovadoras por región

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Las políticas públicas pueden influir en la dirección de la innovación de varias maneras: las políticas dirigidas a estimular el descubrimiento científico y tecnológico son más necesarias cuanto mayores sean la incertidumbre y el riesgo relativos a la innovación. Por ejemplo, los gobiernos realizan habitualmente adquisiciones directas que propician el desarrollo de las tecnologías de defensa y aeroespaciales.

Las subvenciones a actividades de I+D, los préstamos en condiciones favorables y los incentivos fiscales son instrumentos de política habituales para mitigar los riesgos.

Las políticas de adopción temprana de una tecnología innovadora no solo tienen como objetivo reducir los riesgos que conlleva la innovación, sino también aumentar el número de empresas que utilizan esa tecnología. Los gobiernos pueden intervenir para impulsar la producción de una tecnología determinada y, por este medio, garantizar que se alcance una escala suficiente para que la producción sea rentable. Nuevamente, el caso de las vacunas para combatir el Covid-19 resulta un buen ejemplo (gráfico 6).

El gasto público en la elaboración de vacunas contra COVID-19

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Custodio, Luis

Los gobiernos también pueden reducir los riesgos o incentivar indirectamente la adopción de tecnologías mediante el estímulo del consumo de los productos o servicios, en los que vaya incorporada la innovación deseada.

Asimismo, pueden influir en la adopción de innovaciones mediante la financiación pública de programas educativos para reducir el costo y aumentar la oferta de la mano de obra cualificada y para promover el emprendimiento en los ámbitos seleccionados.

(*) Carlos Mazal, ex director de OMPI, consultor internacional en innovación, propiedad intelectual y gobernanza, y recientemente designado como asesor del directorio de ANII en temas de propiedad intelectual, colaboró con este artículo.

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