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Silencio, todos filman películas en Uruguay

Uruguay vive una efervescencia creativa y técnica en el sector audiovisual, con producciones de series y largometrajes por doquier.

rodaje película Naufragio
Rodaje de la película Naufragio. Foto: Mutante Cine.

¿Será esta la vez que en Uruguay se consolide de forma definitiva una industria audiovisual para la ficción? Posiblemente. Las condiciones parecen mejor que nunca para afianzar la creatividad, capacidad técnica e infraestructura para no solo producir para afuera, sino también aprovechar el talento local para contar historias propias en las pantallas. Porque ya no se trata únicamente de cine o televisión en el sentido más convencional de ambos formatos.

Lo cierto es que Uruguay entero parece estar en el foco de muchas cámaras. Exageraciones aparte, el sector —al decir de varios consultados— “explota” de actividad.

Paradójicamente, la pandemia (y las decisiones oficiales en torno a su gestión) que ha frenado a buena parte del sector cultural nacional, fue un formidable impulsor para la industria, que ha crecido hasta llegar al límite de sus capacidades.

El director del Instituto Nacional del Cine y el Audiovisual Uruguayo (Incau), Roberto Blatt, sintetiza el actual estado como fruto de varios factores: el talento y las habilidades técnicas de los hacedores, la infraestructura disponible, el apoyo del Estado a través de varios mecanismos y, también, la pandemia. “La gestión que se hizo de ella, la campaña de vacunación y los protocolos existentes permitieron que acá se pudiera rodar, mientras que en la mayoría de los países no”, dijo Blatt a Revista Domingo. Lo digital, agrega, se vio beneficiado por el hecho de que durante la pandemia salas y otros lugares que implicaban aglomeraciones fueron mucho más difíciles de acceder. Por último, Blatt añadió que “lo fundamental, de todas maneras, es el talento y la creatividad de los protagonistas”, refiriéndose a guionistas, directores, productores, equipo técnico y elencos.

Esto se dio durante buena parte del año pasado y aunque muchos de los países que antes no tenían posibilidades de desarrollar sus actividades ahora empezaron a filmar, ese impulso inicial en Uruguay no se detuvo, e incluso se incrementó.

Mariana Secco, directora de Salado, una de las más importantes del medio, lo expresó así: “Durante el primer semestre de este año, no dimos a basto. Todos nos desbordamos”. Salado estuvo involucrado en muchas realizaciones de series para diferentes plataformas de streaming y también películas. La carga de trabajo fue tal, continua, que hubo que traer gente de otros países, y equipamiento, para satisfacer los requerimientos de diferentes producciones.

La productora aporta otro dato que hace a la febril actividad audiovisual, pero que no se nota. Los rodajes, dice, se ven y son un indicio de la demanda por series y películas. “Cuando uno ve los rodajes en la calle, ve gente que filma y que luego se va. Pero hay proyectos que luego siguen trabajando, en el proceso de posproducción. Eso no se ve, porque se hace en oficinas o similares. Pero ahí hay un montón de inversiones, tecnología y mucho trabajo. Solo que no se ve porque la gente va y se sienta a trabajar. No es lo vistoso del rodaje”.

Además, esa actividad en particular es muy importante para las empresas y los profesionales que se desempeñan en esta área. “Hasta hoy, veníamos hablando de la producción, pero con esto se abre un mundo nuevo. La capacidad y velocidad que tenemos de Internet ayuda mucho, y hasta el año pasado este rubro no se trabajaba mucho. Pero la posibilidad que tiene de crecimiento la posproducción es increíble”. Hasta ahora, los proyectos más importantes de Salado fueron dos series para Amazon y una serie para el mercado estadounidense, con diferentes grados de incidencia en el producto final. A veces se hace íntegramente en Uruguay, otras se trata de diferentes componentes en el proceso de preproducción a estreno, sea en pantalla chica o grande.

Uruguay adentro

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Rodaje de la película Naufragio. Foto: Mutante Cine.

Montevideo, claro, reúne la mayor parte de las producciones. Pero también en el interior pasan cosas. En Rocha, por ejemplo, se está llevando a cabo el rodaje de un largometraje que es una coproducción entre Argentina y Uruguay. La productora ejecutiva Agustina Chiarino, de Mutante Cine, conversó con Revista Domingo. “Se llama Naufragio, y es una ópera prima de una directora argentina, Vanina Spataro, filmada toda en Uruguay, principalmente en La Pedrera”.

También Chiarino atestigua de la intensa actividad del rubro, aunque aclara que habla desde un lugar acotado, que es el rango de acción de Mutante Cine. “Hacemos sobre todo películas, aunque algún servicio de producción (cuando se trabaja por encargo para empresas internacionales) también. Esta es la segunda película que filmamos este año y vamos a rodar otra en diciembre. Ha sido un año recontra productivo, porque habitualmente hacemos una película por año, más o menos”.

Chiarino habla de altas exigencias este año, más allá de que durante el 2020 hubo mucho actividad también, principalmente para la realización de series. Para ella, es positivo que vengan a filmar de otros países. Eso es trabajo y acumulación de saberes y experiencias para técnicos y expertos locales. “Pero está bueno que la industria local pueda contar sus propias historias, que no seamos solo un lugar donde se cuentan historias ajenas, hacer nuestras propias películas”, opina y agrega que las tres películas de Mutante Cine de 2021 se filmaron (o se filmará) en el interior, no en la capital. “No sé si será una casualidad o no, pero hacerlas en el interior nos habilitó a trabajar ‘en burbujas’, porque éramos pocos y estábamos lejos de Montevideo”, cuenta para ilustrar que de esa manera se redujeron los riesgos de contagio.

