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Un recorrido por el epicentro de la cultura otaku en el barrio japonés Akihabara

¿Se puede disfrutar en el epicentro mundial de una cultura de coleccionistas y fanáticos sin compartir las mismas obsesiones? Un periodista viajó hasta Akihabara para averiguarlo.

barrio Akihabara
barrio Akihabara

Es un ruido ensordecedor. Una especie de estruendo constante. Como si se tratase de varios edificios cayéndose a pedazos, o cientos de estructuras explotando sin parar, una tras de otra. Pero no se trata de una demolición. Es, simplemente, el zumbido penetrante y molesto que provocan las máquinas de pachinko, el flipper japonés que es locura total y que en este instante tiene a cientos de personas -hombres en su mayoría- mirando hipnotizados cómo caen unas bolitas de acero en unas ranuras, mientras por la pantalla digital se proyecta una película de animé, esos dibujos animados que suelen tener como protagonistas a unas mujercitas de voz aguda, ojos grandes y aspecto infantil, pero a la vez voluptuoso.

Pachinko
Una sala de "pachinko". Foto: Commons.

La escena ocurre dentro de Akiba Island, un enorme hall de juegos envuelto por una nube de humo de cigarro que se encuentra en una de las calles principales del barrio de Akihabara, el epicentro mundial de los otaku, término de origen japonés que se utiliza para designar a todas aquellas personas que cultivan una afición de manera obsesiva.

barrio Akihabara
Epicentro "otaku"

 Los otaku son los superfanáticos del animé, del manga (el cómic japonés), de los videojuegos y de las computadoras. Una subcultura que se originó precisamente en Japón a partir de los años 50 (con los manga de autores como Tezuka Osamu, el creador de Atom , o Jet Marte) y que luego se expandió por el mundo gracias a series como Naruto o Dragon Ball.


El concepto de otaku, de hecho, ha ido evolucionando con el tiempo y hoy se relaciona también con otros términos que describen al mismo tipo de personas obsesivas, como los geeks (fanáticos de la tecnología), los frikis o los nerds (obsesionados con algún bien de consumo a niveles patológicos, lo que los lleva a tener comportamientos extraños, por decirlo de algún modo, o a aislarse del mundo: toda su vida gira en torno a eso).

Precisamente, los otaku son consumistas empedernidos y, por lo mismo, encuentran en esta zona de Tokio, Akihabara (o "Akiba", como le dicen los locales) su paraíso.

Las calles de este barrio están, literalmente, repletas de tiendas de manga, animé, figuritas coleccionables, videojuegos, computadoras, objetos tecnológicos y prácticamente cualquier producto imaginable que pueda obsesionar a un otaku de verdad.

“Tengo un primo que vino de visita a Japón y se quedó 60 días solo en Akihabara. Desde su país lo llamaban sus amigos y le pedían que les comprara tal revista, que consiguiera tal figurita. Realmente se obsesionó con este lugar”, cuenta Ricardo González, chef y empresario gastronómico chileno que vive hace 27 años en Tokio.

Su compañía es un diccionario imprescindible en una megalópolis tan enigmática como esta. Sabe hablar japonés, conoce de cerca la cultura y es capaz, por ejemplo, de conversar con algunas de las maids que están paradas en todos lados y son, quizás, el mayor ícono de Akihabara, por más que su presencia genere cierta incomodidad. Todo el día, folleto en mano, siempre saludando y con una aguda voz infantil, buscan captar clientes para que suban a alguno de sus cafés en los edificios que flanquean las calles del barrio y, una vez allí, pidan un helado, coman galletitas dulces en platos adornados con corazones o quieran sacarse una foto (por eso cobran extra: en la calle no dejan que las fotografíen).

Maid japonesa
Maid japonesa

Las maids son personajes femeninos muy comunes en el manga y el animé: representan el papel de sumisas sirvientas de aspecto infantil. Pues bien: en Akiba, el mundo de los cómics y la televisión se hace realidad más a menudo de lo que uno cree, así que las maids de la ficción aquí se convierten en personajes de carne y hueso, al realizar una particular representación que, si bien no se trata de algo directamente sexual, no parece una actividad tan inocente. Un auténtico otaku japonés lo entenderá. Un forastero occidental, quizás no.

