Las cifras de las cuentas nacionales del primer trimestre del año 2010 confirman el extraordinario momento por el que está pasando la economía uruguaya. Cuando se analiza la evolución del PIB, se comprueba que el crecimiento que se está observando es muy superior a lo que se estima como tendencia natural de crecimiento de nuestra economía. Efectivamente, las variaciones del 8,9% en relación al mismo trimestre del año anterior y del 1,7% desestacionalizado en relación al último del 2009 (que representa un 7% anualizado) más que duplican lo que se considera el ritmo de crecimiento normal o la tendencia de la actividad económica.
Se trata de un crecimiento contundente por cuarto trimestre consecutivo como se observa en el Gráfico Nº 1 donde se presentan las tasas de variación de cada trimestre en relación al anterior desestacionalizadas. En el año terminado en marzo del 2010 el PIB se ubicó en aproximadamente US$ 33.800 millones de acuerdo a las estimaciones de valor realizadas por el BCU.
REGIÓN. Esta realidad de Uruguay no es ajena a lo que está ocurriendo en la región. En particular, el crecimiento económico de Brasil ha sido espectacular y también ha superado ampliamente las expectativas y la tasa de expansión económica normal. El PIB del primer trimestre en el vecino del norte se ubicó 9,0% por encima del nivel del mismo período en el 2009. La variación desestacionalizada en relación al último trimestre del año pasado fue del 2,7%, que en términos anuales representa el 11,3%.
En el primer trimestre, Brasil registró una fuerte expansión en el consumo de las familias (9,3%) y los indicadores indirectos de comercio, empleo y crédito señalan que esta fortaleza se mantiene en el segundo trimestre. Esta situación ha llevado a que se incrementaran los temores inflacionarios y el Banco Central de Brasil decidiera iniciar una política monetaria contractiva, subiendo la tasa de interés de referencia (Selic).
En el caso de Argentina las cifras de cuentas nacionales recién publicadas señalan que existió en el primer trimestre una expansión del 6,8%, confirmando lo que señalaba el indicador indirecto elaborado por el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica, que registró en el primer trimestre del año un aumento del 6,4%.
SUSTENTO. El crecimiento se explica principalmente por el aumento del consumo interno privado y por una fuerte recomposición de stocks. En el diagrama presentado en el cuadro adjunto a este análisis, se contraponen los factores de variación de la oferta con los de la demanda global. Del lado de la oferta se encuentran el PIB y las importaciones. Se comprueba que las importaciones aumentaron fuertemente en el trimestre y que por cada peso que aumentó la oferta en la economía hay 25 centavos correspondientes al incremento de las compras en el exterior.
Del lado de la demanda la base del crecimiento está en el consumo, pero la diferencia se gesta en la fuerte recomposición de existencias en relación a lo observado hace un año. El principal componente de la demanda es el consumo privado que registra una variación del 8,0% en comparación con el primer trimestre del 2009. En el caso del consumo del sector público se observa un incremento del 5,5%, que si bien parece modesto en comparación con las otras variaciones no es menor, y permite caracterizar la actual política fiscal como expansiva en el gasto corriente.
El consumo privado está en franco crecimiento impulsado por el alto nivel de empleo, mayor poder adquisitivo en los ingresos de los hogares y un mercado de crédito expansivo. Es así que las ventas de automóviles en el primer trimestre del año se ubicaron 80% por encima de las concretadas un año atrás, las importaciones de los restantes bienes de consumo duradero crecieron en los primeros cuatro meses del año un 68%. Es la combinación de dólar barato y disponibilidad de crédito que sigue alimentando el consumo en el segundo trimestre y no hay señales de que se vaya a modificar sustancialmente en el resto del año.
En el caso de la variación de existencias se debe considerar que el período de comparación es el primer trimestre del 2009, donde la incertidumbre sobre el nivel de actividad a nivel internacional era muy alta, se habían cerrado muchos mercados para productos industrializados y en el sector agropecuario se experimentó una sequía severa que obligó a los productores a reducir el stock ganadero y afectó la producción agrícola. En definitiva, el 28% del crecimiento de la demanda global se justifica por una recomposición de stocks luego de haber sufrido una fuerte y extraordinaria contracción en el primer trimestre del 2009.
