OPINIÓN

El feminismo liberal

En los días que corren, existen numerosas personas que conciben erróneamente al feminismo y al liberalismo como causas contrapuestas.

Foto: Pixabay
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¿Se puede ser feminista y liberal? ¡Por supuesto que sí! David Boaz, del Cato Institute (2015) afirma que un liberal ha de ser necesariamente feminista, en el sentido de defender la igualdad ante la ley para hombres y mujeres, y es por ello que cada vez somos más quienes queremos mostrar una parte importante de la realidad: el feminismo nace del liberalismo. Los primeros vestigios del pensamiento feminista se pueden remontar incluso al s.XV (Christine de Pisan).

De allí en adelante, podemos encontrar autores como Sor Juana Inés de la Cruz y François Poullain de La Barre que contribuyeron a reflexionar sobre el status de la mujer en la sociedad. Sin embargo, no es hasta la llegada de la ilustración en el s.XVIII, con las revoluciones burguesas, que se comienza a efectuar una crítica profunda a la desigualdad social entre hombres y mujeres y a reclamar por los mismos derechos y libertades para ambos.

Este fenómeno de crítica y acción comienza a darse a la par del progreso y difusión del conocimiento científico y racionalidad de las ideas liberales (libertad individual, democracia, justicia e igualdad ante la ley, entre otras).

Durante este período, comienzan a aparecer figuras de la burguesía, como Olympe de Gouges (“Derechos de la mujer y de la ciudadana”), Mary Wollstonecraft (“Vindicación de los derechos de la mujer”), Thomas Paine (“Carta de circunstancia acerca del sexo femenino”) e incluso el filósofo John Stuart Mill (“La esclavitud femenina”), quienes desde su posición en la sociedad no sólo criticaban la situación de desigualdad entre sexos, sino que también impartían acciones para cambiar esa realidad.

Durante la Revolución Industrial se refuerza el peso de las ideas de libertad económica y derecho de propiedad y a partir de ello la mujer comienza a tener otro rol en la economía, adquiriendo la capacidad de generar producción e ingreso, papel que se ve ampliado luego del comienzo de las guerras mundiales. Sin embargo, en ese entonces la mujer aún no contaba con derechos fundamentales como el voto, o la posibilidad de poseer la tutela de su propio hijo, por lo que en Europa comienzan a realizarse movimientos feministas con mayor visibilidad y adhesión, como fueron les suffragettes.

Remontándonos a la actualidad y considerando el progreso que han dejado los últimos 60 años en materia de género, podemos afirmar que el libre mercado ha sido por excelencia un aliado central en el progreso de las mujeres porque, al permitir que esta sea dueña del fruto de su trabajo, habilita la posibilidad de lograr la independencia económica y por tanto la libertad de acción. Esta correlación positiva entre libertad económica e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres es corroborada por el Fraser Institute en su estudio “Impact of Economic Freedom and Women’s Well-Being” realizado en el año 2015. En la gráfica debajo se puede observar que los países con mayor libertad económica tienen más mujeres participando en el mercado y a su vez menor porcentaje de mujeres empleadas en sectores vulnerables.

¿Por qué es aún necesario el feminismo liberal hoy si ya se han alcanzado muchísimos derechos para las mujeres en el mundo occidental? Porque aún hay tareas pendientes. Estudios como los elaborados por el Foro Económico Mundial (2019), muestran que la participación femenina en política y en el mercado laboral aún permanece rezagada. En esta línea, según el Instituto Mckinsey (2015), en un escenario de aprovechamiento total de las capacidades donde las mujeres participen en la economía de forma idéntica a los hombres, el PIB mundial podría crecer hasta en un 12%.

Yendo a nuestro país, presenta niveles por encima del promedio en términos de acceso femenino a la educación y salud, pero si ponemos la lupa en las áreas de política y economía podemos ver un claro rezago. Uruguay posee una muy baja tasa de representación femenina en política, hecho que puede verse ilustrado por el bajo número de mujeres en el parlamento, número incluso inferior al que presenta Emiratos Árabes Unidos.

¿Cómo se desempeña Uruguay en materia de igualdad entre sexos en el área laboral? De acuerdo al estudio realizado por Verónica Raffo publicado en El País (2020), las mujeres en cargos gerenciales de grandes empresas alcanzan solo el 4 % del total y sólo el 5,2% de los CEO son mujeres, a pesar de constituir el 44% del número de ocupados. Analizando las cifras sobre empleo según registros del INE (2020) vemos que tenemos una tasa de desocupación total del 8,5% para enero de este año, sin embargo, si segmentamos la población entre hombres y mujeres, los hombres poseen una tasa de desempleo inferior a la de las mujeres, específicamente un 7,2% frente al 9,9%.

El escenario que se nos presentan tiene aristas optimistas y otras no tanto. Frente a él tenemos diversos caminos en la búsqueda de una mayor igualdad entre hombres y mujeres. Evaluando los factores que han colaborado a lo largo de la historia con el desarrollo de la mujer creemos que el feminismo liberal es el mejor camino para continuar avanzando en el desarrollo político y económico de las mujeres. El involucramiento de más miembros de la sociedad con la causa feminista hará que los cambios sean de largo alcance.

(*) Centro de Estudios para el Desarrollo. El artículo fue escrito por las fundadoras de LILA (Liga de Liberales Asociadas) Sabrina Riveiro y María José Fernández. LILA busca el desarrollo pleno personal y profesional de las mujeres uruguayas a través del feminismo liberal.

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