Salir de tapas en el Parque Rodó

Fue toda una apuesta. El año pasado, la uruguaya María Mascaro abandonó Londres, donde residía, para dedicarse a lo que más quería: adaptar las tapas españolas a las costumbres criollas.

Así fue que abrió el restaurante Gradiva, en la esquina de Maldonado y Cassinoni. "Extrañaba hablar español y cada vez que podía, viajaba de Londres a España para tomar ideas gastronómicas diferentes y adaptarlas a Uruguay", señala Mascaro, también artista plástica.

Comida casera y espacios con arte son lo propio de este rincón cálido con decoración rústica, que tiene como principal propuesta las tapas, es decir, pequeñas porciones de varias comidas. Las hay de pimientos rellenos de morcilla ($180), pescado con tomates secos y rúcula ($315), y brochettes de ternera con champiñones ($180). Pero Mascaro cuenta que las tapas más pedidas son la tortilla española, las berenjenas rellenas, y el pollo con pimienta y mostaza. "También ofrecemos vinos chilenos, nacionales, españoles, y cerveza negra, dorada y roja", dice la propietaria de Gradiva, quien agrega que en materia de postres, se puede degustar tarta de limón, torre de chocolate, cheese cake de frutos rojos y crema catalana.

El reducto abre sus puertas de martes a sábados a las 20 horas. El costo por persona, bebida y postre incluidos, ronda los $500.

La ambientación de Gradiva hace honor a la condición artística de Mascaro. Todos los manteles individuales son diseñados por ella con collages de mapas que muestran las distintas zonas de España que visitó. En las paredes rojas, fucsia apagado y mostaza, cuelgan varios cuadros que rotan cada mes para exhibir obras de distintos artistas. Es que tal como explica Mascaro: "La idea es disfrutar de las tapas, pero con arte".

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