El crecimiento se reducirá lentamente

| La economía mejora por términos de intercambio favorables y bajas tasas de interés, pero aumenta su vulnerabilidad frente a un shock externo

 20120408 533x800

Los datos de las Cuentas Nacionales para el año 2011 indican una economía en expansión que, a pesar de un leve enlentecimiento, todavía se está moviendo por encima de lo que es su tendencia natural. Este escenario no cambió en el primer trimestre de 2012 a pesar del frenazo que pegó la actividad económica en la región. Sin lugar a dudas, el crecimiento va a ser más moderado este año y el nivel de actividad crezca en el rango del 2,5% al 3,5%. En el contexto que le toca vivir a la región y a la demanda internacional de nuestros bienes y servicios, esto es una buena noticia.

El freno en el producto no es más severo porque la demanda interna no ha sentido plenamente el impacto del nuevo escenario. Incluso, el análisis de los fundamentos del crecimiento excepcional ocurrido hasta el primer trimestre de 2012, permite concluir que, gradualmente, se están procesando algunos desequilibrios macroeconómicos que pueden ser preocupantes para el futuro. En la medida que estos desequilibrios se agraven, se incrementará simultáneamente la dependencia de la situación económica del país a los altos precios de las materias primas exportadas, a la disponibilidad de crédito, al flujo de entrada de capitales externos y a una tasa de interés internacional real muy baja.

El año pasado se registró un aumento del PIB del 5,7% pero en el cuarto trimestre se observa un enlentecimiento, pasando a una tasa del 3,4% en comparación con el mismo trimestre del año pasado. En el Gráfico Nº 1 se observa este "toque de frenos" en el crecimiento que lleva a bajar la velocidad desde el 6,5% observado al cierre del 2010 y comienzos del 2011.

Sin embargo, este freno se muestra exacerbado por un factor muy coyuntural como es la suspensión del refinado de combustible en la planta de Ancap para permitir las tareas de mantenimiento sobre finales del año. El combustible se sigue consumiendo y, en los hechos, hay un aumento del consumo de naftas del 12% en el cuarto trimestre. Al parar la refinería, cada litro vendido es importado y, por lo tanto, le suma muy poco valor agregado a la economía. Si no hubiera parado la refinería, el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre posiblemente hubiera superado el 4,5%.

Este hecho extraordinario también modificó a la baja la medida desestacionalizada del PIB trimestral que registra una caída del 1,9% en relación al período inmediato anterior. El signo negativo es también producto de este sesgo coyuntural, no atribuible a un cambio de escenario.

De acuerdo con los indicadores indirectos observados en enero y febrero, el crecimiento por encima de la tendencia sigue siendo la tónica del primer trimestre de 2012. El Índice Líder de Ceres (ILC) señala un aumento en enero manteniendo la característica de los últimos dos años y ocho meses. Este registro permite anticipar que no hay un cambio en la tendencia de la economía.

Esta impresión se ratifica con la información disponible a febrero de algunos indicadores de anticipo importantes. Entrados en el primer trimestre del año, el consumo de energía (electricidad y naftas), las ventas de los comercios, la recaudación de IVA, las importaciones y varios indicadores de producción relevantes anticipan un crecimiento en el nivel de actividad.

SECTORES. El crecimiento de las actividades primarias fue del 4,5% en el año, explicado por los cultivos que aumentaron 10,3% en el año al impulso de la producción de trigo y con un nivel alto de soja pero similar al del año anterior. La ganadería crece solo 1,7% en el año, sufriendo los impactos de la sequía y un stock que no logra remontar. La extracción de madera, por su parte, enfrenta dificultades de competitividad en un mercado internacional complicado para la madera aserrada para la construcción y en 2011 su tasa de variación fue nula.

La industria manufacturera es otro sector que acusa el impacto de la pérdida de competitividad internacional. El aumento del 1,2% en el año se transforma en un 3,2% cuando se excluye a la refinería de petróleo que, como ya se mencionó, estuvo inactiva desde septiembre. Los puntales del crecimiento fueron el sector lácteo, las sustancias químicas y el sector automotriz. Los que están realmente complicados son la producción de textiles, vestimenta y los productos de madera.