“La japonesa es una sociedad de personas muy solas”, dirá más tarde Ricardo, intentando explicar otras costumbres. “Los japoneses trabajan todo el día y muchos vienen a estos lugares para ser atendidos por estas maids . Quizás más de alguno pase a algo sexual y no vengan necesariamente a tomar un helado. Pero creo que es su forma de escaparse del estrés. Lo mismo ocurre con los jugadores de pachinko, o con los hombres y mujeres que ves en bares o restaurantes. Fijate: la mayoría están solos".

¿Por que uno, si está de viaje por Tokio, tendría que venir a Akihabara, si apenas le interesa el animé, no pira con Dragon Ball ni tampoco aspira a armar un computador de última tecnología? La respuesta se va haciendo comprensible apenas uno llega a esta ciudad y, por la ventana del taxi que lleva al centro desde el aeropuerto ve cómo pasa una fila de kartings manejados por tipos disfrazados como Super Mario o alguno de los personajes de Mario Kart , el videojuego de Nintendo: a cada instante, lo que uno va descubriendo en Tokio y en barrios como este es un golpe a los sentidos, una sobredosis de estímulos que dejan perplejo y aturdido.

Manejar un karting por las calles de Tokio es la última moda en la ciudad más poblada del mundo, con 38 millones de habitantes, donde todo parece posible y disponible, más aún cuando se trata de satisfacer obsesiones. La idea, en este caso, no solo es convertirse en uno de los personajes del videojuego, sino que hacerlo realidad, tal como lo que hacen las maids (pero esta vez, sin los cuestionamientos).

En Akihabara también está una de las sedes de Yodobashi Camera, el coliseo de los productos electrónicos. Se trata de un gigantesco edificio de nueve pisos repletos de todo cuanto uno pueda imaginar relacionado con tecnología... y no solo cámaras fotográficas (estas están solo en el tercer piso). Hay desde partes de computador hasta carcasas para celular, pasando por miles de tipos de audífonos, tocadiscos, parlantes, televisores e instrumentos musicales, casi todo, por cierto, Made in Japan.

Si en términos de consumo específico uno creía haberlo visto todo en ciertas ciudades de Estados Unidos, es que todavía no había venido a Tokio, el auténtico Edén de los coleccionistas.

Y ya que estamos hablando de la cultura otaku, habría que decir que el sexto piso de Yodobashi Camera está inundado de todo tipo de figuritas coleccionables, juguetes y videojuegos, donde se puede encontrar todo lo relacionado con personajes que van desde Star Wars o los de las películas de Marvel hasta, desde luego, las omnipresentes estrellas del manga y el animé.

Claro que los otaku tienen dos lugares emblemáticos más propios en Akihabara: una es la tienda de videos arcade Super Potato Retro-kan, otro enorme edificio en cuyo quinto piso se puede jugar en antiguas consolas que fueron tan famosas en los años ochenta y noventa, como Pac-Land de Namco. El otro es el Mandarake Complex, una impresionante tienda especializada en manga, figuras de acción y personajes relacionados. Aunque Mandarake Complex no tiene su epicentro precisamente en Akihabara, sino en el otro lugar de Tokio que hoy asoma como la nueva “Tierra Prometida” de los otaku: Nakano Broadway.

Ubicado a la salida norte de la estación de metro Nakano, Nakano Broadway es, en rigor, un centro comercial de cuatro pisos, de los cuales el segundo y el tercero están dedicados completamente al manga, al animé y a los coleccionables (allí, Mandarake tiene alrededor de 20 locales; cada uno enfocado en una cierta temática).

Diversos sitios de viaje y expertos en Tokio dicen que Nakano Broadway se ha convertido en la alternativa todavía alejada de las trampas para turistas de Akihabara, con mejores precios, la misma variedad de productos y sin la presencia de las controvertidas maids repitiendo todo el tiempo konnichiwa, konnichiwa (“hola”, en japonés) con su voz extremadamente aguda y amplificada. 
============02_Título Black Cpo 56 (13083582)============
Perdido en un barrio de Tokio entre los otaku
============06_Firma domingo (13083581)============

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