EL PERSONAJE

Susana Garbuyo: "“Empecé cobrando la carta natal a un peso”

Es youtuber, es la astróloga de El País y está apostando a seguir creciendo profesionalmente. Una mujer que descubrió su vocación después de estudiar Química.

Susana Garbuyo
Susana Garbuyo por Leonardo Mainé.

Susana Garbuyo, actual astróloga de El País, abre la puerta de su casa para recibir a Revista Domingo. Hay un incienso activo para desprender aroma y una multitud de ángeles por varios lados. Dice que no se define como alguien muy religiosa, pero que sí cree en los ángeles. En la mesa del living, una cantidad de hojas con círculos, diagramas, flechas, anotaciones y cálculos. Las famosas cartas natales.

Para un no iniciado, todo eso es pertenece al mundo esotérico, una mezcla de saberes envuelta en una bruma mística y mercurial, difícil de atrapar.

Para ella es lo más natural del mundo, claro. Vive en ese mundo desde que tenía 28 años, cuando empezó a interesarse por los astros y su supuesta incidencia en las vidas y los destinos de quienes habitamos en este planetita.

Durante la mayor parte de su vida, la astrología ocupaba formalmente el lugar de un hobby, algo que ella hacía cuando no trabajaba en un banco. Pero para ella era una auténtica vocación, aunque ni ella misma lo viera así en ese momento: “Estudiaba astrología aunque no me diera cuenta de que estaba estudiando”.

Cuenta que “jorobaba” a sus compañeros de trabajo para que le dijeran sus signos, la hora en la que habían nacido, todo lo que pudieran. Con esos datos empezaba a confeccionar sus cartas natales. “En aquella época, fines de los 80, no se accedía fácilmente a una computadora. Todo lo hacía a mano”, cuenta.

Había un compañero de trabajo, llamado Daniel López Barrios, que se entusiasmaba casi tanto como ella con la astrología y le seguía el tren. “Entraban clientes al banco y él me decía ‘ese debe ser de aries porque anda apurado’, ‘aquel debe ser de géminis porque habla mucho’. Era muy divertido”.

Aunque sus años como empleada bancaria le quitaron tiempo para la astrología, ella dice que no solo fue feliz sino que también entendió que esos años fueron fructíferos. No solo porque estudiaba todo lo que podía sin darse cuenta que estaba estudiando, sino también porque el lugar de trabajo le daba vínculos y socialización. Si las circunstancias se hubiesen dado de otra manera y ella hubiese llegado antes a hacer lo que está haciendo ahora como astróloga, dice que se hubiese perdido de forjar esos vínculos laborales, que tantas risas le siguen dando hasta hoy cuando los recuerda.

Respecto de todo esto, Garbuyo se hace eco (probablemente sea una casualidad, aunque seguro que ella encuentre un vínculo) de aquel famoso discurso del gurú tecnológico Steve Jobs ante una audiencia de estudiantes universitarios, que estaban por salir al mundo laboral. Ahí, Jobs les contaba cómo haber estudiado cosas aparentemente “inútiles” como caligrafía le habían servido cuando fundó Apple, hoy una de las principales empresas del mundo.

Garbuyo dice que “todo en la vida te sirve para algo. Haber estudiado en la Facultad de Química, haber estudiado inglés...” Todos esos fueron pasos que la fueron llevando hacia su pasión. Pero no encontró su vocación de manera inmediata y clara. Primero se anotó en la Facultad de Química e intentó recibirse ahí. Tanto su padre como su madre habían sido empleados bancarios, pero a su madre le encantaba la química y le pasó ese gusto. Sin embargo, no culminó la carrera. La vida la llevó hacia otros lados y terminó trabajando, tal como sus padres, en un banco.

Pero cuando se le cerró el camino de la química, se le abrió el de la astrología. Se compenetró y fue tanta pasión la que irradiaba que, cómo no, empezaron a ofrecerle lugares desde los cuales difundir sus hallazgos y predicciones.

Empezó en la radio, un medio que transitó durante muchos años. “Arranqué en el Sodre pero pasé por muchísimas más, en muchos programas, en Montevideo y Canelones”, cuenta mientras recuerda un período en el cual se iba en ómnibus hasta Pando con sus carpetas y apuntes. Y las cartas natales, claro. Desde que empezó a hacerlas en 1988 para clientes, fue guardando una pequeña copia de cada una de ellas. Hoy tiene más de 2.500 en su archivo personal, todas con los respectivos nombres y contactos.

Cuando empezó a hacerlas, a mano, su entonces marido (se divorciaron hace años) le dijo, al ver el trabajo que le llevaba, que empezara a cobrarlas. “Aunque sea cobrales un peso”, le decía su esposo. Dicho y hecho: empezó a venderlas a un peso la carta. Hoy se acuerda y se ríe.