La construcción se encuentra en un buen momento, con un buen número de obras en el sector privado que llevan a que en el año se registre un crecimiento del 6,5%, superando la tasa promedio de los últimos cinco años que fue del 4,5%.

Comercio y reparaciones registra un crecimiento del 10,1% en el año, sosteniendo una tasa de expansión en el último quinquenio muy alta: 9,4% promedio anual. Algo similar ocurre con la actividad en restaurantes y hoteles (9,2% en el 2012) y Comunicaciones (14,4%). Este último es uno de los sectores donde el crecimiento espectacular es notorio y alcanza en los últimos cinco años una tasa promedio anual de nada menos que 29,1%.

En 2011, la actividad de intermediación financiera recuperó vitalidad y registró un crecimiento del 17,8% con una expansión del crédito que constituye en uno de los puntales del crecimiento del consumo privado.

RIESGOS. El crecimiento del PIB también se puede observar por los principales destinos. En el Gráfico Nº 2 se presenta una descomposición del crecimiento del 5,7% según el aporte que ha realizado cada uno de los destinos finales. Por ejemplo, el consumo corriente del sector privado registra un aporte al crecimiento de 6,1% del PIB. El consumo corriente del Gobierno apenas incide en 0,3% del total, la inversión 1,4% y las exportaciones 1,8%.

La incidencia de todos estos destinos suma 9,6% del PIB, superando largamente la tasa de variación del mismo. La compensación se encuentra en la incidencia que tuvieron las importaciones que satisfacen parte del consumo y la inversión. La participación de las importaciones en esta descomposición de la tasa de variación es negativa de 3,9% del PIB.

Se trata de importaciones que están expresadas en términos reales al igual que las exportaciones. Se trata de una medición que abarca bienes y servicios e intenta estimarlos en términos equivalentes a unidades físicas. Es una medida muy distinta a la que habitualmente se analiza cuando el sector externo de la economía está expresado en dólares. La diferencia está dada por los precios promedios de los bienes exportados e importados.

Si se comparan los precios implícitos de las exportaciones y las importaciones, se puede obtener una idea de los términos de intercambio de la economía. Si los precios de las exportaciones aumentan más que los de las importaciones, para el mismo intercambio de unidades físicas, se genera un efecto riqueza en la economía. Por el contrario, cuando los precios de las importaciones aumentan más que los de las exportaciones, la misma producción lleva a que se pueda gastar menos.

En el Gráfico Nº 3 se presenta la evolución en los últimos siete años de la variación de los términos de intercambio anuales. Lo que ha ocurrido en 2010 y 2011 ha sido extraordinario con aportes del orden del 5,5% del PIB solamente por lo que superaron las variaciones de los precios de exportación a los precios de importación.

Este es uno de los fundamentos del crecimiento de la economía a través del consumo privado. Los precios nos están jugando a favor y esa diferencia la destinamos a consumir por encima de lo que hubiéramos consumido en otra situación. Buena parte del consumo es en productos o servicios en el exterior y eso genera un desequilibrio en el saldo externo de la economía tal como se ilustra en el Gráfico Nº 4.

Por lo tanto, el crecimiento del año 2011 se sostuvo por el aumento de los precios de las exportaciones por encima de los de las importaciones, en el ingreso de capitales del exterior y en la expansión del crédito bancario. Esta suma de buenas noticias ha generado algunos desequilibrios como el atraso cambiario o su contracara que es el aumento del salario real. Este desequilibrio se manifiesta en un consumo creciente, por encima de la tendencia natural y se basa, cada vez más, en bienes y servicios importados.

La situación es casi paradójica pero cuanto más crezca la economía sobre la base de estos fundamentos, mayor será su vulnerabilidad al impacto negativo desde el exterior que puede tener la forma de caída en los términos de intercambio, corte en el flujo de capitales, subas del tipo de cambio o de la tasa de interés real.

En la medida que se agraven los desequilibrios macroeconómicos en nuestro país, cualquiera de estos impactos externos puede generar una recesión si ocurre en forma violenta y fuerte.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar