NOMBRES

Wanda Nara, su historia hasta construirse en la mediática argentina 

Es el ejemplo típico de la fama por la fama. Mediante polémicas inventadas se ganó la cámara de los paparazzi y es un nombre indiscutido de la farándula argentina. Todos hablan de ella.

Wanda Nara
Wanda Nara

Dice el periodista Alejandro Seselovsky en el libro Trash. Retratos de la argentina mediática que lo de Wanda Nara y la exposición mediática fue una elección. “Mirá, acá tenés dos posibilidades: o hacerte conocida sin escándalos, que la mayoría tiene 500 años, son modelos viejas. O utilizar los escándalos para hacerte conocida como yo me hice conocida a los 16 sin ser la hija de”, le dijo ella. “Por eso, una elección”, le respondió él.

En las últimas semanas fue casi imposible escapar a su nombre. El triángulo mediático entre Wanda Nara, Mauro Icardi y la China Suárez estuvo en charlas de WhatsApp, en los memes de Instagram, en las discusiones de Twitter, en la televisión.

Teorías y más teorías detrás de la separación y reconciliación (al momento de escribir esta nota se habían reconciliado, pero todo puede pasar) entre la figura argentina y el futbolista a raíz de un intercambio de mensajes de él con la China.

La familia ensamblada con Mauro Icardi

Wanda Nara vive en París con Mauro Icardi y cinco hijos. Los tres mayores -Valentino, Constantino y Benedicto-que tuvo con su primer esposo, Maxi López y las dos más chicas -Francesca e Isabella- de su matrimonio con Icardi.

En una entrevista para Infobae le preguntaron sobre la convivencia: “Mauro es muy obsesivo con el orden, y yo soy muy desordenada, entonces llega un punto que no soporto semejante orden. Él está todo el tiempo ordenando, cambiando los muebles de lugar, decorando la casa, cambiando pisos, muebles y yo soy mucho más relajada. Llego y capaz tiro las camperas y las mochilas de los nenes y él viene atrás y nos acomoda. Cuando lo conocí era un soltero que tenía todo acomodado en el aparador como si fuera el supermercado, de menor a mayor, todo perfecto, llegamos nosotros, y fue como destruirle esa casa con un orden que tenía impresionante. Ahora convive con nuestro desorden, con autitos tirados, pelotas…”

La respuesta a cuál es la verdad se quedará entre los protagonistas y, quizá, sus allegados. Para los demás, quedan las suposiciones y las líneas que fueron dejando sobre todo Mauro y Wanda en sus redes. Lo que no deja dudas es que el alcance que tuvo la historia se debió, en gran parte, a la decisión de las celebridades. Y es que quizá por costumbre o por necesidad o por gusto, Wanda ha vivido casi toda su vida adulta en una constante exposición.

Es de esas famosas que nadie sabe por qué es famosa, pero lo es. Así lo comprueba el medidor de los tiempos actuales: Instagram con 10 millones de seguidores. Las redes sociales le han ganado al rating, pero Wanda también supo hacerse su lugar en la pantalla, y explotarlo.

En un episodio de 2018 del Podcast al 13013, los faranduleros Nicolás Mancini y Juanita Groisman dicen que el de Wanda es uno de esos casos en el que nadie se puede ofender por decir que "es mediática y ya”. No hay ningún otro mérito. O no lo hubo. Porque ahora Wanda es representante de Mauro Icardi, tiene su propia marca de cosméticos y aparece esporádicamente conduciendo programas televisivos en Argentina y en Europa.

El control 

Wanda antes de ser Wanda. Wanda con trenzas castañas, flequillo desordenado y mejillas rojas y, siempre, los ojos claros abiertos como con asombro. Wanda Solange, sin excentricidades, nació en la provincia de Buenos Aires. Wanda creció con una madre que quería (y fracasó) triunfar como actriz y que preparaba fideos con tuco todos los domingos y un padre que vendía autos usados para pagar el colegio y estudiaba, dicen, para ser proyectista naval. Wanda la hermana mayor de Zaira. Wanda la que jugaba y bailaba e iba al colegio con una túnica azul intenso. Wanda la que dio su primera comunión. Wanda la rebelde. “Sí, era como Sor Juana: ‘Yo, la peor de todas...’. Mientras Zaira solía ser la abanderada de la escuela, yo me llevaba todas las materias a diciembre y estudiaba 15 días antes de los exámenes. Fue un milagro haber terminado el secundario”, dijo a Gente en 2008. Wanda la niña que desde pequeña trabajó como modelo. Wanda la que vio a su familia desmoronarse entre secretos, mentiras, timba y malos tratos, pero siguió entera. Y, en algún momento, decidió que la fama era su objetivo, su forma de salir del pozo y nunca, pero nunca, se desvió de eso.

El vínculo con Zaira Nara

Las hermanas Nara viven para ser famosas y se acompañan a la distancia (Zaira vive en Argentina). “Aunque en su momento me costó entenderla, mi hermana tuvo la mejor estrategia de marketing. Yo le decía que parara un poco. Me daba miedo lo que pudiera pasar, que la lastimaran (...) Ahora me saco el sombrero, porque todos se quedan con la boca abierta con lo que consiguió”, dijo Zaira.

Fue vedette, sí, pero por muy poco tiempo, como pretexto para llamar la atención. No le funcionó. También actuó en teatros y bailó en Showmatch, pero solo como más pasos para su meta.

Wanda no tiene problema en decir que sí, que eligió la vida que lleva hoy. Que la exposición es su manera de sostenerse, que habló (y mintió) sobre su primera experiencia sexual en una revista o que armó el romance ficticio con Diego Maradona o contrató a Mariano de la Canal para que se convirtiera en el mítico Fan de Wanda del Bailando por un Sueño.

“La botinera consecuente”, la llamó Seselovsky en aquella entrevista de Trash que se publicó incluso antes de que Wanda se divorciara del futbolista Maxi López y se casara con Mauro Icardi. “Lo de Maradona fue una avivada que me mandé yo. Una avivada total”, le dijo ella. Y él, el escritor de los famosos, escribe: “La fiesta de una revista, un desfile, Mar del Plata, un fotógrafo por metro cuadrado y arriba de la pasarela, Wanda; y abajo, Diego con amigos. Y después unas flores y un saludo, una presentación. Listo, sale así. No hace falta nada más para poner en marcha cualquier acertijo que te suba dos puntitos, que te haga agotar la tirada”.

“Ella es audaz, intrépida. Una mujer que hace todo lo que quiere y por eso siempre es noticia”, lee Susana Giménez al presentarla en su living en 2017.

Las redes sociales a Wanda le funcionan para amortiguar sus escándalos. A esa cosa aspiracional que tiene la vida que se muestra en Instagram, Wanda la sabe usar. Sus fotos con un vestido negro de lentejuelas frente a la Torre Eiffel iluminada. Los hijos felices corriendo en un parque de diversiones, postales domésticas en una casa que quién sabe cuántos metros cuadrados mide, los viajes en avión privado, los fines de semana en Milán, ella corriendo en ropa de marca por el costado del Río Sena. Las redes muestran que, mientras el caos gira a su alrededor, ella, la todoterreno, está en orden.

Sobre lo que puedan decir de ella, lo tiene claro, es parte del juego: “Me encanta que la gente celosa hable tonterías”.

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