Si bien el consumo por parte del sector público sigue una tendencia ascendente trimestre a trimestre, las inversiones realizadas por el gobierno han oscilado. En el período pre-electoral se observó una muy fuerte expansión en obras públicas que en forma abrupta se ha cortado con el cambio de gobierno. Esta decisión o ciclo explica la caída del -15,8% que cuantifica el BCU para el primer trimestre. En términos agregados, el consumo más la inversión del sector público registran una leve caída, por lo que el gobierno ha sido contractivo en el comienzo del 2010.
La caída en la inversión en el sector público determina que la formación bruta de capital físico en la economía apenas haya crecido 6,5% a pesar de que hay un extraordinario incremento en las inversiones del sector privado (12,9%).
Finalmente, el saldo con el resto del mundo en el primer trimestre fue positivo al concentrarse las exportaciones de servicios por turismo en este período. De todas formas, considerando la suma de bienes y servicios, las importaciones están subiendo al ritmo de 10,1% y las exportaciones apenas al 3,8% en términos reales.
SECTORES. Esta evolución de la demanda tiene un claro correlato en lo que es la oferta sectorial. Debido a la caída en la inversión del sector público, se ha resentido el sector de la construcción que baja -2,6% en el primer trimestre. Por otro lado hay un crecimiento considerable de la actividad de comercio, hoteles y restaurantes. En particular, el comercio se ve influenciado por la expansión de la demanda de automóviles y otros bienes duraderos importados. Detrás de estas ventas se aumenta el valor agregado por la comercialización y en el primer trimestre el sector registró un aumento del 10,8%.
Frente a estas tasas de crecimiento de dos dígitos, aparecen como apagadas las observadas en el sector de productos primarios y en la industria manufacturera. De todas formas, aumentos en la actividad del 5,7% y del 4,6% respectivamente no son menores dada la tendencia histórica de los mismos.
CICLO. Las cifras del primer trimestre del año seguramente se han mantenido en el trimestre que está terminando. De esta forma, se corrobora que además de haber sufrido en pequeña escala el impacto de la crisis internacional, la economía uruguaya está creciendo muy por encima de su tasa tendencial.
En estas circunstancias surgen interrogantes sobre el gasto del sector público y sobre las presiones inflacionarias. Respecto al gasto público, la visión positiva es que en su conjunto ha sido contractivo, pero para lograrlo se ha sacrificado notoriamente la inversión en infraestructura. El gasto corriente sigue creciendo y el ritmo de expansión es superior a la tendencia de la economía generando un foco de preocupación respecto a la vulnerabilidad de la economía a futuro.
El gasto corriente es más difícil de ajustar a la baja que el de capital y en la actualidad se cuenta con un buen incremento real en la recaudación que permite financiar estos gastos. Si en el futuro el nivel de actividad se resiente, lamentablemente no se contará con espacio fiscal para incentivarlo (política anticíclica) y el gasto habrá quedado "atrapado" en niveles altos generando déficit fiscal.
Otro elemento vinculante entre política fiscal y finanzas públicas es el impacto del ciclo económico en la recaudación. Este momento que vive la economía es muy auspicioso para la DGI ya que la venta de automóviles y bienes duraderos genera muchos impuestos, incluso buena parte de los mismos son anticipados en la importación. Esta situación lleva a que un cambio porcentual en el nivel de actividad en esta fase del ciclo genere variaciones superiores en la recaudación. En contrapartida, si en el futuro ocurre un cambio de tendencia, la caída también será más que proporcional si existen dificultades para sostener el nivel de consumo interno. El resultado termina siendo un ajuste fiscal con el consiguiente impacto contracíclico sobre la economía. Es bueno reservar la recaudación en estos momentos.
Finalmente, sobre las presiones inflacionarias no hay señales claras de que la economía enfrente dificultades en el corto plazo, por lo menos hasta finales del año. El deflactor implícito del PIB apenas registró un incremento del 2,1% en el año terminado en el primer trimestre del 2010 (ver Gráfico Nº 2) y las diferentes mediciones de la inflación subyacente señalan valores en el orden del 6% para los cinco primeros meses del año.