Preparan viaje hacia Marte

| Franklin Chang Díaz es el astronauta que más veces viajó al espacio. Desde Houston, cuenta que está diseñando un motor para llegar hasta el planeta rojo.

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CARLOS TAPIA

Es adolescente. Tendrá unos 15 años. Puede que sea un hombre o una mujer. Con seguridad ya tenga decidido a qué quiere dedicarse. Esta persona, situada en algún lugar del planeta, será el primer terrestre en pisar el suelo de Marte.

Dicho así parece una historia de ciencia ficción. Una copia barata de las Crónicas marcianas de Ray Bradbury. Pero no, no es un fantasioso escritor de literatura el que expresa este vaticinio, sino que sale de la boca del hombre que, quizás, sea el que más propiedad tenga para hablar del tema en todo el universo. Franklin Chang Díaz es astronauta. Y es el que más viajes hizo al espacio; siete para ser exactos. El último fue en 2002. Desde entonces se dedica a construir un motor capaz de impulsar, en poco más de un mes, una nave espacial hacia el planeta rojo.

Chang Díaz es el primer astronauta sudamericano que llegó a la NASA. Nació en 1950 en San José de Costa Rica. En sus años de adolescencia partió a "cumplir el sueño americano". Llegó con US$ 50 y sin saber hablar inglés. "Como todos los inmigrantes", admite. Recién en 1977 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Estudió física e ingeniería mecánica. Y en 1986 llevó a cabo su primera misión más allá de la estratósfera. Con el Transbordador Columbia despegó desde el Centro Espacial Kennedy. En 2002 voló por última vez; dentro del Endeavour partió rumbo a la Estación Espacial Internacional, donde realizó tres caminatas espaciales.

"No le cierro la puerta a nuevas misiones. Dejé de volar en estos momentos porque estoy dedicado al desarrollo de mi compañía", señala desde Houston, donde están los laboratorios de Ad Astra Rocket, la empresa que preside. Allí trabaja en el prototipo del Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable (VASIMR, por sus siglas en inglés).

"El plan es diseñar para 2014 una plataforma que se llamará Aurora y que se incorporará a la Estación Espacial Internacional. Allí vamos a colocar un motor de plasma idéntico al que estamos preparando en el laboratorio. Las primeras misiones serán sencillas, como mover satélites. El trabajo lo haremos en conjunto con la NASA. Eso nos significará una ganancia monetaria que permitirá desarrollar motores más potentes capaces de llegar a Marte", explica el astronauta. Ad Astra Rocket se financia con capitales privados, y la realización del motor VASIMR implica un presupuesto de 150 millones de dólares.

Primero a la Luna. Los motores que llevarán a los hombres hacia el cuarto planeta del sistema solar (el primero es Mercurio y el tercero la Tierra) son demasiado potentes como para operarlos en la Estación Espacial Internacional. Por eso se creará un lugar viable, en la superficie de la Luna, para realizar las primeras pruebas.

"Pensamos que este laboratorio estará pronto para 2020. La base lunar nos permitirá probar motores con 50 megavatios de potencia", explica Chang Díaz. Los astronautas que se instalen en el satélite natural pasarán temporadas de seis meses realizando experimentaciones. Y este trabajo se hará también en coordinación con la NASA.

Con las maquinarias existentes, un viaje hacia Marte puede llevar de ocho a doce meses ida, y el mismo tiempo para volver. Esto es lo que hace inviable la travesía, pues los astronautas deberían enfrentarse por demasiado tiempo a la peligrosa gravedad cero.

El VASIMR es un motor de iones de plasma. Chang Díaz viene trabajando en ésta, su más grande creación, desde 1979. El aparato es una alternativa barata para generar una fuente de potencia capaz de explorar rincones del sistema solar a los que el hombre aún no pudo llegar. "Serán unos vuelos muy rápidos en comparación a lo que se puede lograr con los motores químicos existentes. En un mes y medio se podrá llegar a Marte", manifiesta el astronauta.

Sin reparos, Chang Díaz sostiene que el viajante "en estos momentos es un chico como era yo, con ganas ir al espacio".

Todos somos astronautas. Las noticias sobre calentamiento global copan los medios de comunicación desde hace rato. Y Chang Díaz no es ajeno a esa realidad. El experto sostiene que "el planeta Tierra tiene una finitud y por eso es necesario buscar, desde ya, otros lugares para vivir".

"Todos los seres humanos somos astronautas en un cierto punto, y vivimos en una nave espacial que es nuestro planeta. Hasta ahora esta es la única que tenemos, y debemos cuidarla y protegerla. Eso debe ser así, pero aparte hay que buscar alternativas. Por eso es necesario ir al espacio", señala el astronauta.

Él sostiene que "los tiempos de la Guerra Fría ya se terminaron, y con ello también llegó al fin la polarización en la carrera espacial". Ya no son tan sólo Rusia y Estados Unidos las naciones capaces de conquistar el espacio.

"En nuestra empresa, además de estas dos potencias, tenemos como posibles clientes a Japón, China, India y a toda la Unión Europea. Sabemos que la NASA es un cliente importante, pero hay que entender que no es el único", asegura.

Ad Astra Rocket tiene su principal laboratorio en Houston, la mayor ciudad del Estado de Texas y la cuarta más poblada de Estados Unidos, donde se encuentra el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, perteneciente a la famosa agencia estadounidense de viajes espaciales. Sin embargo, la compañía de Chang Díaz también cuenta con laboratorios en Costa Rica. Y tiene oficinas en Panamá y Alemania. Además, empresas de Canadá y Gran Bretaña colaboran en la creación del motor de plasma.

"Hoy en día no hay diferencias entre los expertos latinoamericanos y los que provienen de los países más desarrollados. Nosotros trabajamos también con muchos estudiantes y nos damos cuenta que no hay distintos niveles en unos y otros. Este cambio se debe, entre otras cosas, al desarrollo de Internet y su capacidad de enlazar al planeta a través de las comunicaciones instantáneas", sostiene.

Chang Díaz dice que el próximo viajante a Marte puede ser tanto un estadounidense, como provenir de otra parte del mundo, "incluso de América Latina".

"La aventura espacial ya es un fenómeno que se proyectó a todo el planeta -advierte el experto-. Antes Sudamérica estaba muy postergada. Cuando era niño todos mis compañeros de clase soñaban con ser astronautas, algunos renunciaron a esa meta, pero yo seguí adelante. Y gracias a muchas cosas, debo reconocer que tuve suerte y lo pude lograr. No veo por qué otros no puedan llegar a esa meta".

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