Para ella, el desafío a superar ahora es ver cómo se mantiene este nivel de producción y desarrollo, algo que también ocupa los pensamientos y planes de Mariana Secco 

Otro que está filmando en el interior, en Maldonado, es el reconocido director uruguayo Pablo Stoll, quien está al frente de una película como no había hecho antes. “Es una película de género, del género de zombies”, cuenta desde José Ignacio cuando habla de El tema del verano, título de su nuevo largometraje.

“Hubo una explosión de trabajo de 2020 a esta parte”, dice en coincidencia con las demás fuentes consultadas. Para él, hubo un actor importante en esa explosión: el PUA (Programa Uruguay Audiovisual, del organismo Uruguay Audiovisual) que incentiva a producciones internacionales  mediante diferentes mecanismos de incentivos financieros— a que elijan a Uruguay para ubicar sus rodajes.

Él mismo estuvo involucrado en rodajes de series para empresas internacionales, algo que le llevó a aprender cosas nuevas que ahora aplica a las películas que dirige, como por ejemplo ir haciendo el montaje a medida que se completan escenas y secuencias (antes, eso se hacía una vez terminado el rodaje). “Eso nunca lo había hecho”.

Pero en todo este desarrollo de la actividad, hay un costado que en su visión, no es tan positivo: “Se contratan muchos técnicos, pero no así directores, guionistas o directores de fotografía”. Está muy bien, opina, que se mueva el rubro en cuanto a gente y sus puestos de trabajo, pero los roles de mayor renombre, y donde se nota más lo creativo y singular, no figuran de la misma manera. Con todo, para él es una alegría volver al cine luego de haber hecho series, también porque en El tema del verano hay un importante trabajo de efectos especiales digitales. “Trabajo codo a codo con el director de efectos especiales, Santiago Svirsky, porque se filma teniendo en cuenta cómo se va a ver eso luego, cuando en la posproducción se agreguen las imágenes digitales”, explica. Eso también es una nueva experiencia y aprendizaje para él.

Talento

Stoll, como otros directores, guionistas, directores de fotografía o actores y actrices son parte del “talento”, una clasificación habitual en las industrias creativas y audiovisuales, que designan a aquellos que están en un lugar distinto al de puestos técnicos como sonidistas o iluminadores.

Para Secco, ese rubro es uno a cuidar y potenciar en un contexto en el cual hay una gran demanda de puestos, justamente, técnicos. “Es muy importante. Si vamos a hacernos aún más fuertes en esto, porque ya lo somos en cuanto a los técnicos, tenemos que fortalecer la pata creativa. Hay que darle más trayectoria al talento. ¿Cómo demostrás tú que acá hay gente apta para crear obras? Ahí necesitás de la producción nacional independiente, que gane premios en festivales de cine internacionales, obtener esas cocardas”.

—¿No es, entonces, que lo artístico va por un lado y lo empresarial por el otro?

—Uno no es nada sin el otro. Cuando presento un proyecto digo quién escribió la historia, quién va a actuar... ‘¿Ah, va a actuar este que ganó un premio en tal o cual festival?’ Es muy importante y para eso necesito de la producción independiente.

Santiago López es uno de los directores de la productora Cimarrón Cine, que actualmente está por empezar a rodar un largometraje que será dirigido por Guillermo Rocamora (La libertad es una palabra grande, Solo, Respirar), además de dos series para Amazon sobre las que no puede hablar. “Esta efervescencia viene del año pasado. Ahora se activaron más las películas y todo el mundo está filmando alguna”, comenta a Revista Domingo.

Para él, se trata de un proceso que necesitaba un espaldarazo. La venida de las plataformas fue uno de esos espaldarazos. “El crecimiento exponencial de la producción nos ha hecho más fuertes y eso nos permite estar en un mejor lugar en el mercado global. Tuvimos la suerte de convertir a la pandemia en una oportunidad”, reflexiona.

—¿Por qué en Uruguay se filmó tanto durante la pandemia?

—Primero, porque tuvimos protocolos sanitarios que permitían la actividad. Y después porque tenemos todo un ecosistema, generado desde hace muchos años que daba garantías de poder llevar a cabo esas realizaciones, desde el talento y los técnicos, a la infraestructura. Otra parte es que hay políticas públicas que contribuyen a sostener ese ecosistema. Eso es lo más importante para mí. Que hay un programa de apoyo a la realización nacional que fue puesto por el gobierno anterior y que el gobierno actual. Sin todo eso, no hubiese sido posible.

—¿Cómo ha sido para vos todo este proceso?

-Estoy agotado, extenuado. Pero feliz. Cimarrón creció como productora en la región. Estamos muy cansados todos, fue muy estresante, pero es lo que buscábamos... Aunque no sé si tanta (se ríe). Hicimos siete series y cuatro películas, que en términos de la industria acá es un disparate.

Extenuados pero felices. Así están en gran parte de este sector, en el cual todavía hay cierto recelo para denominarlo “industria”. Posiblemente haya algo de cautela y otro poco de no hacerse demasiadas expectativas. Pero productores, realizadores, guionistas, actores y otros profesionales empiezan a contemplar el futuro con algo más de esperanza, más allá del tamaño del país y la cantidad de gente formada y preparada para dar ese salto hacia un mercado global.

Si ese anhelo se cumple, será una de las escasas experiencias positivas que haya dejado el paso de la COVID-19 por suelo y cielo oriental.

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