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Los muchos rulos de un guitarrista astrofísico

Músico, astrofísico y parte indispensable de Queen. La trayectoria de Brian May ha tenido casi tantas facetas como la banda que integró.

Brian May

Cuando Freddie Mercury falleció en 1991, los restantes integrantes de Queen perdieron el centro de gravedad. Pero el golpe parece haber sido más duro aún para el guitarrista. Queen fue (y acá se usa el pretérito porque cualquier versión del grupo posterior a la muerte de Mercury es una emulación) un grupo en el sentido más cabal del término: un colectivo que, como Beatles, Led Zeppelin o U2 (pero no Rolling Stones), nunca estaría completo sin uno de sus engranajes o eslabones.

Queen
Foto: Difusión

May no quiso o tal vez no pudo entender que con la muerte de Mercury la historia de Queen había llegado a su fin. Que de ahí en adelante, el legado musical lo cultivarían los fanáticos comprando reediciones de discos, o yendo a ver bandas tributo.

May, a diferencia de Roger Taylor o John Deacon, siempre pareció el más enérgico en cuanto a seguir adelante contratando a diferentes cantantes. May, además, fue la razón por la cual el actor británico Sasha Baron Cohen se bajó de la biopic sobre Freddie Mercury. De acuerdo a Baron Cohen, May pretendía que la película no concluyera con la muerte del cantante, sino que también mostrara cómo le fue al grupo luego de eso.

Es que el guitarrista parece un tipo con una voluntad y una ambición excepcional. Es cierto que Mercury era la estrella —¿cómo no iba a serlo, con esa voz y esa gestualidad?— pero May fue desde el principio un impulso fundamental para el éxito de Queen. El primer simple de la banda, que también abría el primer álbum, Keep Yourself Alive, es una composición de May: 

Hijo único, nació el 19 de julio de 1947 en Hampton, una localidad cercana a Londres. Desde muy joven tuvo dos pasiones: el rock y la ciencia. En 1968, a los 21 años, se graduó con honores como bachiller de la Grammar School de Hampton, especializado en Física. Durante sus años de estudio también se destacó en Matemática y Matemática Aplicada. Si no hubiese agarrado para el rock, hubiese calificado —con los mismos honores— para el título de "traga".

Muchos de los que iban a ver al cuarteto al principio —luego de superar la primera impresión de Mercury— se empezaron a fijar en el resto de la banda: un buen baterista de rasgos faciales afeminados, un sólido bajista de bajo perfil y un guitarrista enrulado que tocaba… ¿qué tipo de guitarra era esa?

Brian May
Una guitarra especial.

El instrumento de May no se parecía a ningún otro. Red Special, el nombre que le dieron al particular y completamente original modelo, fue un invento del propio May, como saben todos los fanáticos de Queen. De él y su padre, ingeniero electrónico. Hay un video en YouTube publicado en 2014 (en inglés) en el que May detalla la génesis de su instrumento. Básicamente, lo que dice es que no tenía dinero para comprarse una Fender o Gibson (las marcas más codiciadas y las más caras). Por eso, él y su padre se hicieron una guitarra de cero. Y la hicieron tan bien que May nunca más se despegó de ella.

Esa lealtad a sí mismo, a su manera de tocar y componer, es uno de los rasgos del carácter firme —algunos dirían terco— de May. Pero musicalmente, May nunca fue testarudo. Es cierto que las canciones que compuso para Queen van casi todas para el lado del rock más duro y pesado, donde la guitarra eléctrica es casi tan importante como la voz del líder: I Want It All We Will Rock You, Fat Bottomed Girls, Hammer To Fall… todas ellas forman parte del canon Queen, y con razón. Expresan de manera inapelable una de las facetas más significativas y atractivas de la banda.

Pero más allá de los aportes de sus seis cuerdas, May supo acompañar con ingenio y talento las múltiples ramificaciones de Queen. Cuando el grupo decidió probar con la música funk y disco (Another One Bites The Dust), ahí estuvo May para complementar el poderoso bajo de Deacon con un aporte que no tenía mucho que envidiarle a Nile Rodgers, el guitarrista de Chic. Y cuando hubo que aportar complejos arreglos para piezas como Bohemian Rhapsody o Somebody To Love, May estuvo a la altura del desafío. Él siempre fue, además de autor, un notable teamplayer, capaz de darle a Queen lo que necesitaba para cada canción o disco.

Tal vez porque formar parte de una banda en la cual Mercury era tan visible le calzaba bien. En una entrevista para The Guardian, le preguntaron si era tímido: "Probablemente. Muchos guitarristas lo son, ¿no? Por eso es que hacen tanto ruido. Cuando era jovencito e iba a bailes no sabía qué hacer. En mi escuela éramos todos varones, así que le tenía terror a las chicas. Pero veía a bandas en el escenario y pensaba: Si pudiera estar ahí, me sentiría bien."

La periodista, entonces, le consulta si realmente se empezó a sentir bien cuando le llegó la fama: "Esa es una pregunta muy profunda, y es difícil encontrar la respuesta. Además de tímido, soy hijo único, así que hay una cuota importante de soledad en mí. Siempre he estado en la búsqueda de ese algo que sea capaz de sacarme la soledad que tengo adentro. Uno toca para miles de personas y la energía es fantástica, se siente muy bien. Pero cuando eso termina hay que volver al hotel. Ahí hay que volver a lidiar con uno mismo. Y hay una gran soledad (...) Es algo muy complejo".

Quizás, para May, lo que era capaz de sacarle la soledad de adentro era tener cerca al huracán Freddie Mercury. Cuando éste se desvaneció, ese desamparo volvió a marcarle los días.

Retomar los estudios de grande

Cuando se recibió de astrofísico hace once años a la edad de 61, Brian May se sacó un gusto. Tal vez, sería mejor decir que cumplió con una asignatura que tenía pendiente desde muy joven, cuando la Física y la Astronomía lo cautivaban tanto o más que la música rock. Lo cierto es que fue como astrofísico que se hizo presente en el funeral de Stephen Hawking, el físico que fue retratado por Eddie Redmayne en la película La teoría del todo (2014). May obtuvo su doctorado en la disciplina con una tesis sobre la "luz zodiacal", un fenómeno lumínico que en forma de cono aparece ocasionalmente en el cielo justo antes que aparezca el sol.

Brian May
Doctor a los 61 años
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