Actualmente, cada carta natal (que incluye dos cartas más, llamadas “solares”) cuestan bastante más, pero por ese precio incluye un año de asesoramiento.

En esos primeros años, su excuñada le preguntó: “¿Estás estudiando astrología?” Esa pregunta la descolocó un poco. “No sabía que se podía estudiar”, le contestó Garbuyo. “Sí, con Boris Cristoff”, le dijeron. Allá fue aunque, en realidad, empezó estudiar con otra persona, que había sido alumna de Kristoff (ver “Sus cosas”). “Acá nadie te titula como en Buenos Aires, donde está el Centro de Astrología de Buenos Aires (CABA). ¿Cómo llegás a ser astrólogo? ¿Cómo llegó Boris Cristoff a serlo? Por la gente. La gente es la que te da el título”, dice sobre la legitimidad que otorga el reconocimiento de un público.

—¿Qué le decís a aquellos que ven en esto algo relacionado a lo oculto, a lo pagano?

—Es gracioso porque mis hijos fueron al San Juan Bautista, un colegio católico. Durante esos años, le hice la carta natal a varios de los padres de compañeros de mis hijos... No tengo formación cristiana, aunque sí creo en los ángeles. Estoy convencida de que con esto no estoy lastimando a nadie. (Piensa) Hay que saber decir las cosas, ¿sabés? Porque a veces tenés el poder de ver cosas que, por ahí, el que te consulta no tiene ganas de ver. A mí me han dicho “no me digas lo malo”. Pero hay momentos que son difíciles y yo los digo. Pero como te dije: estoy tan confiada en lo que hago...

Esa confianza y esa pasión es la que le ha permitido seguir más allá de los repechos que tuvo que subir para alcanzar lugares a los que quería llegar. “Si no fuera por eso, no lo habría hecho. Porque durante la gran mayoría de los 32 años que estuve haciendo esto, nunca tuve sponsors. Al principio me dolía, porque veía que tenía chances, pero andaba de acá para allá, yendo de noche hacia Pando o llevando a mis hijos chicos a programas de noche. Ellos lo odiaban. Pero bueno, ya está. No importa”.

—¿Hay competencia con los otros astrólogos?

—Me llegan comentarios de cosas que se han dicho de mí, pero me reservo el comentario. Cada uno lo hace a su manera.

Ahora escribe para El País, ha aparecido varias veces en televisión (“No tantas veces como hubiese querido, pero bueno...”), tiene su sitio web, redes sociales y canal de YouTube, además de gente que la ayuda en la producción. No será un emporio, pero ella es feliz. “Sin duda. Estoy haciendo lo que me gusta hacer, tengo proyectos...”, enumera mientras saca libros y distintas herramientas para explicar y exponer sobre su pasión.

Garbuyo sigue sacando cosas para mostrar, sube y baja por la escalera de su casa para mostrar cómo acondicionó su garage para recibir a clientes. “Cuando vino el técnico del aire acondicionado y le dije que lo instalara acá, no entendía nada. ¿Para qué un aire acondicionado en un garage?”, recuerda entre risas mientras recorre ese lugar donde hay un pizarrón, sillas y distintas imágenes colgadas en las paredes, entre ellas una del Cerro Uritorco (Argentina), donde se perdió y lesionó. La ampliación de esa historia quedará para otra ocasión. En este período de su vida, los signos marcan más que nunca el ritmo de sus días.

Sus cosas

Un libro
tapa libro signos zodíaco
"Los signos...
“Cualquiera de los libros de ella son recomendables, pero uno que es muy bueno y que fue de cabecera durante mucho tiempo es este”, comenta sobre este título de 1968 de la algo enigmática escritora estadounidense. Linda Goodman fue la primera en colocar un libro de astrología entre los más vendidos en la lista de The New York Times.
un referente
Boris Kristoff
Boris. Y Carlos.
“¡Boris Cristoff!”, responde Garbuyo cuando se le pregunta por una figura que haya sido una influencia importante para ella. Pero también quiere destacar a otra: “Carlos Salazar Ingold. Con él estudié primero y era un capo”, dice cuando se acuerda de sus comienzos en la astrología, a fines de la década de 1980.
un signo
Acuario
Acuario
Tampoco acá duda Garbuyo. Acuario es el signo que elige como su preferido. “Porque son los más amigos del Zodíaco”, afirma. “Además, estoy rodeada de acuarianos y estoy entrando en mi signo Leo y todo lo que lo rodea es referente a Acuario. Pero eso es para mí, no es para todo el mundo”, puntualiza.
Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados